Regeneración, N° 37. 7 mayo 1901

Un Libelo De Izábal

El Centinela1, de Hermosillo, Son., es un libelo que sostiene Izábal, para avergonzar con él al Estado de Sonora.
            Este libelo, nos ataca como el anodino Imparcial y sus hermanos El Popular, El Tiempo y demás prensa vergonzante, porque no acostumbramos la bajeza para con los déspotas de sotana y machete.
            Mohíno nos hinca los dientes, tratando de ridiculizar nuestra actitud enérgica porque es bien sabido que el servilismo, como está acostumbrado a doblar el cuerpo ante sus amos, no puede permitir, le causa envidia, ver algunos hombres que conservan firme y resistente la espina dorsal.
            El Centinela, nos censura porque atacamos al Gobierno General y a todos los Gobernadores de los Estados por sus actos despóticos, y nos quedamos perplejos ante tal censura, porque, aunque con repugnancia, ya estábamos casi acostumbrados a que hubiera hojas venales, pero nunca nos habíamos imaginado que llegaran a la desvergüenza y a la más repugnante de la bajezas.
            Malo es que se venda la conciencia para ponerla al servicio de los tiranos, y que, en razón de ese vergonzoso comercio, se esté dispuesto a aplaudir y agasajar a los Césares sin ton ni son; pero escandaliza que haya periódicos totalmente desprovistos de pudor, que se enfaden porque a los déspotas se les eche en cara su mal comportamiento como funcionarios.
            Entonces, esas hojas hacen el papel de apologistas de los desaciertos de sus amos y causan asco, como asquean los vendajes que disimulan la repugnancia de las llagas de un leproso. Causan asco esas hojas, porque conocedoras que son de la podredumbre administrativa, manejan sin sonrojos esa podredumbre para fabricar con ella nauseabundos panegíricos a sus protectores.
            No sabemos con qué intención, el libelo de que tratamos, dice que nuestras ideas son las mismas de los que combatieron las maquinaciones oficiales en el famoso asunto de la deuda inglesa,2 y quiere dar a entender que nosotros también combatimos en aquella época.
            Nuestras ideas, son las de los ciudadanos amantes de su patria y no nos ponemos a discutir si esas ideas son tan viejas como el mundo, pero no luchamos en la época de la deuda inglesa, por la sencilla razón de que no éramos ni adolescentes siquiera.
            El Centinela, si quiere ser periódico honrado, debe aconsejar a Izábal que renuncie al puesto que está contra la voluntad de los sonorenses dignos y patriotas. Los periódicos que se dicen amigos de los tiranos, deben aconsejar a éstos que se porten como simples servidores del pueblo y no como autócratas. Pero como no es honrado ese insignificante papel, seguirá azuzando a su amo para que continúe ejerciendo la más exasperante de las opresiones, gracias a la benevolencia que el Presidente Díaz observa con todos sus maniquíes, que fungen de gobernadores en los Estados de esta monarquía.

1  El Centinela, ‘Periódico político, noticioso y de variedades’, Alamos, Son. (1898-1899), Hermosillo, Son. (1900-1901). Dir. Brígido Caro.

2  Deuda Inglesa. Refiérese al  rechazó del Congreso de la Unión al convenio Noetzlin-Sheridan, que normaba el pago del adeudo mexicano a aquella nación, en noviembre de 1884, tras dos días de agitación popular y estudiantil.