Escorpión
El Hijo del Ahuizote, núm. 836, 1 de febrero de 1903, p. 70

Nota negra

Parece que ha llegado el momento de romper las plumas, para esgrimir en su lugar la fusta. Puesto que los tiranos ya no oyen la razón, exhibámoslos. Cuando el cacique, de abuso en abuso llega hasta la insolencia, no hay más remedio que fustigarlo.

En la república el periodista independiente es tratado como facineroso. Aquí no hay garantías para el ciudadano que pone sus energías al servicio del pueblo. El bofetón, el salivazo, el puntapié; con todo eso se premia al hombre que ama a su patria y quiere hacerla grande.

El periodista Dionisio L. Hernández1 que sufría una larga prisión Matehuala, ha sido trasladado a la Penitenciaría de San Luis Potosí después de un encierro de dieciséis meses.

Esto ya es grave; pero falta aún.

Era preciso llegar al salvajismo.

Al señor Hernández se le condujo a pie, atado fuertemente con toscas cuerdas y entre un grupo de rurales. De ese modo se le hizo caminar diez leguas, bajo un fuerte aguacero, sin abrigo y sin alimentos.

¿Cree Blas Escontría que con esos procedimientos se honrará a la nación? ¿No sabe Blas Escontría que está obligado a procurar el prestigio de la patria?

¡Ah! la tiranía ha arrojado la careta; se ha despojado de sus atavíos republicanos y se nos presenta horrenda y fatídica como una maldición!

Nosotros, como liberales y como mexicanos, protestamos enérgica y formalmente contra los abusos del gobierno de Escontría.

Este gobernador inepto, clerical y reyista debe ser destituido. Ya ha procurado demasiado escándalo, y urge, por consiguiente, su destitución.

– – – – – – NOTAS – – – – – –

1 Dionisio L. Hernández. Periodista potosino. Director de El Pensamiento (S. L. P.) 1895, de El Progreso (1901) y El Independiente, (1910) estos últimos en Matehuala, S. L. P.