Regeneración, N° 44. 30 junio 1901

UNA AGRUPACIÓN PATRIOTA

En medio de la indiferencia que para los asuntos políticos y sociales existe en el público, se levanta de vez en cuando un grito de indignación y de protesta contra los abusos de los tiranos, que no satisfechos con haber despojado al pueblo de la mayor parte de sus derechos, todavía pretenden, en su desmesurado afán de opresión, hacer que desaparezcan hasta los últimos átomos de libertad para ejercer más a su sabor el despotismo y remachar las cadenas que maniatan al pueblo esclavizado.

La Legislatura del Estado de Zacatecas expidió una ley por la cual se priva a los municipios del derecho de recaudar y administrar sus fondos. Este bofetón aplicado al principio de libertad Municipal, lastimó a todos los ciudadanos que tienen en alta estima su dignidad de hombres libres y piensan que la felicidad de la patria depende de la mayor suma de libertades con que cuente el pueblo; pero da vergüenza consignar un hecho doloroso, una implacable verdad. Si es cierto que los ciudadanos se indignaron con motivo del brutal desacato oficial, también lo es, que esta indignación murió en todos los pechos y que las frases de protesta sólo se pensaron, porque cuando pretendieron formularse, el miedo, el horrible miedo que nos aqueja a los mexicanos, heló en los labios las palabras de protesta y la prisión de la tiranía destruyó las menguadas voluntades que pueden abrigar los hombres sin carácter.

Pero el Ayuntamiento de García ( Jerez)  Zac., no se conformó con el ultraje  indefinido a las libertades Municipales; los honorables regidores de aquella corporación se reunieron y con la energía propia de los hombres heridos en su dignidad, atacados en su honor, se pusieron de acuerdo para protestar contra el ultrajante decreto que trata de subordinar la soberanía del pueblo a la voluntad de los déspotas.

Reunidos los regidores, el dignísimo ciudadano Dr. Enrique Herrera, dijo aproximadamente lo que sigue:

"Hemos pedido se convoque a esta sesión, con objeto de proponer a ustedes que esta Asamblea proteste contra la ley que refunde las Tesorerías municipales en las oficinas de rentas del Estado, pues creemos que dicho decreto es ilegal y atentatorio a los derechos de los Municipios. Después de despojar a éstos de toda intervención en el ramo de Instrucción pública, después de sujetarlos en sus menores actos a la inconveniente tutela de Gobierno, se pretende hoy privarlos de la recaudación, administración e inversión de sus rentas, lo que significa el aniquilamiento de la Institución Municipal, fuente de las libertades públicas; y nosotros como representantes directos de los intereses del pueblo, no debemos consentirlo, no debemos autorizarlo con nuestro silencio, debemos protestar contra esta ley, pedir por los medios legales su derogación y excitar a todos los Municipios del Estado a que nos secunden, en interés de los futuros destinos de la Patria."

La peroración del Dr. Herrera fue recibida con entusiasmo y desde luego se procedió a discutir el modo y forma en que debía hacerse la protesta. La discusión llegó a un alto grado de calor, según nuestro estimado colega El Centinela1 de Zacatecas, de quien tomamos todos los datos necesarios para este artículo, el Jefe Político, que presidía la sesión, creyó prudente suspenderla.

No sabemos que facultades tenga el Jefe Político para presidir las sesiones del Ayuntamiento, ni menos para suspenderlas.

 En otro número de nuestro mismo apreciable colega, vemos la protesta, que por la virilidad y talento que en ella brillan, honra a su autor o autores.

 Dice así:

"Las escasísimas libertades de que gozan actualmente los municipios y que son sin lugar a duda, una de las causas determinantes de la falta de espíritu público en los ciudadanos y del atraso de las poblaciones del Estado, acaban de recibir un golpe mortal, que tiene que producir dentro de tiempo no muy largo los más funestos resultados. Nos referimos al decreto fecha 27 de Febrero del año en curso, por el cual se ha quitado a los municipios toda intervención en el nombramiento y vigilancia de los empleados encargados de colectar los fondos municipales, subordinando dichos empleados al Ejecutivo del Estado.

"En vez de tratar de ampliar las libertades municipales se restringen; en vez de tratar de educar para el gobierno libre, por medio del municipio, fuente de todo progreso y escuela de la verdadera libertad, se acaba de un plumazo con un derecho que ni los gobiernos más despóticos han negado a los municipios, no digamos ya en la época que lleva el país de ser independiente; pero ni aún en los tiempos en que México era una colonia de España gobernada por delegados de Felipe II, tan enemigo de las libertades públicas, pues desde entonces en las poblaciones que había ayuntamientos, éstos fueron quienes nombraron y removieron libremente a los empleados encargados de la recaudación y administración de sus fondos municipales.

