Escorpión

El Hijo del Ahuizote, núm. 827, 7 de septiembre de 1902, p. 1500-1501

Otro hongo

Es una verdad, y grande, que cuando un pueblo recibe algún tiempo el ultraje de una dictadura, los espíritus que fueron viriles desfallecen, los ánimos que en otra época fueron valerosos se afeminan, y los caracteres que sabían erguirse pierden su altivez ciudadana.

Entonces es cuando, como los murciélagos que sólo gozan con las sombras, se ofrecen a la expectación de la estupefacta vergüenza individuos que manejan la pluma con el mismo arte que el asesino blande su puñal….. Entonces es cuando las plumas empapadas en cieno esparcen su hedor desde las redacciones de los papeles mercenarios, para anonadar a fuerza de corrupción a los ánimos que todavía quieren ser viriles a pesar de la hostilidad del medio.

En nuestro número anterior hicimos mención de una hoja dirigida al procurador de Justicia,1 hoja que no es más que el compendio, la síntesis, más bien, de esa falta de energía y de valor que caracteriza a los individuos, que como los murciélagos, como los mochuelos, celebran sus bacanales y sacian sus apetitos en las sombras estimulados por la hediondez de los cementerios, por miedo a que la luz los sorprenda en sus repugnantes prácticas.

Ahora un papel, que siempre se ha distinguido por su venalidad, que ataca al que no le quiere abrir la bolsa para satisfacer su ansia de dinero, haciendo de sus columnas el mismo uso que el bandido hace de su daga, pero con la agravante de la impunidad más desconsoladora y sin el peligro que corre el facineroso, ese papel ataca duramente a nuestro periódico, porque El Hijo del Ahuizote ha sabido arrancar la careta a los malos gobernantes y ha tenido la energía de exhibir las úlceras que corroen al cuerpo social, y que amenazan con la ruina y la miseria a nuestro pueblo, digno por su carácter y por su historia a ocupar prominente lugar entre los más progresistas del globo.

Era forzoso que así sucediese. Era forzoso que se nos atacase. ¿Cuándo la impudicia ha podido reconciliarse con la honradez?

¿Y quién nos ataca? Un papel producido por este medio corruptor, sintiéndose ofendido al ver que aún hay honradez y vergüenza.

El general Díaz debería tener otra clase de defensores. La bondad que se quiere hacer creer como una característica de la actual administración, no es con papeles que abochornan con lo que se la puede prestigiar, porque entonces se da el espectáculo que se ha estado dando desde que Tuxtepec llegó al poder, y que consiste en que para la prensa mercenaria hay una tolerancia completa, hasta para la procacidad, y para los periódicos independientes una intransigencia que llega a la tiranía.

Para el periodista independiente hay bartolina cuando discute los actos sospechosos de los gobernantes, y en cambio, el periódico venal puede impunemente atacar en su vida privada a ciudadanos que han cometido el delito de ser honrados.

Precisa ser leales.

– – – – NOTAS – – – –

1 Véase, supra. Art. 8, «Dos hongos».