Regeneración, N° 39. 23 mayo 1901

OTRO BIZARRO MILITAR

No hemos mentido cuando afirmamos que es inútil el Ejército y que se derrocha el dinero de la nación que se dedica a él.

Tan inútil es el Ejército, que a algunos de sus miembros se les dan comisiones, que por cierto, dejan muy mal sentado “el nervio de la guerra.”

No sabemos si lo que vamos a referir habrá “merecido la aprobación del Estado Mayor Alemán,” pero con seguridad ha erizado los cabellos de los manes “del Cid y de Ricardo Corazón de León.”

El Coronel Victoriano Huerta tiene unas gallinas y otras aves de corral y puso esos animales bajo la custodia del soldado Domingo Santiago.

Este valiente, fastidiado de gastar sus energías en tan poco marcial ocupación, decidió abandonar las gallinas y demás aves. Descubierto su crimen, fue acusado de deserción en actos del servicio.

La milicia decae. Los oficios más ingratos son desempeñados por soldados, la Bizarría de éstos ya no se ejercita en los campos de batalla y no es raro encontrar algún soldado, como Domingo Santiago, que nunca habrá olido la pólvora, pero en cambio ha desempeñado las trascendentales funciones de las fámulas y respirado la acre atmósfera de los gallineros.