No más promesas

Caminando, caminando se encuentran los luchadores con perrillos que salen y se plantean en medio de la vía: un puntapié y ¡adelante! ¡No hay tiempo que perder!

Muchos, muchos perrillos han salido a nuestro paso. Para todos ellos hemos tenido un puntapié. Unos cesaron ya de ladrar. Otros, arrinconados, cogidos con el dedo tras de la puerta, semidescubiertos sus asquerosos vicios contra natura, gruñen impotentes y cobardes.

¡Adelante, adelante!

Ya no se habla en México de que en México no hay Cuestión Social; ya no se habla en México de que “todavía no es tiempo de expropiar y organizar el trabajo bajo un pie de igualdad y libertad.” Eso se gritaba hace unos cuantos meses, cuando los políticos querían que los liberales nos rindiéramos para gozar de las libertades ofrecidas por Madero.”

Ahora, el grito de la burguesía y de todos los autoritarios se este: “la Anarquía ensombrece los horizontes patrios.” Y se hacen llamamientos y más llamamientos a la clase trabajadora para que no se escuche nuestra voz, para que sostenga el principio de autoridad, para que ayude al gobierno a la reconstrucción… de la tiranía capitalista.

Y todos esos lineamientos van acompañados de promesas más o menos dulces. Se os dará tierra, dicen los políticos a los pobres ansiosos de la tierra; se os reconocerá el derecho a la huelga, dicen los mismos políticos, y el gobierno y los políticos de todos los matices, aconsejan a los trabajadores la sumisión a las autoridades constituidas.

¡Nada de eso, desheredados! Los amos y los gobernantes se acuerdan de que hay pueblo, de que hay seres que sufren, cuando oyen las voces airadas de los hambrientos que los maldicen y escuchan los disparos de los humildes que se rebelan.

No se acordarían de vosotros los señores de la burguesía, si no fuera porque los libertarios de la Bandera Roja no han dejado las armas; si no fuera por la abnegación de nuestros hermanos que diseminados por todo el país van sembrando rebeldías entre los humildes y el terror entre los ladrones de la riqueza social.

Os repetimos, hermanos de cadena, que no os fiéis más de promesas. La humanidad cuenta muchos miles de años de vida, y nunca ha visto que los gobernantes cumplan lo que han prometido. El Partido Liberal Mexicano nada os promete: sencillamente os invita a tomar; pero esto es así, porque ninguno de los miembros del Partido Liberal Mexicano quiere ser gobernante ni ser una sanguijuela de la clase trabajadora.

A tomar, pues, hermanos desheredados, posesión de todo cuanto existe; a imitar a los que están ya expropiando, a los que expropiaron ya en Morelos, Guerrero, Puebla, Oaxaca, Veracruz y tantos otros Estados.

A expropiar y a trabajar en común. Las promesas son burladas siempre. Mientras que los actos, quedan consumados.

¡Adelante!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 59, octubre 14, 1911.