Regeneración, N° 57. 7 octubre 1901

EL PROCURADOR ÁLVAREZ

Entre los funcionarios ineptos de nuestra judicatura, el Procurador de Justicia del Distrito Lic. Emilio Álvarez forma en primera línea. Hace un magnifico paralelo con Wistano  Velázquez quien es más susceptible que aquél.

En el caso reciente de nuestro colega El Hijo del Ahuizote, el Procurador Álvarez  ha ratificado su ineptitud con sus actos, los que, con cualquiera otro Gobierno, menos nocivo que el nuestro, hubieran dado origen a que fuera despedido ese funcionario.

El Sr. Néstor González, Director de nuestro colega solicitó la libertad bajo caución que le había prometido ya el Sr. Juez Beltrán. Se llenaron los requisitos necesarios; pero se tropezó con la dificultad de que no había Agente del Ministerio Público que conociese del asunto pues el Sr. Lic. Azpe estaba en Veracruz.

 Con seguridad el procurador Álvarez sabía que los juzgados 5os. Criminal y Correccional carecían de Agente, y a pesar de ello no se preocupó de designar a uno que substituyera al Sr. Azpe en su ausencia. Esto implica una traba a la expedita administración de justicia que ordena la Constitución; pero el Procurador desobedece la ley suprema y ocasiona que los asuntos se paralicen por falta de del personal respectivo. Esta situación ha durado varios días, lo que, como decíamos anteriormente, amerita que el Procurador sea destituido, ya que no quiere presentar la renuncia que se le ha indicado por el Ministerio de Justicia.

Pero si es reprochable en el caso anterior la conducta oficial del Lic. Álvarez, más reprochables son aún sus procedimientos ulteriores. El Sr. Lic. Eugenio L. Arnoux, inteligente y activo defensor del Sr. Néstor González ocurrió a la Procuraduría para que se designase un Agente que conociese de la solicitud de la libertad bajo caución a lo que el Procurador contestó que necesitaba que se le pidiese lo anterior por el juzgado y por medio de oficio. Esta contestación es tan pueril, que desde luego descubre en este procurador sus intenciones, después ratificadas en ese asunto. Se obtuvo del juzgado el oficio pidiendo un Agente, oficio que se puso desde luego en manos del procurador a quien se suplicó lo designase el mismo día, para que no se entorpeciera la marcha del asunto y en vez de cumplir con su deber, en vez de facilitar los medios para que se administrase pronta justicia, el Procurador contesto agriamente “que no era tienda para que despachase tan pronto” frase burda que revela a más de una educación escasa, una intelectualidad rudimentaria.

Al día siguiente nombró al Procurador, para que conociese del asunto, al Lic. Belisario Cicero, quien, por instrucciones de aquel funcionario, pidió sin alegar razón alguna, sin antecedente legal de ninguna naturaleza, contra las pruebas rendidas, contra la razón, contra el sentido común, que se negara la libertad bajo la fianza que se había solicitado, negativa brusca y descabellada que viene a robustecer la opinión de que el Lic. Álvarez es un inepto y que debe ser destituido del empleo que no sabe desempeñar.

Pero hay otro motivo más para esa destitución y es la de que, según vehementes sospechas que tenemos, el Procurador Álvarez se permitió tomar el nombre del Sr. Ministro  de Justicia para asegurar al Juez Beltrán, por medio de su agente Cicero, que dicho alto funcionario le había dado la CONSIGNA de que se negara la libertad bajo caución al Sr. González. Y decimos que este Procurador tomó el nombre del Sr. Ministro D. Justino Fernández, lo que indujo el Juez a negar la libertad referida, porque tenemos, hasta ahora, en buen concepto a este funcionario, a quien no creemos capaz de seguir el mal ejemplo de Baranda. Creemos que el Sr. Ministro Fernández abrirá sobre este particular una averiguación, si en definitiva es cierto que el Procurador Álvarez ha tomado el nombre de  dicho Ministro, complicándolo en un enjuague que el público calificará, debe destituirse desde luego, sin misericordia de ningún género, a esa ineptitud encaramada en un puesto que  no merece.