Notas al vuelo

El General Cándido Navarro, tan denigrado por el Chato, acaba de levantarle las faldetas a este último, diciéndole su precio. Dicho General ex-maderista le dice al Payaso del Sufragio Popular que es un pretencioso, un megalómano, un mentiroso que se cree el autor del movimiento revolucionario. En fin, Cándido Navarro, dando pruebas de un valor civil admirable, desnuda al pobre Enano.

Cándido Navarro se encuentra entre las garras del negrero de la Laguna. Vaya mi aplauso a ese hombre valiente y digno.

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Ambrosio Figueroa el esbirro maderista, aconseja a los revolucionarios que dejen el fusil y que se pongan a trabajar.

¿Por qué no se pondrá a trabajar él también?

Este esbirro tiene el cargo de Gobernador Provisional del Estado de Morelos. Está ya probando las excelencias del poder, y, naturalmente, se ha hecho conservador.

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Mi permanencia en el poder será breve, continúa diciendo el esbirro, pues me concentraré a consolidar la paz y hacer efectivo el sufragio.

Pero en pocos meses llenará bien el buche y habrá, al mismo tiempo, sembrado de cadáveres el territorio del Estado de Morelos.

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Y sigue hablando el idiota Figueroa: “No me pidáis la resolución del difícil problema agrario, porque ni mi competencia ni el tiempo de que dispongo me bastaría para resolverlo.”

Pues no te están pidiendo la “resolución” los dignos habitantes de Morelos. Ellos se bastan y se sobran para ello, lacayo infeliz.

Ya el pueblo sabe que no es tiempo de pedir, sino de tomar.

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Los degenerados Sarabia y Villarreal reconocen al fin que el pueblo tiene hambre de pan y no de boletas electorales. Dicen: “La cuestión agraria parece ser por ahora el principal motivo para que los ánimos estén un tanto exaltados.”

Conque, “parece” ¿eh? Si es la cuestión principal, embaucadores desvergonzados.

¡Los ánimos están un tanto exaltados! Sí, un tantico; lo suficiente para expropiar, por medio de la violencia, la tierra que retenían los señores burgueses.

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Los pobres demócratas están que se desgañitan gritando: hubo fraude electoral aquí, hubo fraude electoral allí, hubo fraude más allá.

¡Inocentes! ¿Cuándo ha dejado de existir el fraude electoral?

Nada, niños de teta; a aventar al demonio las boletas electorales.

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¡Lo pusieron en su sitio! Lázaro Gutiérrez de Lara, el que se fue a México a gozar de las libertades que ofreció el Chato, fue encerrado en un chiquero. Se dice que fue sujetado a tratamientos inquisitoriales, que está delgaducho, que ya no puede con sus huesos, que es un mártir y que, al fin, ha sido puesto en libertad.

¿Conque de Lara estuvo preso en un chiquero? ¿Pues dónde querías que te alojaran criatura?

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En Jalapa, en Guadalajara, por donde quiera, le han silbado al Chato cuando ha hablado en favor de la candidatura Pino Suárez para la Vicepresidencia  de la República. Y en todas esas partes, el Chato, inflado, ha injuriado a los que no quieren imposiciones.

Calma, Chatito, calma ¿A qué vienen esos berrinchitos? ¿No te acuerdas que el viejo Díaz hizo lo mismo con Corral: imponerlo?

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“Sufragio Efectivo” es el lema de los babosos antirreleccionistas. ¡Y tan efectivo! En Durango hay miles de maderistas sobre las armas para apoyar la candidatura de Madero y fusilar sin formación de causa a los que voten por Vázquez Gómez, por Reyes o por cualquier otro zaragate. ¿Qué más libertad de sufragio puede apetecerse?

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Anselmo L. Figueroa le recuerda al maricón Antonio I. Villarreal que tuvo miedo de venir a verme a la oficina, —cuando el dicho maricón se encontraba aún en Los Ángeles,— a hacerme alguna reclamación. El maricón dijo entonces: “no voy, porque sería cuestión de agarrarse a las trompadas.” ¡Y hoy me reta a singular combate cuando está a muchas leguas de distancia!

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Emilio P. Campa, el que dijo al gobierno que tenía cuatrocientos hombres para que el despotismo lo reconociera como “general,” cuando en realidad nuestros compañeros lo habían corrido del campo de operaciones y no contaba ni con un hombre, anda diciendo por ahí que Anselmo L. Figueroa ya no puede con la cruz.

Anselmo me dice que le escupa la cara a ese bobalicón, y lo hago con gusto. Acerca esa linda jeta, pillastrín.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 58, octubre 7, 1911.