Regeneración, N° 38. 16 mayo 1901

APRECIACIONES QUE HACE EL CLUB LIBERAL "JUAN VILLERIAS"

Acerca de los sucesos de Lampazos y San Nicolás Tolentino

Impresionados profundamente por las alarmantes noticias dadas por el clerical, asalariado e hipócrita periódico «El Imparcial,» sobre los sucesos de Lampazos de Naranjo, esperábamos con ansia que la verdad se hiciera, para aquilatar la conducta de nuestros correligionarios.

La trama burda, la calumnia para granjear más el mendrugo arrojado a seres que no pudieron vivir como hombres, viven como prostitutas del pensamiento, ha sido destruida, y sabe la Nación toda que, la fermentación del odio se desbordó para manchar con sus miasmas a honrados y pacíficos ciudadanos.

Los ultrajados en su dignidad de hombres, los humillados en su calidad de ciudadanos, por una soldadesca arbitraria que, pisoteando los fueros que concede la Constitución, se abrogó poderes que sólo competen a las autoridades civiles, y arroja con su conducta, un solemne mentís a las siguientes palabras del Presidente: «La ausencia de ataques al individuo y la propiedad, característicos en otros periodos de la vida nacional, nos colocan hoy a la altura de los pueblos civilizados.» Ellos, como nosotros sienten la urgente necesidad de poner la energía liberal, frente al avance solapado y cobarde del siempre ambicioso y corrompido clero católico. Piensan, y se preocupan, aleccionados por la Historia Universal, porque se desvanezca la mareante atmósfera creada por el clericalismo y sus paniaguados, en las altas y bajas regiones del poder, porque ella será la causa de nuestra muerte nacional.

Como nosotros, también desean la educación popular para preparar espíritus conscientes del lugar que ocupan en  la naturaleza; seres capaces de lo bueno y aptos para la lucha social, que cree a medias que la ilustración avanza, y en cuya brega, sucumben los pueblos que, como el nuestro, no saben ni el a.b.c. de esa suprema y urgente condición. Seres en fin que no consiguen arrastrándose, lo que debe conquistarse de pie.

Queremos la abolición de toda Dictadura, porque las Dictaduras menoscaban o matan los derechos de los pueblos.

Y por ese natural deseo, se nos calumnia a todos los que integramos el nuevo equipo cuyas aspiraciones, bien definidas están en las Bases promulgadas por nuestro Primer Congreso Liberal.

Más esa hermosa y saludable labor no cuadra con los que sólo conciben el servilismo, y sólo sirven para instrumentos, desempeñando la baja misión del sabueso; de allí que, en Lampazos se hiciera recaer sobre el grupo liberal de aquel lugar, la comisión de un hecho, en si baladí, pero sobre el cual se parapetó una soldadesca ociosa e ignorante, descargando toda su cólera sobre seres mil veces superiores a ella. Allí se ha cometido un delito que la Justicia Federal debe castigar.

            ¿Con qué orden? ¿Con qué derecho un capitán de soldados, saca de lo íntimo, de lo sagrado del hogar, a ciudadanos pacíficos, los golpea, amarra y los lleva a la Capital del Estado de Nuevo León? Las autoridades civiles se quedan expectantes ante el anticonstitucional proceder de un soldado.

            ¿Adónde camina la República, o a que abismo la empujan los encargados de velar por su decoro?

Con estas dragonadas, por ineludible hecho sociológico, se creará el anarquismo, pues que en la naturaleza, la reacción es igual a la acción en todo lo vibrante de ella. Hay que conjurar ese peligro, antes que desconocerle por la ofuscación del odio. Es un hecho que el disgusto existe en casi todo el pueblo, y en lo intimo, en la conversación privada se pregunta constantemente: ¿Qué hemos ganado con la Paz?

Tenemos más de ocho millones de analfabetas; los privilegios y garantías son para el extranjero; la escuela abandonada; el profesorado, con muy raras excepciones, entregado a la adulación y preparando espíritus sólo capaces para arquear el dorso.

Somos testigos de las profundas abyecciones de nuestras masas, a quienes después de más de 20 años de paz no se han hecho aptas para ser tenidas como respetables, naciendo de ahí, el porqué se crée que será peligroso devolverles sus derechos para que los ejerzan libremente.

Puesto que no se les ha educado, eduquémoslas y preparémoslas para el porvenir, el cual se presenta hoy, más que nunca tenebroso.

Para ello, hay que hundir la pasión de mando absoluto, si queremos tener una República digna de tal hombre.

