Regeneración, N° 44. 30 junio 1901

NUESTRA CAFRERÍA

Suplicamos a nuestros ilustrados abonados, que nos perdonen el que con esta fecha publiquemos la noticia de un hecho ocurrido el 20 de Julio1. Pero la noticia es de tal manera escandalosa; el atropello llevado a cabo en la persona de un ciudadano honrado es tan irritante, que no podemos dejar correr el tiempo sobre dicho atentado, no podemos esperar a que llegue la época de la publicación de esta noticia, que debe darse a luz para que el pueblo conozca la clase de mandatarios que lo oprimen y maniatan.

En Pinos, Zac., autoridades arbitrarias  y violentas han forzado la Ley, la han violado.

Conocidísimo es de todos los buenos liberales el enérgico ciudadano e inteligente abogado Sr. D. Antonio Díaz Soto y Gama. El nombre de este patriota, que reside en San Luis Potosí, es pronunciado con cariño por todos los que conocen su bien templado espíritu y los que además tenemos la fortuna de conocerlo personalmente, nos honramos con titularnos sus amigos.

Antonio Díaz Soto y Gama es un joven de empuje. En unión de los buenos liberales Camilo Arriaga y José María Facha, tan abnegados y patriotas como él, ha trabajado por la ilustración del pueblo para que haga a un lado el fanatismo religioso, y, como pocos, hace ardorosamente la propaganda de los principios liberales, para que el pueblo conozca sus derechos políticos y no se deje engañar, como hasta aquí, por tiranías disfrazadas de democracias.

Pero la tiranía, la Dictadura militar que adopta el disfraz de las democracias para deslumbrar con los oropeles de un republicanismo cuyo corazón tiene todas las durezas y las asperezas todas de los cesarismos, no podría ver tranquila la actitud de Antonio Díaz Soto y Gama, y lo espiaba………..

Soto y Gama tuvo que abandonar San Luis Potosí para desempeñar algunos asuntos profesionales en Pinos, Zac. Arreglando ese negocio se encontraba el inteligente letrado, cuando en toda la República se esforzaba el elemento sano, el elemento liberal para conmemorar dignamente el fúnebre aniversario de la muerte  del Gran Juárez, el 18 de Julio.

En Pinos reside el Club Liberal "González Ortega," uno de los que integran la Confederación de Liberales de la República, que tienen como Centro Director el Club Liberal "Ponciano Arriaga," de San Luis Potosí.

El Club Liberal " González Ortega," como todas las demás agrupaciones organizó su programa para conmemorar la muerte del Benemérito y teniendo en cuenta el prestigio del joven Soto y Gama, su talento e indomable energía, lo nombró orador oficial.

Aceptó el buen ciudadano y el 18 de Julio conmovió al pueblo de Pinos con su discurso en el que palpitaba  la emoción, gemía el dolor causado por la muerte del grande hombre, y en el que el análisis frío, rígido como el acero, desmenuzó la vana ampulosidad de la actual política en la que dignidad se ha convertido en servilismo, en la que el machete ha destruido la ley y la sotana y el bonete celebran la más sucia de las saturnales con el sable, manchando con su inmundicia la primera de nuestras instituciones.

El pueblo aplaudió frenético cada una de las valientes e inspiradas frases del joven orador. El pueblo sediento de verdad apagó su sed en el torrente patriótico y viril que produjo el numen de tribuno. El Pueblo, cansado de sufrir, cansado de ser siervo, se sintió por un momento libre de la odiosa carga de la tiranía y por un momento, también se sintió sano y feliz. Su debilidad se creyó fuerte a efecto del entusiasmo. ¡Son tan pocas las veces  que oye el pueblo la verdad!….

Y aquí entra la parte negra de esta patriótica narración. El Jefe Político de Pinos, embebido del clericalismo cenagoso y de un servilismo hediondo, estalló de indignación al saber que el Lic. Soto y Gama iban a pronunciar un discurso y puso una comunicación al Comandante de Policía, un tal Evaristo Troncoso, temible guerrillero Tuxtepecano, para que interrumpiera la oración fúnebre, si el orador llegaba a lanzar cualquier "insulto contra los Supremos  Poderes [sic]  de la Federación o del Estado," esto es, quiso ejercer, respecto del discurso, la previa censura, la brutal y tiránica previa censura, como si se tratase de un discurso que hubiera de pronunciarse en un país de cafres.

Pero lo más bestial, es que la calificación de los términos fue encomendada al Comandante de Policía, que es incapaz, como lo demostró, de distinguiruna injuria de una crítica razonada. Además el Sr. Jefe Político no tiene derecho ninguno para coartar con su criterio de piedra, la facultad que otorga la Constitución para la libre y franca emisión de las ideas.

