Anakreón
El Colmillo Público, núm. 51, 28 de agosto de 1904, p. 526, 527, 530.

Los eunucos

Nos estaba reservado a los mexicanos que alentamos en pleno desquiciamiento democrático, ver surgir ese desquiciamiento, en medio de un hacinamiento de leyes mutiladas y de principios destrozados, un remedo de civismo medroso como un emasculado que trata de ocupar en la pugna civil el puesto que sólo a los paladines de empuje les está reservado.

En nuestro viril colega veracruzano La Opinión1, que con verdadero talento dirige el experto periodista Sr. José P. Rivera2, hemos visto insertado, a modo de información, un proyecto para establecer en México un diario político.

Simpatizantes como somos de todo esfuerzo, de toda iniciativa que tienda a romper la monótona inactividad de nuestros conciudadanos, leímos atentamente el "Proyecto" y honradamente lo declaramos, sufrimos la más cruel de las decepciones.

El "Proyecto" se contrae a la creación de un periódico político que trabaje por la "unidad nacional" dentro de la Constitución y de la Reforma.
Dice el "Proyecto" que esa creación se justifica si se considera que México ha aceptado la nueva reelección del Sr. General Díaz, como un medio para conservar la paz y como el lapso de tiempo indispensable para la organización de los elementos políticos que deben en lo futuro sustituir el régimen personalista por un régimen constitucional.

Efectivamente, México quiere la paz y no ha aceptado la reelección, como quieren los autores del "Proyecto", sino que la ha tolerado no porque el actual presidente sea garantía de paz y de orden, sino porque comprende México, que ejercitar el derecho de sufragio en estos tiempos, es interrumpir la paz, no porque los ciudadanos se lancen al campo electoral con las armas en la mano, sino porque las fuerzas del poder caerán sobre los que se atrevan a depositar en las urnas boletas que no llevaran escritos los nombres de los candidatos oficiales. Por lo demás, suponer que México ha tolerado la última reelección, como un medio para que puedan organizarse grupos políticos, al amparo de la paz, constituye una suposición lamentablemente errónea, que puede ser tachada como tal aún por los niños de las escuelas primarias. México ha tolerado la última reelección para evitar un mal mayor que originaría la oposición del poder al ejercicio electoral. No tiene México ninguna ilusión sobre organización de elementos políticos mientras el General Díaz esté en el Poder. Él sólo piensa y él sólo obra, sin permitir que nadie piense ni obre después de él. Estas son verdades sumarias que ya nadie pone en duda.

El periódico al que se contrae el "Proyecto" no haría, por lo mismo, labor sana alguna y sí vendría a aumentar el ya inmenso número de periódicos que como una patente de vida esgrimen el disimulo y la hipocresía para que la verdad no disipe el humo de los turíbulos.

A medida que uno avanza en la lectura del "Proyecto" la decepción aumenta por el convencimiento de que la intelectualidad mexicana ha sufrido una castración vergonzosa y de que las ideas que sobre la política aventuran algunos hombres de estudios, parecen extraídas de los cerebros de los eunucos del Sultán de Turquía.

Dicen los autores del "Proyecto" que sólo el periódico cuya creación se proyecta, puede trabajar por la organización de los elementos políticos porque la prensa actual no puede llevar la nueva y noble misión, estas son sus palabras y los motivos en que se fundan los que enseguida extractamos.

1º. Porque la Prensa oficial sólo está encargada de hacer conocer las leyes y demás disposiciones administrativas.

2º. Porque la Prensa oficiosa, por el hecho de estar sostenida por el gobierno, está desprestigiada. En cuanto a la Prensa extranjera, aun cuando trate asuntos políticos de México, no son los órganos naturales de la política nacional, y por lo que respecta a la clerical, no hay que tomarla en consideración.

3º. Porque –aquí copiamos textualmente—

… podría, en rigor, corresponder esta labor a la Prensa de oposición, si, por fatales circunstancias no estuviera inspirada en idealismos, sin duda grandiosos, pero fuera del medio político en que vivimos, y si, por desgracia, no anduviese extraviada por las obscuras sendas de innobles pasiones y de intereses ruines.

