Regeneración, N° 42. 15 junio 1901

DECIDIDAMENTE PROGRESAMOS

Por más que el general Díaz se empeña en hacernos creer que la tranquilidad en la República y la seguridad es un hecho, una verdad desconsoladora, una realidad monstruosa  nos saca del engaño en que caímos deslumbrados por la afirmación del Presidente para hacernos contemplar a la amplia rapiña que se ejercita de uno a otro extremo de nuestro país.

Los periódicos vienen repletos de atentados más o menos  graves cometidos en las personas y bienes de los habitantes y nuestros corresponsales en extensos y horroríficos informes, nos ponen al corriente de más y más atentados que vienen a destruir la ilusión provocada por la risueña situación que el Presidente tuvo la humorada de pintarnos.

El bandidaje pasea su cinismo por toda la República; y amargo es confesarlo, en muchos casos no faltan autoridades sin escrúpulos que protegen el bandolerismo y otras que no se preocupan de perseguirlo.

Las autoridades  de Jamiletepec Oax., son de las que no se preocupan de perseguir a los bandidos. El correo Eulalio Rojas fue asesinado, asaltado y robado. Los ladrones se apoderaron  de la correspondencia y de los mil pesos que Rojas conducía a Juquita.

No se descubrió a los ladrones, pero ni siquiera se les persiguió, no obstante haber en Jamiltepec, una fuerza de rurales y suficiente número de guardianes del orden, que sólo se preocupan de pasear y divertirse.

Para hacer más patente la inutilidad de las autoridades de Jamiltepec, no está por demás consignar que los ciudadanos son esclavos de los capitalistas que los explotan a su antojo, sin que se atiendan sus justas quejas.

No obstante todo esto, que por sí solo basta para formarse una idea del ningún aprecio que las autoridades hacen a las quejas de los pueblos, se dice que progresamos.

Efectivamente, progresamos violentamente a la ruina.