"Así pues hoy, que nuestros legisladores, quieren destruir por medio de un decreto dictado sin el estudio necesario, las pequeñas libertades que los cuerpos municipales habían conservado, nosotros, como ciudadanos y como munícipes del Ayuntamiento de Ciudad García, no podemos dejar pasar desapercibido ese decreto de tan fatales como trascendentales resultados, no sólo para el presente, no sólo para los intereses municipales, sino también para la futura educación política de los ciudadanos, ya que de hoy en adelante, ningún participio tendrán de hecho en la cosa pública, ni los munícipes podrán hacer nada de provecho en beneficio de sus poblaciones, ya que, aún para los gastos más pequeños e indispensables, gastos que muchas veces, son de urgencia, será preciso pasar por una larguísisma escala administrativa que alcanza en el sub-recaudador y termina nada menos que en el gobernador del Estado. Por todo lo expuesto, no podemos menos de protestar enérgicamente contra tan monstruosa ley, monstruosa de verdad ya que dará por resultado que el día que se halle al frente del ejecutivo un individuo poco honrado podrá disponer libremente de todos los fondos municipales del Estado, casi con responsabilidad; la ley contraria no digamos ya a los principios admitidos en todos los países verdaderamente libres e ilustrados; sino a aún a las máximas más elementales del derecho Administrativo y Constitucional.

"Esperamos que el H. Congreso, tomando en cuenta nuestra propuesta, y el disgusto que en todo el Estado ha producido el decreto que venimos tratando, vuelva a la verdadera senda de la libertad y del progreso, derogando una ley que, de llevarse a la práctica será un baldón para el Estado de Zacatecas, siempre tan amante y celoso de las libertades públicas.

"Deseando pues conseguir ese fin excitamos a todos los Ayuntamientos del Estado para que se sirvan secundar nuestra protesta, haciendo patente el disgusto que esta ley ha causado a los ciudadanos que conocen sus derechos y gestionando de quien corresponda, siempre al amparo del orden y la ley, la derogación de tan trascendente como nefasto decreto: así lo reclama la conservación de las pocas libertades dejadas a los municipios,  primera manifestación de la soberanía individual, generadora de la soberanía  e independencia nacional."

Los regidores del Ayuntamiento de C. García (Jerez), Zac. merecen el aplauso de todos los buenos mexicanos y la ayuda de los ciudadanos que se precien de patriotas.

No sólo los zacatecanos deben influir para que el absurdo y tiránico decreto sea derogado, sino todos los que amemos la libertad y la democracia.

La actitud del Ayuntamiento de Jerez debe ser secundada por los demás ayuntamientos del Estado, y los clubs liberales de la República y la prensa liberal toda, deben de trabajar porque triunfen los dignos Jerezanos.

 El Ayuntamiento de Jerez se ha portado como no lo ha hecho ningún otro Ayuntamiento  de la República. Nosotros, los habitantes del Distrito Federal, hemos sido despojados de la libertad Municipal, y hemos permanecido impasibles, porque aunque nos de pena confesarlo, los habitantes del Distrito carecemos de valor civil. Aquí impera el servilismo, y la degradación ha llegado al extremo de soportar pacientemente las más vergonzosas vejaciones, siempre que la vejación provenga el Gobierno tiránico, que, para desgracia del país, nos rige.

Cuando se aprobó por las Cámaras el monárquico decreto por el que se suprimen los municipios en el Distrito y Territorios, no hubo una voz que se dejara oír en defensa de los intereses del pueblo. Algunos hablaron, pero de un modo tan cobarde, que la voluntad de la autocracia se creció ante tal debilidad y el funesto decreto fue expedido.

Pero tomando como ejemplo la valiente actitud de los ciudadanos de Jerez, debemos trabajar porque se derogue el decreto por el que se nos arrebató la institución municipal.

Nosotros, como miembros de la “Asociación Liberal Reformista.” del Distrito Federal, excitamos a esa agrupación patriótica a que trabaje en el sentido indicado.

Es necesario que nuestra agrupación trabaje con empeño en asuntos de importancia, pues sería bochornoso, que no obstante estar constituidos en club liberal, permaneciéramos indiferentes a los actos despóticos del Gobierno. Debemos recordar, que el primer Congreso Liberal entre otras de las obligaciones que aprobó para los clubs que formaran parte de la Confederación de Clubs Liberales de la República, está el principio de velar por la integridad de nuestras instituciones liberales y el ejercicio del civismo.

Así pues, hacemos formal invitación a la H. “Asociación Liberal Reformista” a que trabaje por la derogación del ultrajante  decreto que mató de un golpe a institución municipal para entregarnos de una vez atados de pies y manos a la voluntad de la Dictadura del Presidente Díaz.

No nos hemos constituido en clubs por mera imitación o por la femenil satisfacción de hacer alarde de las ideas puras y bellas sin exteriorizarlas jamás. Nosotros nos hemos agrupado para trabajar en defensa de nuestras instituciones, defensa que tenemos que hacer sin contemplaciones ni cobardías.

Réstanos enviar nuestras calurosas felicitaciones al digno municipio de Jerez por su honrada, patriota y valiente actitud, y como se trata de una causa noble y justa, ponemos "REGENERACIÓN" a sus estimables órdenes.

1 El Centinela. ‘Periódico hebdomadario de política, literatura y anuncios’. Zacatecas, Zac. (1887-190?). Dir. Fernando Calderón.