La verdadera regeneración de los pueblos no se consigue por medio de actos neronianos, flagelando con ellos la dignidad nacional, negando sus derechos a los ciudadanos, como se ha hecho en San Nicolás Tolentino. No se prepara así el verdadero sedimento para la creación de la República, porque en la actualidad, hay que decirlo: no existe la República más que de nombre, puesto que el capricho de un dizque Presidente Municipal, basta para suprimir de golpe todo un código que costó preciosa substancia gris de pensadores y sacrificios de nobles hijos de México, y sangre de lo más selecto de esta querida Patria de Hidalgo, de Juárez, de Ocampo de Zaragoza, de los Lerdo, de Ramírez y de Altamirano.

Otro de los desequilibrantes efectos de la tiranía ejercida sobre el pueblo, es y será la emigración para allende el Bravo, y la suma de disgustos de los seres que efectúan, junto con la de muchos que ya están allá, aumentará la crítica más o menos encubierta que con respecto a nuestro actual sistema de gobierno, hacen propios y extraños.

Allá se dice: a qué volver a México, cuando allí no hay garantías; y el yankee se ríe y acecha el momento oportuno de suma debilidad, para realizar su imperialismo.

Las simpatías de un pueblo hacia otro, no se deben medir por las genuflexiones estudiadas, al presentar una credencial o al solicitar una concesión, se debe estudiar en el trato diario de individuo a individuo o de grupo a grupo, por lo que se respecta a nosotros, sólo vemos de los extranjeros, la altanería del español, sentimos la patada del americano y el más o menos demostrado odio y desprecio, hasta del degradado chino.

No es dando oído a la prensa alquilada, como se sabe donde radican las necesidades de los gobernados. No es sofocando la palabra del ciudadano, como se saben las aspiraciones del conjunto.

Volvemos a repetir, las vejaciones efectuadas en Lampazos y San Nicolás Tolentino, con nuestros correligionarios, entrañan un germen de inmoralidad perjudicial a la salud nacional, por cuya razón, excitamos a los Clubs a construir una sólida cohesión, si no queremos que justamente con nuestros derechos, perdamos hasta lo más caro, la Patria.

Clubs Liberales: El deber no está cumplido con sólo haber mandado representantes al Gran Congreso, falta mucho qué hacer. La verdadera regeneración y engrandecimiento de la Patria será cuando borremos la abrumadora cifra de analfabetas, de abyectos, y seres cosas.

Hagamos entender que, nuestra brega no es por la satisfacción personal, no, es la aspiración por la elevación cierta, palpable del grupo humano del cual somos una yuxtaposición.

Si hemos comprendido nuestros deberes y derechos, entremos resueltamente en la obra y tengamos presentes estas palabras:

Podrán abatir la materia, más la suprema función y transmigración de la idea, incubará, hoy, mañana, y siempre que haya seres inteligentes.

Para la realización de los grandes ideales, el sacrificio es la primera condición.

Matehuala, Mayo 5 de 1901.- POR EL CLUB LIBERAL  «JUAN VILLERÍAS.»

-ARTURO ALVARADO, Presidente interino- GABRIEL M. BARBA, Tesorero.- ISIDORO ALVARADO, Pro- tesorero.- MANUEL RANGEL, Secretario.

Admiramos al inmenso valor civil desplegado por los dignos miembros del Club Liberal «Juan Villerías» de Matehuala, S. L. P., cuya actitud viril y enérgica se hace simpática y digna del aplauso de los hombres honrados.

Esa actitud valiente y vibrante de patriotismo; esa entereza de los buenos liberales de Matehuala, justifica la bondad de nuestra causa, porque los entusiasmos y los heroísmos siempre han tenido su asiento en la fe y el amor por los grandes principios.

Los liberales están en su puesto al protestar contra los inauditos atentados de que han sido víctimas los clubs de Lampazos y San Nicolás Tolentino, porque su silencio significaría que están conformes con actos que reprueba la dignidad ultrajada.

Excitamos a los demás clubs liberales a que asuman igual actitud a la asumida por los clubs liberales Regenerador «Benito Juárez,» de Cuicatlán Oax., y «Juan Villerías,» de Matehuala, S. L. P., pues daría lugar a torcidas interpretaciones su sepulcral silencio.

Con sobra de razón el Club Liberal «Juan Villerías,» excita a los Clubs a construir y hacer efectiva una sólida cohesión destinada a la defensa de los derechos, que hoy por hoy son el juguete del despotismo.