Regeneración, N° 41. 7 junio 1901

LA LIBERTAD EN LA REPÚBLICA

Cansados estamos de decir que el Ministro Reyes odia a los Clubes liberales, y principalmente a los de la Frontera Norte de la República, porque son los mejor informados de sus desmanes políticos y los que mejor comprenden el peligro que amenazaría al país con la imposición de una tiranía más agobiadora que la del Presidente Díaz, o al menos como la de éste, en caso de que para desgracia de nuestra Patria, el ex Gobernador de Nuevo León llegase a ocupar la Presidencia de la República.

Hicimos saber al público en varios de nuestros anteriores números1, que Barreda, el famoso caciquillo de Candela, Coah., llevó hasta el exceso su servilismo y su adulación a la Dictadura persiguiendo y modificando a los miembros del Club Liberal Ignacio Zaragoza.

Los miembros del citado club han sido víctimas de las más ultrajantes vejaciones. El Vicepresidente desempeñaba el cargo de preceptor de la de la escuela Oficial y se le destituyó  porque es honrado y además, ser liberal. Uno de los vocales, también era preceptor, fue destituido por el mismo horrible delito de amar a la Patria. A estas dos personas se les ordenó que en el término de tres días salieran de la población.

A la administradora de correos se le destituyo por el delito de ser esposa del digno liberal Sr. Catarino Salinas, miembro del Club de Candela. En su lugar fue colocado un sobrino de Barreda.

Tan brutal inquina, motivó no la disolución del Club de Candela sino la separación de sus miembros de esta población en la que sus personas estaban a merced del cacique Barreda, instrumento ciego del Ministro Reyes.

No ha habido pues tal disolución del club Liberal Ignacio Zaragoza, como venenosamente lo anunció el Imparcial.

Sabemos que la carta que apareció en este sucio papel como dirigida por el Sr. Ingeniero Pérez, Presidente del Club de Candela, fue arrancada de dicho señor  apremiándolo a firmarla.

Por lo anterior vemos que toda la alharaca que El Imparcial y sus congéneres armaron acerca de la disolución del Club de Candela, no ha sido más que una superchería para poner en ridículo al Partido Liberal.

Pero la Dictadura no ha conseguido su objeto, por el contrario, con tales abusos cometidos contra los ciudadanos honrados, no ha hecho más que acabarse de desprestigiar, si es que todavía pudo desprestigiarse más.

No nos parece cuerdo el procedimiento empleado por la tiranía para amedrentar a sus enemigos. El terror es ineficaz para sojuzgar conciencias porque lo que se hace es crear el odio.

Decididamente sólo el pestilente Círculo Unión y Progreso, pueden tener la desfachatez de organizar pantomimas para pretender hacer creer a los ciudadanos, que los militares Díaz y Reyes son liberales.

1 Véanse supra,arts. núms. 391, 442 y 451.