Más promesas

Muy inflado, sabiendo él mismo que miente, satisfecho él mismo de que está engañado, consciente de su hipocresía; pero buscando votos de individuos de todas las clases sociales, Francisco I. Madero hizo el día 30 de septiembre la siguiente declaración que publicamos en extracto:

“No se usó dinero americano para la Revolución, pues ésta se hizo con dinero mexicano, costándole a mi familia la suma de ciento ochenta mil pesos.

“Uno de mis principales proyectos para cuando sea Presidente, es el de favorecer la división de la tierra, de manera que pequeñas porciones de terrenos baldíos sean entregados al pueblo.

“Estaré a favor de leyes que tiendan a mejorar la situación del trabajador mexicano; pero al mismo tiempo PROTEGERÉ LOS LEGÍTIMOS INTERESES DE LOS PATRONES.

“Usaré de todos los medios que estén a mi alcance para favorecer la inversión de dinero americano en México.”

Esto dijo Madero un día antes del día fijado para que se llevasen a efecto las elecciones primarias. Bien se ve que lo hizo para conseguirse votos. Y, también, para detener el avance del movimiento económico.

La declaración de Madero acerca de tierras y trabajo, es el reconocimiento mejor que se ha hecho de que la aspiración de la clase pobre es su libertad económica; pero como buen político quiere estar bien con todos, y así, ofrece a los pobres, que son la mayoría; pero al mismo tiempo los que menos entienden de farsas políticas y los que menos aptos son para descubrir el engaño que se oculta bajo las promesas interesadas de sus verdugos, ofrece a los pobres lo que no ha de cumplir desde el momento en que declara que PROTEGERÁ LOS LEGÍTIMOS INTERESES DE LOS PATRONES.

Dice Madero que estará a favor de que se dividan los terrenos baldíos en pequeñas porciones para darlas al pueblo. Los terrenos baldíos son ya escasísimos, son los peores que hay en el país, pedregosos o arenosos, sin agua, lejos de las vías de comunicación. ¿Qué hará una familia pobre con un pedazo de tierra inservible, sin instrumentos para trabajarla, sin agua?

El engaño salta a la vista. Se quiere que el pobre pueblo se entretenga acariciando la esperanza de tener un pedazo de tierra para cada uno de sus individuos, para entretanto hacerse fuerte el gobierno y dominar la situación.

No son esos terrenos malos los que debemos tomar, compañeros, sino las buenas tierras que están ahora en poder de los hacendados, esas buenas tierras que han sido regadas con vuestro sudor y vuestra sangre.

“Estaré a favor de leyes que tiendan a mejorar la situación del trabajador mexicano; pero (aquí está el pero) al mismo tiempo protegeré los legítimos intereses de los patrones.” ¿Cómo podrá adquirir el proletario su libertad económica, cuando precisamente los intereses de la clase capitalista, que son los intereses que lo esclavizan, son protegidos?

Engaño torpe y cínico del ambicioso vulgar Francisco I. Madero.

Dice que su familia gastó ciento ochenta mil pesos en la Revolución. A todos les consta ya que los grandes financieros americanos fueron los que dieron dinero a Madero para la Revolución para que los protegiera cuando estuviera en el poder. De ahí que diga Madero: “Usaré de todos los medios que estén a mi alcance para favorecer la inversión de dinero americano en México”.

Esclavitud, miseria, humillación; eso es lo que ofrece Madero aunque con el disfraz de “favorecer” a los pobres.

¡O todo o nada! ¡libertad completa o muerte! Basta de engaños de los que quieren encaramarse sobre los hombros del pueblo.

No arriemos la Bandera Roja. Gracias al movimiento revolucionario, no hubo elecciones el pasado domingo. ¡Adelante!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 58, octubre 7, 1911.