Anakreón
El Colmillo Público, núm. 57, 9 de octubre de 1904, pág. 654

La opresión en Nuevo León

Es bueno en cualquier tiempo, es honrado siempre, quitar de los ojos del pueblo la venda que le impide ver con claridad los hechos y los hombres, para que con criterio sano pueda sacar de unos y de otros deducciones severas por más que sean dolorosas.

Hay en la frontera del Norte tres personalidades que, merced al prestigio conquistado en épocas luctuosas, son vistas con general interés y no pocos ciudadanos esperan que esas personalidades por medio de su acción, por medio de su empeño, logren librar al pueblo de Nuevo León de la dictadura que durante diecinueve años ha ejercido Bernardo Reyes sobre aquel desventurado Estado fronterizo.

Bastarían los diecinueve años de opresión reyista para convencer aun a los más ciegos partidarios de esas personalidades, que ellas son impotentes para la lucha cívica, y que sus brazos si fueron robustos en época lejana, hoy sólo son aptos para sostener el fajo de billetes de Banco que cosechan en sus múltiples propiedades.

Esas personalidades son los generales Gerónimo Treviño, Lázaro Garza Ayala y Francisco Naranjo.

Los hijos de Nuevo León lo han esperado todo de esas tres personalidades con la confianza con que el mahometano espera el cumplimiento de su destino. Han esperado progreso, han esperado libertad, han esperado justicia de esas tres personalidades y el progreso, la libertad y la justicia se han desvanecido como hermosos sueños ante la realidad grosera de los rurales de Bernardo Reyes.

Diecinueve años de dominación reyista significa en la historia de Nuevo León diecinueve años de lágrimas y violencia administrativa.
Y en esos diecinueve años, Treviño, Garza Ayala y Naranjo ¿qué han hecho en beneficio de Nuevo León? ¿Han sido púgiles? ¡Han aplicado su esfuerzo a las cadenas que atan al pueblo para romperlas? ¿Se han mostrado siquiera viriles enfrente del dominador?

Durante esos diecinueve años Treviño, Garza Ayala y Naranjo no solo han permitido a Reyes que oprima al pueblo, sino que ellos mismos se han dejado dominar.

Ellos han soportado que Reyes les infiera el ultraje de permanecer al frente de un Estado que no lo ha elegido; ellos han soportado que Reyes domine como señor feudal en la Tierra que los vio nacer; ellos han visto la aplicación de la ley fuga en Nuevo León sin sentirse indignados; en su presencia se ha acuchillado al pueblo de Monterrey el 2 de abril del año pasado; han visto perseguir, encarcelar y vejar a los hijos dignos del Estado y se han inmutado.

¿Qué espera el pueblo de Nuevo León de hombres que no luchan de personas que sólo buscan el mayor producto de sus haciendas y cuyas ilusiones todas, cuyos fervientes anhelos residen en la resistencia de los sacos que deben contener los millones de plata amonedada?

¡Ah! Pero la indiferencia musulmana de estos generales a los males del pueblo seria menos censurable si permanecieran absolutamente retraídos de la política. Más no sucede así ¡Hacen Política!

El acicate de Bernardo Reyes debe haberles sangrado los costados, a juzgar por cierta actividad politiqueril de que comienzan a dar muestras.

Pero no luchan como púgiles, no disputan en la brega la supremacía que da el esfuerzo tenaz, ni los tres se han enfrentado a Bernardo Reyes y sus sicarios para conquistar el triunfo. ¡Se han echado en brazos del partido "científico"!

Débiles para luchar han buscado el auxilio de este partido que tanto daño ha hecho a la Nación.

¿Puede esperar algo para su engrandecimiento el pueblo neoleonés de los tres generales citados?

Echarse en brazos del partido "científico" cuando se llevan en el pecho medallas de cien hazañas y en los hombros las nobles insignias de una alta jerarquía militar ganada con bravo esfuerzo, es acción que no debe perdonar el pueblo fronterizo.

Lo peor del caso es que es que el partido "científico" ha ofrecido a sus aliados los generales que Reyes no sería gobernador de Nuevo León, y hemos visto que, a pesar de todo, Reyes quedó de gobernador.

Ahora se dice que Reyes será definitivamente retirado del Gobierno del Estado en diciembre próximo, porque así lo ofreció el partido "científico" a los generales.

Reyes no bajará del Poder y el pueblo de Nuevo León continuará siendo oprimido mientras no se convenza de que en política sólo con virilidad se vence.