Regeneración, N° 40. 31 mayo 1901

Actitud del Juez Velázquez en el asunto Flores Magón

No podía esperarse menos de un Juez como Velázquez. Todo el mundo lo conoce, todo el mundo sabe quién es, pues ya nuestra publicación en el asunto Diez de Bonilla, hizo un retrato completo y acabado del Juez1 que hoy conoce de la causa de los Directores de este periódico.

El azote de la prensa, que es el título que en la actualidad tiene en todos los círculos por la inquina que ha desarrollado contra ella, no ha desperdiciado medio ninguno para hacerse acreedor al título con que hoy se le conoce. Perdido por mucho tiempo en la oscuridad, de su escaso intelecto, hoy ha figurado con la misión de patentizar la fuerza de la arbitrariedad y el despotismo.

Perdonable sería si la conducta observada con los Directores de este periódico fuera debida únicamente a las exiguas dotes intelectuales de un abogado de título incierto que por uno de tantos azares de la vida ha llegado a encumbrarse; pero en este proceso no ha jugado solamente la escasez de ilustración pues en él no se ventilan grandes problemas de derecho.

Hay algo más que está en la conciencia del Juez juzgador y del público que a él juzga: el proceso tiene visos de represalia y para mostrarlo vamos a dar a conocer a nuestros lectores algunos detalles.

La acusación proviene de un cacique de provincia, de un tal Córdova, Jefe Político de Huajuapan, Oaxaca, a quien levantó ámpula el que se le hubiera llamado arbitrario y déspota. No pudo soportar estos justos epítetos y envuelto en el impenetrable manto de la difamación, quiso pulverizar a quienes habían osado reprocharle su conducta oficial. Busca quien le represente en esta ciudad para desahogar su bilis y al fin encuentra quien abundando en sus ideas se presente a fulminar ante una autoridad bien escogida, un anatema de guerra sin cuartel. Este representante es un tal Quevedo, dizque Abogado, individuo que busca elementos de vida en la penumbra de los Juzgados Menores. Dicen algunos que solamente es tinterillo. No garantizamos la verdad de esta aserción; pero basta para conocerlo, saber que es el representante de Córdova y el acusador de los directores de “REGENERACIÓN.”

Quevedo anduvo peregrinando por todos los Juzgados Correccionales con su torpe querella de difamación, doblemente torpe por la causa en que se hace consistir y la forma de representarla; ninguno la aceptó, hasta que tropezó con Velázquez, quien ansiaba una oportunidad para descargar sus iras en contra de nuestros directores, y sin examen de ninguna naturaleza, preocupándose poco de analizar si había o no delito en el párrafo denunciado, dictó auto de aprehensión contra los Directores de este periódico.

Desde la primera declaración que los referidos directores rindieron, el Sr. D. Ricardo Flores Magón manifestó a Velázquez que él era el autor del artículo denunciado y que por lo tanto la prisión del Sr. Lic. D. Jesús Flores Magón era improcedente; pero Velázquez recordando nuestras amargas censuras en el escandaloso asunto Diez de Bonilla, dictó la formal prisión de ambos. La Suprema Corte de Justicia se encargará una vez más de dar a Velázquez la prueba de que procede ilegalmente.

Rendida la declaración de los Directores y aclarado lo que el Juzgado deseaba aclarar, la incomunicación era inútil, pero Velázquez ordenó una nueva incomunicación por diez días más, con el lujo de poner a las bartolinas una doble cerradura.

El Sr. Lic. Eugenio L. Arnoux2, defensor de los Directores, solicitó la libertad bajo caución de ambos y además la libertad protestatoria del Sr. Lic. Jesús Flores Magón, y el Juez Velázquez negó aquella PORQUE TENÍA TEMORES DE QUE SE FUGARAN. Aunque de antemano se suponía el Sr. Lic. Arnoux que ese incidente se tenía que resolver en sentido desfavorable, se necesitaba una prueba más de la tesis que venimos sosteniendo: que se está ejercitando una represalia.

Seguiremos publicando todas las arbitrariedades que cometa Velázquez en este asunto. Este Juez está ya juzgado en el asunto Diez de Bonilla. Sus tendencias están bien definidas.

 

1  Véase la serie “El Ministerio Público en la causa Velázquez”, Regeneración, no. 1, 7 de agosto, 1900; no. 2, 15 de agosto, 1900; no. 3, 23 de agosto, 1900 (firmado por A. Horcasitas); no. 4, 31 de agosto, 1900; no. 8 30 de septiembre, 1900. Véase también “El proceso Velázquez” en Regeneración, no. 6, 15 de septiembre, 1900, y “Wistano Velázquez perdonado” en Regeneración, no. 9, 7 de octubre, 1900.

2  Eugenio Arnoux. Abogado. Colaborador de Regeneración, primera época. Miembro de la  “Asociación Liberal Reformista”.