Regeneración, N° 44. 30 junio 1901

LA MUERTE EN LA FRONTERA

Para que nuestros estimados lectores se formen una idea del miedo que reina en la frontera Norte del país, para decir la verdad, básteles saber que el sargento Villaseñor declaró primero en contra de los procesados por el escándalo que los valientes soldados armaron en Lampazos, cuando se les heló la sangre al escuchar el estruendo de un judas ardiendo. Sabemos que Villaseñor cuando fue careado con el enérgico joven Ing. Francisco Naranjo hijo, declaró que los cargos que había hecho en su primera declaración eran falsos y que se vio obligados a mentir por temor a que se les matase.

Esta declaración hecha por Villaseñor hace erizar los cabellos, pues por lo visto, la vida en la frontera depende del servilismo de los individuos.

El juez instructor debe averiguar quién o quiénes amenazaron con la muerte del agente Villaseñor, para juzgarlo debidamente e imponerle un severo castigo sin consideración a la categoría social o política de que se haya atrevido a ejercer coacción sobre los testigos de cargo.

Es necesario que haya justicia en el país para escarmiento de brutales malhechores, y por esta razón queremos que el Juez instructor consigne al que aparezca responsable de la coacción ejercida sobre Villaseñor.