Escorpión

El Hijo del Ahuizote, núm. 827, 7 de septiembre de 1902, p. 1504

Entre reservistas. Riña sangrienta.

Cada ocho días se registran escándalos en los llanos de la Vaquita1 después de la instrucción que se da a los aspirantes a cabos y sargentos reservistas.

En las más veces la policía ha intervenido pues de lo contrario se contarían ya algunos homicidios y no pocos heridos, puesto que muchas ocasiones se forman partidos entre los mismos reservistas, y se pegan de bofetadas o bien se tiran a muerte con piedras o con cuchillos.

Ayer, por ejemplo, un tal Zavala hirió a uno de sus compañeros, siendo aprehendido y enviado al cuartel del 7º regimiento, no sabemos a disposición de qué autoridad, porque los reservistas no están sujetos a la ordenanza.

Sin embargo, probable es que lo juzgue un consejo de guerra, porque el delito fue cometido en dependencia militar.

Zavala continuaba ayer tarde en el cuartel de San Lázaro, pero ignoramos si se levantaría el acta y se haría la consignación al juez instructor militar.

Hemos notado que no hay ni siquiera obediencia para los jefes y oficiales que están instruyendo a los aspirantes y cabos y sargentos; pero ni tampoco orden, puesto que cada domingo, los individuos que quieren darse de baja en el grupo a que pertenecen lo hacen y se les da de alta en otro grupo.

Entre los aspirantes hay algunos que al ser reconvenidos por sus instructores, les contestan con una leperada, y los oficiales tienen que callar la boca por temor a un proceso por abuso de autoridad.

El general Pérez debe saber, no sólo esto, sino todo lo que allí pasa; pero no hace caso, probablemente, o bien es incapaz de remediar esa situación en que están los oficiales.

Esto dice El País,2 periódico que como clerical debería defender la causa de la militarización del pueblo, por vivir siempre en vil contubernio del bonete con el sable de la soldadesca (así, soldadesca, pésele a los susceptibles reservistas.)

Pero es tan antipática la institución de la 2ª Reserva, tan fútil y hasta antipatriótica, puesto que los reservistas son reservistas y no mexicanos, que hasta al País le producen cólicos biliosos las picardías con que entonan sus conatos de instrucción esos napoleoncillos de papel estraza.

Ya lo habíamos dicho y de sobra: la reserva creada por el ministro Reyes para formarse su partido escuálido y enclenque, había de provocar hilaridad.

Todo un pueblo, según afirma Barrón el “héroe” del 24 de enero en San Luis Potosí, asiste a los campos de la Vaquita. ¿Qué aprenden tantos hombres? ¿A qué va esa gente a los salitrosos llanos? A instruirse en el arte de matar, que no otra cosa es el llamado arte de la guerra. Y por eso se mata y se hiere esa pobre gente.

Hace unas cuantas semanas, cuando dijimos que volaban hacia los campos de instrucción hombres que tenían estereotipadas en su cara las huellas del vicio y de la depravación3, no faltó reservista que sintiéndose hondamente ofendido, manifestase muy a las claras su deseo de apedrear nuestras oficinas.

¡Los pobres reservistas apedreando nuestras oficinas!…..

Podrán hacerlo, puesto que para eso sirven a Reyes….. no a la patria.

Pero ya ven: El País mismo hace burla de esa gente que no teniendo virilidad para firmar una “boleta de elección,” por temor al gobierno, sigue a Barrón y hasta Reyes…..

¡Qué barba…..ridad!

– – – – NOTAS – – – –

1 Llanos ubicados al norte de la colonia Morelos de la capital.

2 El País, “Pro aris et facis cetare.” México D. F. (1889-1914). Dir. Fundador Trinidad Sánchez Santos, León Sánchez, José Elguero y Antonio Enríquez.

3 Véase supra. Art. 2, “La 2ª Reserva”.