Regeneración, N° 41. 7 junio 1901

Una Estatua Y Los Serviles

El Popular, vergonzosamente papel que quiere arrebatar a su colega El Imparcial la subvención, que, a cambio de su honradez recibe de la pésima administración del Presidente Díaz, descarga su ira sobre nosotros, pretendiendo ahogarnos con su hiel.

Recordarán1 nuestros ilustrados y dignos lectores, que censuramos con la dureza requerida el servil proyecto del imperialista Gobernador Cantón, que consiste en la erección de una estatua al Presidente.

Dijimos que es ridículo levantar estatuas a los monarcas vivos y que el Gral. Díaz no ha hecho mérito para granjearse ese símbolo de la gratitud nacional.

Estuvimos en lo justo, porque nos parece un si es no es burlesco el hecho de que el pueblo esclavizado levante estatuas a quien le ha puesto las cadenas.

Esto, o no lo comprende El Popular o ha llegado al colmo del cinismo.

Sólo cuando hallamos llegado al último extremo de la degradación, podremos cantar himnos a la tiranía, pero mientras conservemos, aunque sea un resto de nuestra dignidad de hombres, estaremos dispuestos a luchar por la reconquista de nuestros derechos, más bien que aplaudir al que nos los ha arrebatado.

Continúe El Popular y los demás compañeros suyos agasajando al Poder, pues que para eso lo mantiene el Gobierno, pero le advertimos que el pueblo sabe bien lo que es ese papel y no se deja engañar.

El desprecio del público le hará comprender lo desairado e innoble de su empresa.

Debe saber El Popular que cuando los tiranos mueren, mueren también sus estatuas y que los primeros demoledores de esos monumentos son los que los levantaron.

1  Véase supra,art. núm. 547.