Regeneración, N° 39. 23 mayo 1901

NO HAY JUSTICIA EN SAN LUIS

En nada se remedia la administración de Justicia de San Luis Potosí. Como no somos declamadores vamos a ver hechos.

Hace mucho tiempo que el Juez 1º de lo civil de San Luis Potosí dictó un auto descabellado, por el que se excluía al cónyuge supérstite de toda participación en la administración de los bienes de un intestado. Como es absurdo el auto, se apeló de él a mediados de 1899 y desde esa fecha la 2ª Sala del Supremo Tribunal no ha podido fallar. El punto es sencillísimo y sólo a la pereza de los Magistrales se debe tal entorpecimiento en el negocio.

Estos funcionarios debían comprender que una de las cualidades más importantes por cierto de la justicia, es la de que sea expedita, pronta y oportuna. Debían comprender, por supuesto siempre que fueran escrupulosos, que el Erario de Estado los sostiene para que impartan justicia y sirvan al público con laboriosidad y empeño. No trabajando, defraudan ala Erario cobrando sueldos que no han devengado y que no se merecen.

En el caso de que nos ocupamos, la morosidad de los Magistrados a dado margen a que, el representante del intestado haga y deshaga a su antojo sin contar con la anuencia del cónyuge supérstite, y quien sabe si llegue a comprometer los intereses de éste con una gestión poco idónea.

Las partes interesadas en el referido asunto, lo son las Sra. Jesusa Dávalos vda. de Lorenzo, y el Sr. Camilo Lorenzo, albacea de la sucesión.

Este abandono punible, sólo nos lo explicamos por el hecho que, contra toda ley y al despecho de todas las severas penas con que la Constitución del Estado castiga el grave abuso, que consiste en que los magistrados y Jueces ejerzan su profesión cuándo y cómo les parezca, varios de estos funcionarios aceptan el patrocinio de muchos negocios judiciales, sin escrúpulo de ninguna clase y sin ser molestados por nadie. No sabemos que alguno de los Magistrados de la 2ª Sala patrocine a alguna de las partes interesadas en el negocio de que nos venimos ocupando, paro si sucede que por atender a sus negocios particulares abandonan el despacho de los asuntos de su incumbencia.

Avergüenza ver al Escribano de diligencias, que día con día se presenta en las Salas del Supremo Tribunal, con el objeto de notificar a varios de los magistrados los proveídos que se han dictado en algún negocio, que ellos patrocinan como abogados postulantes.

Estos delitos parece que nunca serán reprimidos, mientras el Gobernador Escontría continúe al frente del Estado de San Luis Potosí, o lo que es lo mismo, mientras el Presidente Díaz continúe afianzado al capricho de impedir que el pueblo haga su voluntad para que elija funcionarios probos.

El Gobernador Escontría, por su parte, hace cuanto puede por empeorar la situación del pueblo potosino. Se dice que en las recientes elecciones de Jueces que hizo el Supremo Tribunal, no se nombró un solo Juez propietario para el partido de la capital, sino que todos los nombrados lo han sido por el carácter de interinos. Se trata en ello de una combinación maliciosa, porque de este modo, el Juez que cumpla con su deber sin dar oídos a influencias extrañas a la ley, será eliminado fácilmente por honrado.

Alarma tanta corrupción y tan punible morosidad como hay en la judicatura potosina. Hace seis años se inicio un proceso contra Mauricio Jiménez por el delito de lesiones. La sentencia de primera instancia impuso al reo la pena de cinco años de prisión; apeló al reo, y en segunda instancia se le condenó a sufrir dieciséis años de cárcel, diferencia enorme que acredita, o la notoria ineptitud del Juez de primera instancia o la suprema ignorancia del Tribunal Supremo.

Esta causa se halla casualmente en casación, y ha estado en poder del fiscal año y medio sin que la Sala respectiva se preocupe por el asunto. Hay que hacer constar que el negocio es sencillísimo.

El reo entre tanto, lleva ya sufridos seis años de encierro y se consuela con la esperanza de que dentro de nueve o diez meses los ineptos magistrados lo condenen a sufrir  tres o cuatro años de prisión.

Espanta tan refinada negligencia, que redunda en prejuicio de los reos. Al que nos ocupa, se le habrá hecho sufrir el doble o el triple de la pena que marca la ley.

El desventurado preso ha dirigido dos ocursos rebosantes de amargura, para que el Tribunal excite al fiscal a que cumpla con su deber, pero este cuerpo ha desatendido la petición del reo.

Quisiéramos que el sucio Imparcial y su consanguíneo El Popular, nos dijesen si estos hechos son los que dan lustre a la torpe administración del Gral. Díaz, y no hablamos sólo de Escontría, porque este Gobernador, como todos, absolutamente, todos los de esta monarquía que no son más que instrumentos de la Dictadura, de modo que si estos instrumentos obran mal, la culpa la tiene el Presidente, que es quien los maneja.