Esto es atrozmente monstruoso. El Jefe Político consideró que el discurso contenía terribles ultrajes al Presidente Díaz, al inepto Ministro Reyes, al clerical Blas Escontría, al ultramontano Genaro García2 y no se sabe qué otros individuos tan antipopulares como los anteriores, y consignó al orador al Juez local para que arbitrariamente procediera en su contra, como lo ha hecho el arbitrario funcionario judicial, porque los Wistanos Velázquez y los Pérez abundan en la corrompida administración de justicia nacional.

Naturalmente, y decimos naturalmente porque sabemos todos que los funcionarios judiciales no obran por inspiración propia, naturalmente que en ese asunto había de haber consigna del Gobernador Genaro García, y no será remoto que también la haya del Gobierno Central.

El Jefe Político corrió a la Oficina Telegráfica y jadeante, azorado y fuera de sí, puso un mensaje al ya citado y ultramontano Gobernador Genaro García, comunicándole lo ocurrido y García, por carta, comunicó terribles instrucciones en contra del Sr. Lic. Antonio Díaz Soto y Gama. Y este señor fue encarcelado y actualmente permanece víctima de su honradez y patriotismo.

Entre la infinidad de violaciones flagrantes de la ley, consignamos la  de que un Juez incompetente, como es el de los Pinos, instruye un proceso de orden federal sin que hubiera habido requerimiento por parte del Juez de Distrito de Zacatecas.

Todo lo anteriormente expuesto nos presenta la realidad terrible y desnuda. Nadie es libre para manifestar sus ideas. La crítica razonada de los actos de los funcionarios se han convertido en ultraje en esta época de oprobio. La actual política, inmoral y turbia, no tiene razón para su defensa y usa el trillado e inquisitorial argumento: la cárcel. Para la tiranía, la objeción es lo mismo que persecución. No hay debate; la réplica es la bartolina. La razón más contundente para los déspotas, es la fuerza armada y brutal. El derecho es rechazado por la bayoneta. La soberanía del pueblo es recibida a sablazos. La dignidad del hombre tiene por premio el grillete.

Y así vivimos. La libertad es una esclava. Las prerrogativas del ciudadano arrastran las cadenas del Galeote. Y así vivimos……

Nuestros padres lucharon por hacernos libres. La sangre corrió a torrentes para que nosotros no fuéramos esclavos. Esa sangre fue infecunda. El derroche de vidas sagradas en gracia de la libertad, fue inútil, porque seguimos siendo esclavos.

Nosotros, no obstante que sabemos que nuestra voz se ahogará, y nuestros esfuerzos naufragarán en el océano de la indiferencia pública, y que nuestras energías se estrellaran en la impenetrable coraza del miedo, levantamos nuestra voz, tan alto como nos lo permite nuestro pecho de hombres libres, para protestar enérgicamente contra el atentado que las autoridades de Pinos han cometido atropellando la libertad individual, violando brutalmente el derecho de los ciudadanos, sólo por obtener la gracia de la Dictadura clérico-militar que nos abruma.

Protestamos enérgicamente contra el inicuo encarcelamiento del joven abogado Antonio Díaz Soto y Gama y exigimos con la misma energía que se le ponga en libertad siquiera sea para que en el Extranjero no se nos tache de salvajes.

Además, el joven Soto y Gama corre el peligro de perder la vida a manos de despiadados y verdaderos esbirros. No queremos decir que sean asesinas las autoridades de Pinos, pero los habitantes de esta cafrería tenemos la dolorosa convicción de que no hay garantías individuales y de que el asesinato político es cosa común y corriente, ya por la venganza de cualquier caciquillo, ya por halagar a cualquier poderoso o por cualquier otro capítulo. Los asesinos abundan en la República; algunos son militares; paisanos los otros; pero todos desalmados.

Es indispensable, para que la paz sea viable, que haya libertad. Es necesario, para que la paz se sostenga que no haya más persecuciones. La paz debe sostenerse por el convencimiento de los ciudadanos y no como hasta aquí por medio de la persecución y a fuerza de la violencia. La violencia tiene forzosamente por opositora otra violencia y de aquí el choque o sea la revolución. Eso debe ver el gobierno ya que se dice tan amante de la paz.

Nosotros como periodistas que amamos a la Patria y que nos dolería verla sangrando otra vez más, damos ese consejo al Gobierno, para que se deje de tiranizar, de hostigar a los hombres honrados y dé amplia libertad. Que deje al pueblo ejercitar sus derechos, porque, es claro, lo que se comprime tiene que estallar. No es el pueblo una miga de pan que se comprima y pierda su forma con la opresión. El pueblo es un explosivo que con determinado choque estalla. Procure el Gobierno evitar ese choque. Así lo exige la salud, la independencia e integridad de la Nación.

1 Refierese a la incongruencia cronológica entre la fecha del periódico (30 de junio) y la del acontecimiento referido (20 de julio).

2 Genaro G. García. Gobernador de Zacatecas de 1900 a 1904.