¡Ayudad!

Tenemos una deuda de mil trescientos ochenta y dos dólares, como puede verse en la tercera plana de Regeneración.[1] Tan comprometidos nos hemos visto, que nos ha sido preciso echar mano, desde la semana antepasada, del pequeño fondo que estábamos reuniendo para los gastos de nuestra defensa ante las cortes por las acusaciones que pesan sobre nosotros. La situación, pues, se agrava. Nuestros esfuerzos no son correspondidos por los que nos alientan a continuar esta lucha de gigantes. Recibimos frases alentadoras, es cierto; pero con ellas no se paga el papel y la impresión del periódico, con ellas no se surten de lo que necesitan los bravos hermanos que en estos momentos desafían la muerte por el bienestar y la libertad de todos, con ellas no se pagan los gastos grandísimos que hay que hacer para que los abogados nos liberten de las garras de la llamada justicia, con ellas no se puede hacer un depósito para cubrir las fianzas de Enrique y de Anselmo a quienes la indiferencia de los desheredados tiene aún en la prisión.

Pensemos todos fríamente en que se necesita dinero para los trabajos del Partido Liberal Mexicano. Consideremos que los burgueses no son los que han de suministrar fondos para que se luche contra ellos. Los burgueses están listos a dar millones; pero para que acabe esta lucha que tenemos emprendida contra sus intereses.

Son los pobres los que deben ayudar con lo que puedan. Y deben ayudar desde luego, antes de que los acreedores se nos echen encima, antes de que abandonados por nuestros abogados, nos encontremos a merced del odio de los gobiernos y de las burguesías o antes de que nuestros hermanos de México sean finalmente aplastados por falta de elementos de combate.

Todo aquel que lea Regeneración está invitado a procurar alguna suma entre sus amigos o conocidos, para ayuda del Partido. Hacedlo, hombres y mujeres, y enviadnos los fondos lo más pronto posible.

Los libertarios estamos resueltos a luchar hasta lo último. Nunca se nos verá retroceder; pero compréndase que el triunfo se aseguraría si se ayudase convenientemente a los que, de cualquier modo, contribuimos a que se robustezca el movimiento por Tierra y Libertad.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm.52, agosto 26, 1911.



[1] Vid. “Administración”; Regeneración, 26 de agosto de 1911, núm. 52, p. 3.