Regeneración, N° 40. 31 mayo 1901

OTRO PÉREZ

De Villaldama se nos comunica que el Juez de Letras Modesto Villarreal, ex secretario de Gobierno y ex presidente del Tribunal Superior de Nuevo León, será trasladado a Monterrey a ocupar el cargo de Juez 2º criminal de la primera fracción judicial. Decididamente, el Juez Villarreal marcha como los cangrejos, y no puede ser de otro modo, dadas sus escasas aptitudes para desempeñar cargos públicos. Solamente es de lamentarse que, aunque esta marcha sea para atrás, siga marchando, pues más valiera que conocidas ya sus pocas aptitudes para el caso, lo detuvieran en esta marcha y lo relegaran al olvido, pues en todos los cargos que ha desempeñado siempre ha procurado imitar lo malo, lo absurdo, lo insostenible, jamás lo bueno de sus antecesores. En sus últimos actos parece que ha tomado como maestro a nuestro famoso Secretario del Juzgado Primero Correccional de esta Ciudad, habilitado por algún tiempo de Juez, pues a imitación de este preclaro funcionario, condenó al Sr. D. Emilio Treviño a sufrir la pena de cinco años cuatro meses de prisión por un supuesto delito que se le atribuyó, y esta pena fue agravada con la terminante prohibición de leer y escribir mientras extinguiera su condena. No puede quejarse el esclarecido jurisconsulto Pérez. Ya forma escuela.

Como nota complementaria para que se juzgue del Juez aludido en su manera de esclarecer los delitos, daremos la siguiente: En el proceso por falsificación imputada a los Sres. Juan Zamora y su hijo Melchor y los Sres. Daniel Gutiérrez y Emilio Galindo, habilitó de peritos calígrafos a un carpintero y a un vinatero que por milagro escriben la a y basado en tan científico dictamen pericial, dictó su fallo condenando a los inculpados por el delito imputado.

Es necesario que el Gobernador de Nuevo León se convenza de que con autoridades como Villarreal, no se llega a adquirir el crédito administrativo.