Regeneración, N° 43. 23 junio 1901

Abusos Y Más Abusos

Nuestros apreciables corresponsales en Orizaba, Ver., nos dicen que hay en esa población tres conventos, dos de los cuales tienen la apariencia de colegios.

Uno de esos lugares de prostitución está situado a un lado del Colegio Preparatoriano, y se sostiene por la longanimidad de algunos capitales fanáticos.

Este convento es conocido por las autoridades, y sin embargo, prospera a ciencia y paciencia de ellas.

Las autoridades de Orizaba, siguiendo el ejemplo inmoral de las del Distrito, no hacen aprecio de las transgresiones que con la existencia de tales conventículos sufren las leyes.

El hecho de que haya en Orizaba esos antros de relajación moral, no nos asombra. Estamos acostumbrados a que se burle la ley. No hay una sola autoridad que haga aprecio de ella, porque siendo el Presidente Díaz el primero en hacer su voluntad, todos los demás se esfuerzan en igualarle.

Pero Orizaba no sólo sufre las consecuencias de las retrógradas ideas de sus caciques, sino que, además sufre las arbitrariedades y los abusos que acostumbran los malos mandatarios.

El Jefe Político, hechura del pésimo Gobernador Dehesa, según se nos informa encarcela sin motivo e impone multas sin ton ni son.

Su favorito Arrillaga, que es el jurado enemigo de los vendedores pobres, está crecidísimo con su insignificante puesto. Cuando denunciamos en uno de nuestros anteriores números1 algunos de los abusos que comete amparado por su empleo de polizonte, en lugar de corregirse o de que el complaciente Jefe Político lo corrigiese, juró en público abusar más de su puesto, y sucedió que los encarcelamientos y las multas se aplicaron con más tesón.

Los comerciantes ambulantes se vieron acometidos durante varios días por la ferocidad de Arrillaga siendo maltratadas por él hasta las infelices tortilleras por el delito de ser pobres y no poder traficar con otra cosa que su humilde mercancía. Tanta infamia despliega con las tortilleras que el pueblo le ha puesto por mote “El Tortillero.”

En Orizaba se infringen descaradamente las leyes. En esa población existe un Club Liberal y nos parece conveniente que trabaje por hacer respetar nuestras instituciones.

Los clubs liberales tienen la obligación de denunciar tanto los abusos del clero corrompido como los de las autoridades arbitrarias. Tienen también la obligación de infiltrar, por cuantos medios estén a su alcance, el liberalismo en las masas, así como ilustrar al pueblo en sus obligaciones y derechos por medio de la cátedra, del folleto, del periódico o del libro.

Si queremos que el Partido Liberal triunfe, debemos trabajar, sacudir la indolencia que nos maniata y la cobardía que nos afemina. El liberal debe  ser valiente y resuelto si quiere triunfar. La tiranía clérigo-militar que nos abruma se burla de los cobardes.

Nos asegura nuestro informante, que con motivo de los abusos que se cometen en el Colegio Preparatoriano, y que denunciamos con la misma energía con que descubrimos y mostramos a la vergüenza pública los abusos del Poder, las arbitrariedades de la Dictadura Militar que impera, los ultramontanos profesores de dicho plantel andaban cariacontecidos.

Dehesa, que como todos los malos funcionarios quiere hacer alarde de una justificación de que carece, pidió informe acerca de lo que anunciamos a los mismos culpables, y como tenía que ser, de babiecas se hubieran pasado los profesores si ellos mismos no se declarasen inocentes, esos profesores se dijeron calumniados y nada, por lo mismo, se logró con el tonto procedimiento de la administración de Dehesa de pedir informe a los culpables y atenerse a ellos.

Mientras no haya un buen Presidente de la República y se limpie a la administración de todos los elementos nocivos que hoy la integran, nunca hemos de mejorar.

Sépanlo los buenos ciudadanos para que se apresuren a uniformar la opinión y no dejen reelegirse más al Presidente Díaz.

1  Véase supra,art. núm. 544.