Perrone y Galleani

Nuestro querido camarada Vittorio Cravello fue objeto de un asalto brutal el domingo pasado, en el Labor Temple, por parte de un agente de Madero. Ese agente es Filipo Perrone, el socio de aquel vividor de Barre que se llama Luigi Galleani.

Cravello es un sensato y bien intencionado camarada, de reputación mundial como sincero libertario. No es ciertamente lo que pudiera llamarse un literato; pero sí es un hombre de cerebro bien equilibrado y ha demostrado en todos los actos de su vida ser un sincero convencido de la Idea.

Contra este hombre bueno, incapaz de una deslealtad a sus principios, arrojó Perrone el cargo de ser un espía de la burguesía y del gobierno…

Ese cargo, Perrone, tienes que probarlo. ¡Pruébalo, cobarde insultador de hombres para quienes tu pellejo no serviría para echar medias suelas a sus zapatos!

Porque tú sí eres espía del capitalismo y de la autoridad, o al menos te comportas como tal. ¿No es hacer papel de esbirro el confabularse con el eunuco de Barre para ayudar al Capital y a la Autoridad en su tarea de aplastar el generoso movimiento del proletariado mexicano contra el enemigo común?

Los compañeros tabaqueros han hecho bien en boycotearte. En San Francisco los camaradas no quisieron que trabajaras junto con ellos. Lo mismo te ha pasado en esta ciudad y lo mismo te pasará en cualquier taller en que haya, al menos, un obrero consciente.

¿Por qué no predicas el Ideal en la Plaza? Porque según sé, ahora no eres otra cosa que un comefrailes vulgar.

Vamos, sin dejar de comerte con todo y rabo a los frailes, habla algo hijo, acerca de los amos que te aprietan el cogote; habla algo sobre el yugo con que la Autoridad te lastima el pescuezo, y déjate de andar denunciando como espías a hombres como Cravello. ¡Tú eres el espía! ¡Tú y Galleani, tu sucio aliado, son esbirros, porque ayudan a nuestros enemigos a aplastarnos!

Compañeros: a boycotear a los traidores.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 59, octubre 14, 1911.