Escorpión
El Hijo del Ahuizote, núm. 835, 25 de enero de 1903, p. 50

Ya era tiempo

Ya era tiempo. El pueblo comienza a sacudir la indiferencia que por espacio de veinticinco años lo tuvo dominado. El león comienza a desperezarse; está próximo a rugir.

Veinticinco años de indiferentismo; veinticinco años de apatía; veinticinco años de inactividad ciudadana, han hecho comprender al pueblo, que urge ejercitar el civismo, si se quiere que las instituciones se salven.

El pueblo ha comprendido al fin que la grandeza de las naciones está en razón directa de las virtudes cívicas de sus hijos; que para que una nación sea poderosa, precisa que sus hijos sean ciudadanos.

Esto ha comprendido el pueblo de Nuevo León y se propone luchar en las próximas elecciones para gobernador del estado.

El pueblo de Nuevo León, como el de los demás estados de la república ha sufrido demasiado, principalmente bajo la tiranía del general Bernardo Reyes; por eso ahora ese pueblo se propone luchar con vigor en la próxima campaña electoral.

En todas las municipalidades del estado se hacen grandes preparativos para las elecciones, lo que hace presumir que ahora sí sabrá imponerse la voluntad popular.

Nos regocija esa actividad democrática porque es de gran significación.

Desde luego, significa que el pueblo está cansado de soportar tiranías.

En efecto; el pueblo ya no quiere ser el Tántalo1 que ve la libertad y que no puede alcanzarla. Está hastiado de ese papel.

Para un pueblo viril como el nuestro, sobra tanta opresión.

El pueblo ha permanecido inactivo porque se le ofreció trabajar en su provecho. Pero está desengañado.

Se le ofreció la "no reelección" y se le ha burlado con la reelección. Se la ofreció la supresión de la odiosa renta del timbre, y se le ha burlado con el timbre. Se le ofreció no perseguir a la prensa y allí están nuestros compañeros Ricardo y Enrique Flores Magón, Evaristo Guillen y Federico Pérez Fernández sufriendo la inquina de los tiranos en Santiago Tlatelolco hace más de cuatro meses.

No, el pueblo ya no quiere ser Tántalo. Quiere hacerse respetar. El león comienza a desperezarse; está pronto a rugir.

Y cuando ruja, caerán los falsos ídolos.

Nos regocija también la actividad democrática de los hijos de Nuevo León, porque por medio de ella podrán librarse de un funcionario funesto: Bernardo Reyes.

Reyes para Nuevo León, es un azote; para la patria es un futuro tirano.

La historia de Nuevo León, bajo el dominio de Reyes, es el resumen de un infortunio inmenso. Reyes en el poder es la opresión. Representaría un buen papel gobernando presidios o cuarteles. Hay naturalezas a las que la presencia de los grillos o de los calabozos las hace estremecer de
voluptuosidad.

Para algunos, el látigo es más poético que un rosal en flor.

Bernardo Reyes creyó que en Nuevo León podría sostenerse después de su destitución del ministerio de la guerra, y se equivocó. El pueblo fronterizo lo despedirá de aquel estado como el general Díaz lo despidió del gabinete.

Y harán bien los fronterizos.

– – – – NOTAS – – – –

1 Tántalo. Personaje mitológico griego. Por robar el néctar de los dioses fue condenado a sufrir sed perpetuamente, sumergido hasta la barbilla en una laguna cuyas aguas descendían cuando intentaba beberlas.