Anakreón
El Colmillo Público,núm. 64, 27 de noviembre de 1904, pág. 766

Surge el civismo

Los que creemos que la democracia será la salvación de nuestra Patria, hemos visto con júbilo el despertar del civismo en el Estado de Coahuila.
A pesar de la política absorbente del general Díaz, que ha puesto todo su empeño en destruir el espíritu público, los patriotas coahuilenses se preparan a luchar en las próximas elecciones a favor del candidato popular Sr. Lic. Frumencio Fuentes1 .

Los liberales debemos regocijarnos ante asuntos de esta naturaleza, porque ellos indican que el pueblo al fin se ha convencido de que es preciso luchar, es preciso ejercitar los derechos, es necesario interesarse en los negocios públicos, so pena de seguir arrastrando una existencia de esclavos flagelados por injusticias de los funcionarios.

Si desde que comprendimos que la República había sido engañada, hubiéramos encaminado nuestros esfuerzos a obligar al Gobierno del general Díaz a cumplir las promesas que en 1876 hizo a la Nación, no nos hubiéramos visto reducidos a la categoría de idiotas desprovistos de derechos, ni hubiéramos sido constantemente humillados en nuestra calidad de ciudadanos.

Sin embargo, parece que ha llegado el momento en que los ciudadanos han comprendido que su inacción conducirá a la Patria a la ruina y por eso es por lo que se manifiesta esa saludable reacción cívica contra los gobernantes que oprimen y que a su capricho atropellan la ley.
Miguel Cárdenas ha sido un gobernante funesto por mil conceptos, su administración ha sido un perpetuo desbarajuste y el Estado de Coahuila marcha rápidamente a la ruina empujado por una administración caótica, enmarañada, intrincada, donde tres personalidades gobiernan y complican los asuntos hasta lo imposible.

Esas tres personalidades son: el general Díaz, que en su afán de centralizar la administración pública se mezcla en los asuntos de Coahuila, introduciendo el desorden en la marcha de los negocios; Bernardo Reyes, que con su carácter de protector de Miguel Cárdenas, tiene notable influencia en el Gobierno coahuilense, en el que nada se ejecuta sin el visto bueno del opresor de Nuevo León; y Miguel Cárdenas que sin talento y sin energías imprime un sello de vulgaridad a su gestión administrativa cuando no la hace irritante por las exacciones, los atropellos y el desbarajuste incurable de los negocios públicos.

Contra la reelección de este funesto Gobernador, se prepara la lucha electoral a que nos referimos.

El Estado de Coahuila ha sufrido los gobiernos opresores de Garza Galán2 y de Cárdenas, que sostenidos por el general Díaz, pesaron a su antojo hasta exasperar a los ciudadanos.

En Coahuila, después de la administración corrompida de Garza Galán, cayó como huracán la acción despiadada de Bernardo Reyes que no se duele de las desgracias del pueblo; antes bien, parece que la miseria popular le satisface y le halaga.

Bernardo Reyes ha sido el verdadero Gobernador de Coahuila. Todo acto gubernamental que ha redundado en perjuicio del Estado, ha sido concebido por el cerebro enfermizo de Reyes y ejecutado al pie de la letra por Cárdenas, que más que Gobernador ha sido un dependiente sumiso, obsequioso, leal del desprestigiado Gobernador de Nuevo León.

Las Acordadas han dejado su huella de luto en Coahuila tanto como en Nuevo León. Los dos Estados han sufrido la misma tiranía.

Los propósitos de los ciudadanos honrados de Coahuila no pueden ser más nobles, ni más levantados ni más patrióticos. Luchar contra la tiranía es acción moral, es obra de salud.

Nosotros, que somos entusiastas por todo lo que signifique civismo, enviamos nuestro aplauso a los dignos coahuilenses.

El mejor modo para librar al país de sus malos gobernantes, consiste en ejercitar los derechos que nos otorga la Constitución, ser valerosos, ser patriotas y tener siempre como mira el engrandecimiento de nuestra infortunada Patria que hace veintisiete años arrastra las cadenas del mal gobierno.

– – – – NOTAS – – – –

1Frumencio Fuentes. Abogado y político coahuilense, ligado al ex gobernador José María Garza Galán. En 1904 fue propuesto por el Club Central de Torreón como candidato a las elecciones estatales de septiembre de 1905, en oposición a Miguel Cárdenas. Posteriormente fue ratificado por la Convención Antirreeleccionista de Clubes Políticos de Coahuila. Retiro su candidatura a última hora a causa de presiones gubernamentales.

2 José María Garza Galán (¿?-1902) Político coahuilense, allegado a la familia Romero Rubio. Gobernó Coahuila de 1885 a 1890, sucediendo a Evaristo Madero. Para alejar del poder a los allegados de éste, realizó reformas electorales y administrativas, con lo que perdió el favor de Bernardo Reyes aunque siguió contando con el apoyo de Díaz para su reelección. Pretender su tercera reelección provocó un levantamiento encabezado por Francisco L. Urquizo,  Francisco Z. Treviño y los hermanos Carranza, quienes con el apoyo de Reyes y la venia de Díaz lograron que lo sustituyera José Ma. Múzquiz.