Regeneración, N° 40. 31 mayo 1901

DE  MISANTLA, VER.

Han llegado a nosotros datos curiosísimos que demuestran el concubinato asqueroso de un Juez complaciente y de un Jefe Político como hay muchos, cuya unión está autorizada por el Gobernador del Estado.

Hace algún tiempo toda la prensa de la República se ocupó de un asqueroso delito cometido en el Rancho del Catalán, perteneciente a aquel infortunado Cantón. El cabo de rurales, Ismael Rosete, violó a una joven de quince años llamada Leonor Zárate; los periódicos de esta capital lanzaron la noticia y aun tenemos entendido que alguno de ellos hizo formal denuncia del hecho al Juez de primera Instancia, Lic. Joaquín María Zárate, a quien se le citó como prueba, un testigo presencial de la monstruosidad de Rosete, que se llama Antonio Ortega, y hasta la fecha el complaciente Juez no se ha ocupado del asunto.

Nuestro informante nos asegura que la causa de esa complacencia es la amistad íntima que Rosete tiene con el Jefe Político Pascual Villarauz y éste a su vez la tiene con el Juez; pero lo que no nos dice nuestro informante y que claro se desprende de todo eso, es el vergonzoso silencio del Gobierno del Estado y del tribunal Superior y la pésima administración de aquel.

¿Qué el Licenciado Aguilar, Procurador General del Estado, irá a formar parte de aquel concubinato?