Regeneración, N° 38. 16 mayo 1901

Nadie Asesina, Nadie Roba

El robo y el asesinato, sazonados con los brutales estimulantes de la ferocidad y la violencia, pasean su impunidad de uno a otro confín de la República, dejando por todas partes sus inevitables huellas de desolación y de luto.
            Ya el crimen no trabaja de un modo sordo y cauteloso, no corre solapado e hipócrita en acecho de su víctima, sino que ha hecho pedazos la careta, ha mostrado su rostro y se dedica a su labor tranquila y fríamente, como que cuenta con la punible negligencia de las autoridades.
            En vano se esforzó el Presidente por convencer al público alardeando de una seguridad que no existe; en vano pintó a su guisa un cuadro risueño de bienestar social, pues que nadie tomó en serio esa pintura, porque están convencidos de que el crimen ha abandonado las soledades de las llanuras y rehusado vivir en los vericuetos de las montañas, para sentar sus reales con descaro y desvergüenza en los centros populosos y a cuatro pasos de los guardianes del orden público.
            El último y sensacional crimen perpetrado en la persona del honrado y laborioso alemán Sr. Federico Dael y acaecido con universal escándalo en Hidalgo del Parral, Chih., ha logrado convencer a los candorosos, que habían tomado a pecho la afirmación del Presidente, que esa afirmación no fue más que una de tantas frases huecas que se ha dado en aventurar para hacer creer a los babiecas que avanzamos, que estamos en la vía del progreso, gracias a una administración que no se escatima elogios y que se hace aplaudir para deslumbrar idiotas.
            Todo el mundo conoce los espeluznantes detalles del crimen cometido en Hidalgo del Parral para robar las alhajas del Sr. Dael. Todos saben que el Sr. Dael era dueño de una joyería situada a veinte metros de la Plaza Principal de dicha ciudad, y en donde es racional suponer que se vive rodeado de toda clase de garantías, pues la calle en que está la joyería es de las de mayor tráfico a toda hora del día y de la noche, porque en ella están situadas las principales boticas y el sitio de coches, y no obstante, el referido alemán ha muerto degollado a las primeras horas de la noche, desplegando los bandidos un lujo repugnante de cinismo y de perversidad. Ejecutan el crimen, despojan a Dael de todo lo que les viene en gana, y sin ser molestados se lavan tranquilamente las manos enrojecidas por la sangre de la víctima en el lavabo del asesinado mismo. Después, dejan sin cerraduras el establecimiento y la policía se entera de los hechos hasta que han transcurrido veinticuatro horas y cuando el cadáver estaba en el periodo de putrefacción.
            Ahora bien, no es este el único crimen que se ha cometido en Hidalgo del Parral desde que un tal Fuentes ha tenido a su cargo la Jefatura Política, como podrán cerciorarse a nuestros lectores por lo que vamos a relatar.
            El 12 de Mayo del año pasado, a las nueve de la mañana y en una casa que no dista cincuenta metros de la del Jefe Político, fue villanamente ahorcada y robada la Sra. Doña Guadalupe Ornelas, sin que hasta ahora se haya logrado descubrir ni la más leve huella de los malhechores, no obstante haber tenido noticia del crimen la Jefatura Política, unos cuantos minutos después de cometido.
            Hace menos de seis meses, una partida de bandoleros intentó el asalto de la Hacienda de Beneficio de la casa T. Stallforth y Hnos. Sucs. y Cia. Los salteadores hicieron fuego sobre los pocos gendarmes que ocurrieron en auxilio de la finca, muriendo en la refriega un cabo de la policía. Uno de los asaltantes fue reducido a prisión, y sin embargo, hasta la fecha no se ha logrado saber siquiera el nombre de los otros bandoleros.
            La Agencia compradora de metales por cuenta de la Gran Fundición, fue también visitada por los ladrones, que horadaron las paredes, y hasta ahora no se ha llegado a obtener ni el dato más insignificante que pudiera servir de indicio para la captura de los bandidos.
            Hace menos de dos meses que fueron asaltadas las oficinas de la Moctezuma Leal Co., en Santa Bárbara, y como los anteriores, este hecho ha quedado impune.
