Escorpión
El Hijo del Ahuizote, núm. 834, 18 de enero de 1903, p. 39

¡Garantías, garantías!

Comienza a nublarse el cielo de Nuevo León.
Ya lo habíamos previsto. Bernardo Reyes es incapaz de gobernar sin ayudarse del terror. Hay naturalezas que sólo pueden distinguirse oprimiendo, destruyendo.

Bernardo Reyes no podrá distinguirse más que oprimiendo, destruyendo.

No hace un mes que llegó a Nuevo León; no han pasado aún treinta días desde que lo destituyó el general Díaz. Y cuando todavía conserva en sus vestidos el polvo del camino que la indignación autocrática lo obligó a recorrer, sus esbirros comienzan a perseguir al ciudadano honrado y digno.

El caballeroso periodista alemán, señor Martín J. Stecker1, que edita en Linares, N.L., el simpático periódico El Trueno2 acaba de ser víctima de un atropello, vulgar tal vez entre las indisciplinadas hordas africanas, pero bochornoso para un país civilizado como México.

Con el lujo de fuerza que se acostumbra a emplear hoy, fue conducido el señor Stecker a la cárcel de Linares la noche del 10 del corriente, con gran disgusto de la sociedad linarense que temía por la vida del prisionero, pues los esbirros habían recibido la orden de llevar al periodista a la cárcel VIVO O MUERTO.

El pretexto para encarcelar al señor Stecker es trivial. Es el gastado pretexto del despotismo para anonadar a los hombres que no se han afeminado. Se acusa a dicho periodista de haber insultado a la autoridad porque publicó en El Trueno el siguiente suelto:

"De Urgencia.

"Nos vamos a tomar la libertad de indicar al nuevo R. Ayuntamiento de esta ciudad, la necesidad de hacer más anchas las banquetas de nuestras calles.

"Parecerá bien extraña nuestra indicación; pero nuestras razones son tan poderosas como nuestra propia experiencia, puesto que hay una persona en Linares tan hinchada de soberbia, que banquetas no le caben, sobre todo cuando anda con puro entre dientes y bastón en mano.

"Si nuestra indicación merece la pena de ser escuchada, que se empiece por las banquetas de la calle en donde tenemos establecida nuestra oficina; esto lo deseamos no por pretensión sino por necesidad; es una de las calles más céntricas, de más transito, por encontrarse en ella la oficina de correos y la agencia de la cervecería de Cuauhtémoc; y por último parece que el aludido personaje a propósito elige esta banqueta para lucirse."

Como se ve en ese suelto no se alude a personalidad alguna determinada, pero era preciso atropellar al hombre que a raíz de la caída del ex-ministro de la guerra, publicó un alcance al Trueno dando la hermosa nueva de la destitución de Bernardo Reyes.

El señor Stecker, además, ofreció publicar en El Trueno una candidatura para funcionarios públicos del estado de Nuevo León.

Pero no es éste el primer atropello que sufre el señor Stecker. En agosto del año anterior se le tuvo veintiocho días en el común de presos de la cárcel de Linares, también por asuntos periodísticos, y con motivo de esa prisión, el señor Coghlan,3 persona bastante conocida en el país, se acercó a
Bernardo Reyes para hablar en favor del señor Stecker. El entonces Ministro, envanecido con el cargo que sin merecerlo le confió el general Díaz, contesto: "Stecker ha insultado a las autoridades y tendrá que estar en la cárcel hasta que se le quite lo valiente".

Esa respuesta de Bernardo Reyes, nos da la medida del respeto que dicho individuo tiene al derecho que asiste al ciudadano, de discutir los actos buenos o malos de las autoridades.

Nosotros, que no vemos en la persecución iniciada contra el periodista liberal señor Stecker, otra cosa que el principio de una serie de venganzas, protestamos contra la encarcelación del mencionado periodista y excitamos al pueblo de Nuevo León a que se apresure a elegir un gobernador efectivamente patriota en las próximas elecciones.

Pero hay más. En Nuevo León no hay garantías, y por lo mismo, tememos por la suerte que esté reservada a nuestro colega el señor Martín J. Stecker.
Nuevo León tiene una historia de duelo que nos hace estremecer. El suelo de ese infortunado estado ha sido empapado mil y mil veces con las lágrimas de un sin fin de viudas y de huérfanos.

Ya es tiempo de que haya garantías. El honor nacional sufre mengua en virtud de los salvajes atentados que sufren los periodistas independientes.

– – – – – – NOTAS – – – – – –

1 Martín J. Stecker. Periodista suizo. Residió en Linares, N. L. y a partir de 1912 en Monterrey. Junto con su hijo del mismo nombre tomó parte en la política local primero a favor y luego en contra de Bernardo Reyes. Se exilió en Estados Unidos en 1914.

2 El Trueno, (1892-¿?). Linares, N. L. Dir. Martín J. Stecker. Red. Martín Stecker.

3 Francisco M. Coghlan. Ingeniero. Director de operaciones en las Minas de Santa Ana, S. L. P., propiedad de Gregorio de la Maza desde 1885 y apadrinadas por Porfirio Díaz desde 1895.