Regeneración, N° 40. 31 mayo 1901

CARTA DE UN HOMBRE DE SESO

Indignadísimos se muestran los neoleoneses honrados por el ridículo en que los puso el llamado Círculo “Unión y Progreso.” EL descontento no sólo se nota en determinada clase social, sino que en todas se oyen protestas, más o menos agrias, contra la adulación y el servilismo.

Un digno hijo de Nuevo León, residente en Monterrey, y que es una persona merecedora de todo respeto por su vasta ilustración, su claro talento y la independencia de su posición social, garantizada por su riqueza, nos escribe una carta en la que nos hacen las más curiosas revelaciones acerca de la repugnante manifestación del impudente Círculo.

He aquí una parte de dicha carta:

“El Domingo se reunieron en el Teatro Juárez de esta ciudad (Monterrey) todos los empleados que deben su comida y cuanto valen al Gral. Reyes, con el objeto de formular una protesta contra los artículos justísimos que ha publicado REGENERACIÓN en los que pinta y retrata el carácter y modo de ser del Gral. Reyes.

“Se ha tratado de mistificar la opinión pública, haciendo aparecer como pueblo a la turba venal de empleadillos de poca monta, y a fin de que REGENERACIÓN tenga armas con que defenderse de la burda trama armada en su contra por el mismo Gral. Reyes, envío a los heroicos Directores de REGENERACIÓN los siguientes datos muy interesantes.

“El Círculo ‘Unión y Progreso’ que quiere aparecer formulando la protesta, no existe ni ha existido nunca. Cada vez que el Gral. Reyes ha necesitado de un cuerpo de coro amaestrado para hacer sus comedias políticas, reúne a sus empleados y los constituye en Club, como paso a demostrarlo.

“El acta que levantó ese famoso (por lo ridículo) Club, está firmada, en primer lugar, por el Lic. Madrigal que es cuñado del Gral. Reyes. En segundo lugar por D. Miguel F. Martínez, que tiene en Nuevo León los siguientes empleos: Director del Colegio Civil, Director de la Escuela Normal, Director de Instrucción Pública en el Estado y cuatro cátedras en los institutos que dirige; todo hace un total de SIETE EMPLEOS. Firma también el Dr. R. E. Treviño, que es Diputado al Congreso del Estado y Médico Municipal. Firma un Sr. Martín Peña, Director de la Penitenciaría, contratista del Palacio de Gobierno en Construcción y Regidor del Municipio. Firma un tal Lartigue, que es Diputado al Congreso del Estado y emborronador de cuartillas del periódico del Gral. Reyes La Voz de Nuevo León, y un D. Margarito Garza, ex Alcalde 1º.

“Los oradores que enardecieron al público, fueron:

“Celedonio Junco de la Vega, tamaulipeco de origen y Diputado suplente en Nuevo León; emborronador de cuartillas del libelo El Espectador, propiedad del Diputado R. E. Treviño.

“Manuel Barrero Argüelles desempeña el importantísimo y trascendental cargo de Inspector de rótulos (sin saber ortografía). Es también tamaulipeco y garrapatea en el citado libelo El Espectador, Ignacio Morelos Zaragoza que ha sido Munícipe Ingeniero de Ciudad.

“También debo decir a REGENERACIÓN que la manifestación-protesta estuvo mal hecha por falta de talento de los ejecutantes, pues se puede asegurar que hubieran podido hacer aparecer a todo lo más granado de Monterrey protestando contra REGENERACIÓN si hubieran querido, porque es tal el miedo que infunde el solo nombre del Gral. Reyes, que no hubiera habido un solo neoleonés que se hubiera negado a firmar la protesta, porque de los contrario podía prepararse para sufrir una persecución sin cuartel, sin perdón…

“Afortunadamente en el Estado ya se sabe eso y no tiene significación alguna la famosa protesta, tanto por los insignificante de las personalidades que en ella intervinieron, cuanto porque son golpes teatrales… de una comedia que nos sabemos de memoria.

“Nuevo León no ha protestado, pues, contra REGENERACIÓN, al contrario, la aplaude. Los empleados, esos sí la odian y la detestan, y para ser verdaderamente francos, ni los empleados la odian, fingen odiarla para complacer a su amo.”

Por lo anterior comprenderán nuestros estimados lectores, que la manifestación que en nuestra contra se efectuó en Monterrey, no fue más que una de tantas pantomimas que acostumbra la Dictadura para hacer creer a los bobalicones que es popular y se la aprecia, cuando en realidad las más amargas censuras corren de boca en boca contra el absolutismo del Presidente y la ambicioncilla que alienta al Ministro Reyes de llegar a ser Presidente de la República.

Ambas personalidades preparan su postiza popularidad, para seguir en su puesto la primera contra la voluntad del pueblo y para llegar a ese puesto la segunda.

Por fortuna el partido liberal está en guardia y no permitirá que se ultraje más a la Constitución.