            Los robos, los homicidios y cuanto delito hay contra la propiedad y contra la persona, son cometidos con alarmante frecuencia, como puede verse en la estadística de los juzgados de Hidalgo del Parral. Tan abrumador es el número de expedientes de causas criminales, que los jueces no tienen tiempo bastante para tramitarlos, y menos cuando cada día aumenta el número en colosales proporciones.
            Para dar una idea de la inseguridad que hay en Hidalgo del Parral, baste saber que en una de las calles más céntricas de dicha ciudad, se han llevado a cabo en menos de una semana tres robos con fractura, y que aun la propia casa del Jefe Político, donde constantemente hay policía, ha sido visitada por los ladrones.
            Esta inseguridad que hay en Hidalgo del Parral, proviene de que Fuentes es un individuo totalmente falto de dotes administrativas, pues es inepto para desempeñar el puesto que debe a la complacencia del gobernador.
            Fuentes, ve con indiferencia que la ciudad sea un foco infeccioso, merced al absoluto desaseo que hay en ella, llegando la indiferencia del Jefe Político para lo que sea seguridad y orden, hasta el grado de que varias veces han fungido de gendarmes, los individuos que han sido condenados a varios años de presidio por sus escandalosos delitos.
            La apatía de Fuentes es proverbial, su descuido es generalmente conocido, y sucede que se lleva con mayor escrupulosidad el registro de animales mostrencos, que el de los presos por faltas correccionales. Hace unos cuantos meses desapareció un cerdo del corral de consejo, y creyendo que habría caído en el excusado que en él existe, en lugar de los restos del animal perdido extrajo la policía el cadáver de un individuo, panadero de oficio, que había sido reducido a prisión unos días antes, y de cuya desaparición nadie se había apercibido.
            Por todo lo anterior, se comprende que Fuentes es indigno de ocupar un puesto, al que solamente pueden aspirar los hombre de energías, activos y empeñosos por el bienestar de los asociados.
            Hidalgo del Parral es la segunda población del Estado de Chihuahua y sería una desgracia que sólo por la ineptitud de su Jefe Político y la complacencia del Gobernador, viera decaer la grandeza a que ha llegado y que constituye el justo y legítimo orgullo de sus hijos, que tanto han trabajado para conquistar y afianzar dicha grandeza.
            Para lograr la destitución del Jefe Político, se acercó al Gobernador una comisión compuesta de los Sres. Alejandro Elguezabal, Pedro Maynez e Ignacio Gallardo, y le entregó un ocurso firmado por más de cien personas prominentes de Hidalgo del Parral, y según sabemos, el Coronel Ahumada prometió despedir a Fuentes de su empleo en el término de veinticuatro horas.
            Nosotros deseamos que el Gobernador cumpla su ofrecimiento de destituir a Fuentes del cargo que tiene, porque es vergonzoso que el bandidaje se ejerza en los centros populosos, en donde debería haber seguridad, y que ésta no existe sólo porque en mala hora pluge a un gobernante agraciar con un inmerecido puesto, a un individuo desprovisto de dotes administrativas.
            Sabemos que el Gobernador Ahumada, la última vez que vino para asistir a las ridículas fiestas que los serviles organizaron en honor del entronizamiento del Gral. Díaz, anduvo propalando a voz en cuello que iba a destituir al inepto Fuentes, que gusta más de perder su tiempo en inútiles e insubstanciales charlas de comadres, que de desempeñar las funciones de Jefe Político, harto holgadas para su mediocridad administrativa. No obstante las ruidosas promesas del Gobernador, Fuentes no fue destituido. Quizá se esperaba que se cometiera un nuevo atentado para despedirlo.
            Dícese que el Ministro alemán ha tomado cartas en el asunto y que va a exigir la persecución de los culpables. Si este personaje no se interesa por el castigo de los malhechores, nada se hará, porque en la República no se hace más que ofrecer. Aquí, cualquiera dice: “hay que tener fe en la justicia.” Sólo que la venerable matrona ha mucho tiempo que huyó de México.