Escorpión
El Hijo del Ahuizote, núm. 826, 31 de agosto de 1902, p. 1484

¿No habrá redención?…

Hay algo podrido en Dinamarca, dice la cursilería andante.
Nosotros diremos: hay mucho podrido en México.

Da dolor, no ya indignación, ver qué clase de uso se hace de las columnas de los papeles semioficiales.
Ayer, cuando el hombre sentía algo por la patria, permitía con cierto placer que su nombre se estampase en la primera plana de un periódico postulándolo para presidente o para gobernador. Pero hoy, cuando las viriles voluntades han sido emasculadas en la escuela del despotismo; hoy, cuando todo lo grande que había en nuestra raza ha sido extirpado para convertirnos en sumisos corderos, en dóciles siervos ávidos de lamer la mano que nos azota, y de acariciar los labios que contraídos por la blasfemia nos han escupido; hoy, todo se permite, hasta la protesta contra las augustas determinaciones del pueblo…..

Max Nordau, lo dijo ya: "la enfermedad de la época es la cobardía….."1
Nuestra enfermedad es la cobardía política.

Había en la actual administración, un hombre. Ese hombre era el señor brigadier don Melitón Hurtado2. Militar pudoroso, buen liberal, excelente amigo. Hombre franco y digno de toda estima, de todo respeto. Él, con su afable trato, con el prestigio de su siempre limpia vida pública y privada se había atraído la estimación de sus amigos, por cierto bastante numerosos, y su buena fama llegó hasta Jalisco, de donde es nativo, y sus paisanos lo postularon para gobernador del Estado.
Y el señor Hurtado vuela hacia la redacción del desmoralizador Imparcial después, no cabe duda, de ser llamado por el presidente Díaz, y escribe una carta que descorazona, que entristece.
En esa carta dice el señor Hurtado, que el presidente es su "amigo" y que no acepta la candidatura del pueblo jalisciense.
¿Por qué ese afán de contrariar la voluntad del pueblo? ¿Vale más la amistad con un hombre, que los intereses de la colectividad, que el bienestar de la patria?

¡Oh! Lo malo hace escuela. Hace unos cuantos años que un periódico valiente, por desgracia muerto, El Liberal3 postuló, (sin duda de buena fe, porque si lo hubiera conocido no lo habría hecho) a Bernardo Reyes para la presidencia de la república.
Reyes se espantó. Allá en Nuevo León, el pobre estado al que tanto tiranizó, sintió ese soldado que caería sobre de él, no la cólera del pueblo sino la inquina del general Díaz.
Y Reyes se apresuró a telegrafiar al general Díaz, que no quería ser presidente.

Ese dio el ejemplo. Y después….. todos han imitado su falta de valor ciudadano…..

Sólo uno que otro ciudadano se ha mostrado reverente hacia lo que debe respetarse: el pueblo. De ellos no recordamos más que al señor general don Manuel Sánchez Rivera, 4que obedeció al pueblo potosino que le postulaba para gobernador de San Luis y el mayor don Félix Díaz5 a quien apetecía el noble pueblo oaxaqueño para gobernador de Oaxaca.
Pero sigue la escuela del mal.

El gobierno comprendió que Escontría, el débil y por lo mismo temible funcionario, hacía falta en San Luis y ahí lo dejó contra la voluntad del pueblo. Comprendió que en Oaxaca había hombres, y transigió con el pueblo nombrando gobernador a un hombre que siquiera sabe leer.
Pero no es eso todo.

La administración actual, débil como todo lo que no tiene a su favor la voluntad popular, parece como que se siente ofendida cuando de la enervante situación en que nos ha colocado, surge alguna personalidad, emerge un hombre que pueda deslucir la aureola de grandeza que para sí y sólo para sí se ha creado esa administración.

Ahora se envía al mayor Félix Díaz a la América del Sur, como ayer se condenó al ostracismo a nuestro egregio Altamirano,6 a nuestro patriota Riva Palacio,7 al enérgico señor Zenil…..

La bartolina, el cuartel, el ostracismo y la cadena, todo eso es para nosotros.
¿No habrá esperanza de redención?…..

– – – – NOTAS – – – –

1 Cita libre de Las mentiras convencionales de la civilización, de Max Nordeau, (1849-1923), seudónimo literario del húngaro Simja Züdfeld, pensador, escritor, publicista, médico psiquiatra y dirigente sionista. Gozó de alta estima en los medios anarquistas de fines del siglo XIX.

2 Melitón Hurtado. Revolucionario guanajuatense. Se levantó en contra el gobierno de facto de Victoriano Huerta, junto con los hermanos Raya, Tomás, Abundio y Anastasio Pantoja, Cándido Navarro, Joaquín Amaro, Inés Chávez, Gonzalo Peña, Leocadio Flores y Cándido Reyes.

3 El Liberal "Diario independiente de la mañana" (1898-febrero de 1900). México, D. F., Dir. Carlos Roumagnac.

4 Manuel Sánchez Rivera. (1866-¿?) militar potosino. Ligado a las compañías petroleras angloamericanas. Sucedió al general Ignacio A. Bravo como gobernador de Quintana Roo durante la presidencia de León de la Barra (1911). Negoció la paz con los mayas de la región de Chan Santa Cruz. En 1917 general del ejército barraganista.

5 Félix Díaz (1868-1945). Ingeniero militar oaxaqueño. Sobrino de Porfirio Díaz. A partir de 1901, formó parte del Estado Mayor presidencial. En diversas ocasiones fue diputado en la legislatura local y en el Congreso de la Unión. En 1902 fue frustrado candidato independiente a la gubernatura de su entidad natal y enviado a Chile como agregado militar. Estallada la revolución maderista, el 3 de mayo de 1911 fue nombrado por el Congreso local gobernador interino. En octubre de 1912, se rebeló en Veracruz contra el régimen maderista. Un Consejo de Guerra le dicta sentencia a muerte, la cual fue conmutada por Madero. Uno de los cabecillas del golpe a Madero. Distanciado de Huerta se mantuvo fuera del país hasta 1916 cuando encabezó un movimiento con el apoyo de la jerarquía católica mexicana y estadunidense y el financiamiento de los exiliados científicos. Tras varios fracasos militares se estableció en territorio veracruzano, donde se mantuvo en armas hasta abril de 1920. Reacio a reconocer al obregonismo triunfante, se exiló en Nueva Orleans. Regresó al país hasta 1937.

6 Ignacio Manuel Altamirano. (1834-1893). Militar y escritor guerrerense. Participó en la Revolución de Ayutla, la guerra de Reforma y combatió la intervención francesa. Terminada la guerra se dedicó de lleno a las letras. En 1889 fue nombrado cónsul general de México en Barcelona y posteriormente representó a México en diversas reuniones internacionales. Discípulo de Ignacio Ramírez "El Nigromante". Cofundador del periódico El Correo de México (1867) y El Renacimiento (1869). De su obra narrativa destacan Navidad en las montañas, Clemencia y El Zarco.

7
Vicente Riva Palacio (1832-1896). Militar, escritor y político liberal capitalino. Combatió las intervenciones extranjeras. Gobernador de Michoacán (1865). Magistrado de la Suprema Corte (1867). Principal autor de México a través de los siglos. Apoyó el Plan de Tuxtepec. En 1884 fue encarcelado en prisión militar por criticar al gobierno de Manuel González; en 1886, fue designado Ministro de México ante la Corte española. Murió en Madrid.