Estamos de acuerdo en lo que atañe a los dos primeros motivos. Pero por lo que respecta al tercero no podremos menos que rechazar enérgicamente la ofensa gratuita que infligen los autores del "Proyecto" a la prensa independiente a cuyas filas nos honramos de pertenecer.

Es indudable que los ideales de la Prensa independiente están fuera del medio político en que vivimos, pero hay que tener en cuenta que si los ideales sanos de la Prensa independiente no están de acuerdo con el medio político ambiente, es porque ese medio es malsano, es el medio de la ergástula, el medio de las intrigas y las delaciones, del gendarme y del cepo. La Prensa independiente al conservar puros sus ideales en ese medio, es honrada, es valerosa y digna de todo respeto.

¿Qué nombre merecerá el periódico que pasivamente, resignadamente se amolde al medio político malsano para vegetar de un modo penoso bajo la escrutadora mirada del censor oficial, sin sentir humillada su dignidad por la intervención del gendarme, ni herido su honor por la gracia de los poderosos?

Luchar por el ideal republicano, no es una excluyente de la honorabilidad de la Prensa independiente, es por el contrario, su más legítimo timbre de gloria hoy que el republicanismo es ajeno al medio en que por desgracia nos ha tocado vivir.

Si el periódico a que se refiere el "Proyecto" va a amoldarse al medio político actual, pobre labor hará, por no decir inmoral.

Amoldarse al medio, equivale a pasar por alto las cuestiones que más interesa tratar porque el medio no permite la manifestación franca de las ideas, y las ideas más interesantes son tenidas por subversivas. Amoldarse al medio es renunciar a pensar, es renunciar a ser ciudadano, es renunciar a ser hombre. Para ser todo eso ya hay de sobra con los periódicos que sostiene el gobierno.

En cuanto a la afirmación de que la Prensa independiente anda extraviada por las obscuras sendas de innobles pasiones y de intereses ruines, ese ha sido siempre el grito que el despecho arranca siempre a los eunucos o la acusación procaz de los que adulan por su salario. La cobardía política siempre ha tratado de morder los talones de los que tienen el valor de sostener una convicción desagradable a los próceres. Esa afirmación es la capucha que la rabia pone en las fauces de los protervos cuando se encuentran en presencia de la energía y del valor.

Pero sigamos con el "Proyecto"

Véase, por lo que copiamos del "Proyecto", cómo va a ser ese periódico:

El programa que por otra parte, debe circunscribir el proyectado diario, encuadra oficialmente dentro de la política hacia la cual debe encaminarse por forzosa manera el señor General Díaz

…es necesario… ya que no existe una ley de imprenta que deslinde con claridad los derechos y obligaciones de los periodistas, encontrar por convención leal y patriótica, cierta esfera de libertad compatible con los intereses que el gobierno tenga absoluta necesidad de defender

¿Si ese periódico encuadra lógicamente dentro de la política del General Díaz, viene a llenar un vacío? ¿Viene a satisfacer una necesidad? Claro está que no. El Imparcial y con él todos los periódicos sostenidos por el gobierno, cumplen ampliamente su embrutecedora tarea. El periódico del "Proyecto" no vendría más que a engrosar las filas del servilismo.
Además, aunque no hay ley de imprenta, con sólo que se aplicase exactamente la Constitución y el Código Penal en su parte relativa, estaríamos conformes los periodistas, sin necesidad de "encontrar por convención leal y patriótica, cierta esfera de libertad" como huecamente declaman los autores del "Proyecto".

El gobierno tiene necesidad de defender todo lo que se relacione con el actual orden de cosas, y esa es la razón por la que no concede ni la mermada libertad que otorga la Constitución. De modo que la convención leal y patriótica de que hablan los autores del "Proyecto", no es otra cosa que la palabrería imbécil de los que tratan de engañar al pueblo haciéndolo creer que lo defienden cuando en realidad no hacen otra cosa que remacharle las cadenas.

