Regeneración, N° 43. 23 junio 1901

EL ASUNTO DE "ONOFFROF"

Nos hacen compañía en la prisión, el Sr. Abraham Sánchez Arce, Director  del semanario humorístico "Onoffrof" y D. Adrián Fernández, Administrador de dicho semanario. Fueron aprehendidos  estos señores el 6 de Mayo próximo pasado en virtud de la querella por difamación promovida por el  Lic. Emeterio de la Garza  (jr.), como apoderado del Sr. General José Vicente Villada, Gobernador del Estado de México.

De este proceso conoce el inevitable Wistano Velázquez, Juez que está adquiriendo la misma triste celebridad de Juan y Emilio Pérez de León, Gabriel Z. Hernández y otros igualmente ineptos que han hecho guiñapos el artículo 7º constitucional.

A pesar de que el Sr. Sánchez Arce confesó desde luego ser el autor de los artículos denunciados, el Juez Velázquez prolongó arbitrariamente la incomunicación de los procesados por 19 días, con cualquier pretexto pueril de los que tienen buen arsenal ese Juez, pero en realidad porque el Sr. Sánchez Arce se negó a indicar en que imprenta se imprimía el periódico, como si la negativa de entregar el instrumento del delito sancionara el inquisitorial procedimiento de la incomunicación del procesado. El Juez Velázquez pretende, a falta de recursos intelectuales, hacer que los procesados cumplan sus caprichos a fuerza de incomunicaciones. Para que nosotros tuviéramos fe en la justicia, prolongó nuestro encierro en bartolinas.

Pero no se detuvo ahí Velázquez. Después de que los Srs. Sánchez Arce y Fernández fueron comunicados, el Juez, haciendo alarde de una arbitrariedad repugnante, ordenó nuevamente que fueran incomunicados dichos señores por cinco días y para acentuar más su arbitraria disposición, indicó que se pusiera a los procesados en las bartolinas obscuras. Estas bartolinas tienen para su ventilación, un boquete de veinte centímetros de diámetro, que es insignificante en una pared de un metro de espesor. Como es natural, la obscuridad y la hediondez tienen ahí su reinado.

Irrita el procedimiento inquisitorial de ese Juez arbitrario, y más irrita, cuando este procedimiento no se motiva legalmente. Hasta ahora los Sres. Sánchez Arce y Fernández ignoran el motivo legal de esta incomunicación, pues ningún auto referente ha ella se ha notificado. Se sospecha que ese rigor se motivó por un párrafo publicado en El Universal, anunciando la reaparición de "Onofroff.” Si así fuere no habría censura suficientemente enérgica para calificar la conducta de un Juez como Velázquez.

Sabemos que los Sres. Sánchez Arce y Fernández acudirán oportunamente en demanda de justicia por esos atropellos, y esperan que el Tribunal de responsabilidades sabrá castigar a ese Juez, POR EXIGIRLO ASÍ LA CONVENIENCIA SOCIAL Y EL PRESTIGIO DE LA AUTORIDAD, como ha dicho la Suprema Corte de Justicia con motivo de actos oficiales de Velázquez.