Escorpión
El Hijo del Ahuizote, núm. 836, 1 de febrero de 1903, p. 69

¡Oh, las complacencias!

¡Oh! las complacencias de Porfirio Díaz perderán a la patria!

Él tiene complacencias con individuos como Blas Escontría, Bernardo Reyes, José Ives Limantour, etc., etc.; complacencias que sólo se explican por el afán que tiene de conservar un prestigio administrativo a fuerza de machete, y aunque grite el Derecho y se indigne la Justicia.

Las complacencias políticas tienen desastrosos efectos. Por ellas, las personalidades públicas antipáticas al pueblo, pueden medrar y hacer política; por ellas, lo que para el pueblo es opresión puede continuar oprimiendo.

En México, esa complacencia ha sido funesta. El general Díaz no sólo ha sido complaciente con determinados individuos, sino con lo que para nuestra patria significa el infortunio y la miseria: el clero.

Ese clero traidor, siempre dispuesto a la revuelta, ha sabido aprovechar las complacencias políticas de Porfirio Díaz ¿Para qué? ¿Para servir a Díaz?

Sí, para apoyarlo en cambio de una amplia protección por parte de la dictadura.

Pero ahora, ese clero siempre traidor está en camino de traicionar a su protector Díaz, para aliarse a Bernardo Reyes.

El clero ha comprendido que Díaz, gracias a su avanzadísima edad, morirá pronto, muy pronto y busca otro hombre de machete que le imparta una amplia y decidida protección.

¿Y qué hombre habrá mejor que Bernardo Reyes para proteger al clero?

¡Oh! las complacencias de Porfirio Díaz perderán a la patria.

Por permanecer en el poder hizo alianza con el clero; por permanecer en el poder hizo alianza con Reyes, con Limantour y con tanto funcionario funesto hasta con el pobre de Escontría.

¡Que vuelva sobre sus pasos Díaz; que recuerde que él lucho por la patria y recibió bien de ella; que recuerde que en Oaxaca nacen los Benito Juárez y no los Santa Anna…!

En vano declaramos; en vano traeremos a la memoria glorias asfixiadas por la conciliación. Siempre se levantarán muy altos y espantables los frutos de las complacencias políticas del general Díaz…..

Ya es la indefinida duración de la llamada campaña del Yaqui1 por complacer a Torres2,Izábal3 y Corral4; ya es la igualmente indefinida duración de la llamada campaña de Yucatán,5 por complacer a tres o cuatro ricachos que desean imperar sobre la tierra maya, atropellando la soberanía de Yucatán para formar un territorio ridículo a expensas de un estado de la Federación;6ya es…. ¿Pero a qué seguir hablando?…..

¡Llenaríamos desmesurados infolios si relatásemos la inmensa miseria que nos asiste!

Pero una de las complacencias de Díaz que más perjudicarán al país, es la que tiene con Bernardo Reyes. A este individuo lo despidió del ministerio, e hizo bien. Más ¿por qué no lo procesó? ¿Por qué no alojó en las cartucheras de Santiago Tlatelolco al militar que renunció al grado que se le regaló? ¿Por qué en lugar de apresarlo, lo despachó a Nuevo León?

La consecuencia de esa complacencia debería desde luego hacerse palpable. Ya se sabe que Reyes carece de tacto político.

Una nube de clericales invade las antesalas del palacio del gobierno de Nuevo León. Desde la residencia del arzobispo de México hasta la más infeliz sacristía de villorrio, no se trata más que de la próxima elección de Bernardo Reyes para presidente. Y eso significa que el ex-ministro desea la presidencia y se sirve del clero.

El bonete y el sable son hermanos. No asombre, pues, que vivan unidos. Cayó Reyes y tenía que ser ayudado por el clero.

Lo que debe hacer Díaz, es desterrar a Bernardo Reyes dándole cualquier comisioncilla en el extranjero, y no tenerlo en Monterrey.

– – – – – NOTAS – – – – –

1 Refiérese a la guerra de exterminio y colonización emprendida por el gobierno federal aliado con las oligarquías sonorenses en contra de las comunidades yaquis. Se inició alrededor de 1880 y no tuvo su fin sino hasta 1938. A partir de 1897, la guerra fue dirigida por el general Luis E. Torres, quien desarrolló el sistema de deportación hasta la creación de un auténtico mercado de esclavos que tuvo como destino final las plantaciones de Valle Nacional y Yucatán. 

2 Luis E. Torres (1844-1935). Militar y terrateniente chihuahense. Combatiente contra la intervención francesa. Partidario del Plan de la Noria en 1871. Elegido gobernador constitucional de Sonora para el periodo 1879-83, volvió a ocupar el gobierno estatal de manera intermitente hasta 1911. Extendió su influencia política a Sinaloa, Tepic y Baja California, con la colaboración de Ramón Corral, Rafael Izábal y Lorenzo Torres. Principal beneficiario de la campaña del Yaqui a su cargo. En 1911 se exilió en Los Ángeles, donde murió.

3 Rafael Izábal. (1854-1910). Militar sinaloense. A partir de 1879 fue cinco veces diputado local, y dos diputado federal. Vicegobernador de Sonora de 1891 a 1895; gobernador interino, de 1900 a 1903 y constitucional de 1903 a 1907. Combatió a mayos, seris y yaquis. En 1906, con ayuda de los rangers de Arizona, reprimió la huelga en el mineral de Cananea. Acusado de traición a la patria fue absuelto y designado, en 1907, senador por el Estado de Guerrero.

4 Ramón Corral (1854-1912). Empresario y político sonorense. Diputado suplente por el distrito de Álamos en 1877. Vicegobernador constitucional de Sonora de 1887 a 1891. Gobernador del Estado durante el periodo de 1895-99. Gobernador del Distrito Federal de 1900 a 1903, cuando fue nombrado Secretario de Gobernación, cargo que ocupó hasta 1911. Vicepresidente de la República en 1904. Exiliado en Francia en 1911.

5 Refiérese a la campaña militar emprendida en 1898 por el gobernador de Yucatán, Francisco Cantón Rosado, en contra de los mayas insurrectos en la región de Chan Santa Cruz, cuya inconformidad se remonta a la guerra de castas (años cuarenta del siglo XIX). La rendición de los mayas fue conseguida por Ignacio A. Bravo, jefe de la zona militar, quien ocupó Chan Santa Cruz en 1901. Levantamientos esporádicos continuaron al menos hasta 1911.

6 Refiérese al decreto del 16 de enero de 1902 por medio del cual Porfirio Díaz segregó a Yucatán la superficie de 50, 843 para eregir el Territorio Federal de Quintana Roo.