Los autores del "Proyecto" se tornan candorosos, cuando al hablar de la acción política del periódico proyectado, dicen que será muy útil al General Díaz, por que concertará los elementos más vigorosos y destacados de la intelectualidad del país, con la mira de que dándose a conocer mejor puedan ir siendo aprovechados por el gobierno en los puestos de la Administración pública.

¿Cuándo ha hecho aprecio el gobierno de las indicaciones de la Prensa sana?

Si los autores del "Proyecto" creen que podrán hacer indicaciones al gobierno, son en verdad unos candorosos. Pero en realidad no hay tal candor. Hay superabundancia de malicia.

Los autores del "Proyecto" engañan al pueblo haciéndole creer que el Gral. Díaz prestará atención a las indicaciones del periódico proyectado, cuando en realidad no hará otra cosa ese periódico, que atender servilmente las indicaciones de los próceres. Los individuos que fingirá dar a conocer, no serán más que individuos a quienes el gobierno ya ha pensado de antemano elevar. Desempeñará ese periódico las funciones que desempeñan El Imparcial y demás periódicos asalariados cuando reciben, antes de alguna elección o de algún acto gubernamental, la consigna de hacer buena atmósfera al candidato oficial o indicar que sería magnífica la realización de tal o cual obra en la que estén interesados los hombres del Poder.

Engaño burdo y falsía cínica entrañan las consideraciones expresadas en el "Proyecto".

Continúan diciendo los autores del "Proyecto" que el periódico proyectado procurará la educación cívica del pueblo. Tal sarcasmo sólo es perdonable en esta época de servilismo. ¡Educación cívica por los que carecen de civismo! ¡Desdichado país aquel en que la cobardía política abriese cátedras de civismo!

La parte del "Proyecto" que da la medida de la abyección en que ha caído una buena porción de la sociedad y de la ausencia de escrúpulos por parte de algunos intelectuales, es la que se refiere a la idealización del proyecto. He aquí cómo se expresan los autores:

Los medios que pueden emplearse para realizar el pensamiento en que venimos ocupándonos son:

I. Recabar la aprobación del señor presidente mediante el compromiso de seguir sus indicaciones y secundar sus altas miras políticas.

Este solo punto basta para que cualquiera conciencia honrada se sienta vibrar de indignación, contra los que tratan de profanar, sometiéndola a extraña censura, la libertad que tiene todo hombre, de pensar y emitir sus pensamientos. Un gobernante que se preocupase por la dignidad de los ciudadanos, arrojaría a puntapiés, colmaría de ultrajes a todo aquel que se despojase voluntariamente de su honor para calarse por inclinación la librea del lacayo.

Recabar la aprobación del General Díaz para hacer un periódico, esto es, para ejercitar un derecho, sólo teníamos que verlo hoy en que la falta de libertad ha afeminado a los hombres, en que el hermafroditismo ha sustituido a la virilidad.

Y todavía se atreven a decir en otro lugar los autores del "Proyecto" que la formación del mismo presupone un conocimiento exacto del medio político, un trabajo preparatorio difícil, alto y patriótico, y una buena dosis de valor civil… ¡Como la mujerzuela que se ensoberbece y reclama respeto por su "abnegado trabajo!"

Tenemos muchos eunucos. ¡Es preciso que haya hombres!

– – – – NOTAS – – – –

1 La Opinión (Veracruz, Ver.). 1904-¿? Dir.  Francisco S. Arias. Ed. Col.  José Primitivo Rivera. Protegido del gobernador Teodoro A. Dehesa, potsriormente identificado con el maderismo. Tanto Victoriano Huerta como Venustiano Carranza suspendieron su circulación.

2 José Primitivo Rivera. (1869-1916). Periodista veracruzano. Colaboró con La Voz de Lerdo, El Monitor Republicano, El Diario del Hogar y El Hijo del Ahuizote. En 1901 formó parte de la Asociación Liberal Reformista. Durante la ocupación norteamericana de 1914, se quedó al frente del Colegio Preparatorio. Autor de: Cuentos de mi tierra, y colaboró en Liberales ilustres mexicanos (1890), entre otras.