Regeneración, N° 37. 7 mayo 1901

ATENTADOS EN MAPIMÍ

La Evolución, colega durangueño que se distingue por su sensatez y energía, ha denunciado un grave delito que se cometió en el Partido de Mapimí, Estado de Durango.

El 13 del pasado Abril, entre 7 y 8 p. m., el Administrador y Rayador del rancho de Aedo, fungiendo aquel de Jefe de cuartel interino, acompañados por dos individuos, aprehendieron al caporal del rancho, Manuel Hernández, a Leandro Ruelas y a Antonio Estrada, so pretexto de que habían matado una res, hecho que no se ha justificado, y los encerraron en la galera.

En la noche del día siguiente, tres individuos, Benjamín Lavín, José Maruga y Felipe Valenzuela, sacaron de la prisión a Manuel Hernández y lo llevaron en dirección del Tajo, sin que hasta ahora se haya sabido qué hicieron de él.

Al mismo tiempo, el Administrador y Rayador referidos se dirigieron a la casa de Hernández, atropellando a su hermana, una anciana a quien sacaron al campo, y poniéndole las armas en el pecho, la amenazaron con matarla si no descubría el paradero de su hija, una bella joven de dieciocho años de edad, por la que se interesa vivamente Benjamín Lavín. Como la anciana se negase a complacer a los facinerosos, la llevaron a un cuarto oscuro y después a la galera, en donde permaneció hasta el día siguiente.

Como no ha aparecido Manuel Hernández, se teme que haya sido asesinado por esos malhechores. Las autoridades judiciales se han encargado de averiguar lo que haya, pues la valerosa y honrada denuncia de nuestra colega llegó al Gobierno del Estado y se ordenó la inmediata averiguación judicial de lo ocurrido.

Los hechos narrados indignan por el villano proceder, tanto de la autoridad que figura en ellos, como de sus coautores. Espanta saber que el Jefe de Cuartel interino, el que debía cuidar de la seguridad de los habitantes, el que tenía a su cargo velar por la vida y propiedades de ellos, se asocie a otros facinerosos como él, a otros desalmados, para satisfacer los innobles apetitos de un sátiro, sin detenerse en medios, arrollándolo todo, asesinando, quizá, a un hombre honrado y laborioso que no había cometido más delito que el de tener una bella sobrina.

La autoridad judicial que conozca de este asunto, debe portarse inflexible y severa, a pesar de las personalidades que en él intervengan. El escarmiento será provechoso, especialmente para ese Partido de Mapimí que se distingue por las garantías individuales. Felicitamos cordialmente a nuestro estimado colega La Evolución por su actitud noble y resuelta. Entre los deberes de la prensa honrada está el rasgar el velo de todas las infamias, y principalmente cuando esas infamias se cometen por autoridades que descienden de su solio para confundirse con el forajido.

Inútil nos parece decir a nuestro colega que estamos a sus órdenes para llevar a la lucha nuestro exiguo contingente.