Punto y… aparte, si es necesario

 

Luigi Galleani tiene una predilección especial por personalizar todas las polémicas importantes y empequeñecerlas hasta convertirlas en cosas de niños. En el número 40 de su semanal, en lugar de dirigirse a REGENERACIÓN o a nosotros los de la Junta del P. L. M. que es lo mismo, y discutir de una vez por todas acerca de la revolución mexicana y así establecer a partir de los hechos si es que ésta existe o no, si es una revolución política o tiene un carácter social, dirige una epístola a Ricardo Flores Magón y gasta ocho columnas en pequeñeces, advirtiendo a nuestro compañero que si se dirige a él es porque los lectores pueden ser sectarios y parciales.

De manera que no entendemos por qué él que es capaz de tanta prepotencia –ustedes perdonarán el término poco parlamentario- en contra de los lectores, quiso echar a perder el espacio de la CRONACA cuando bien podía haber escrito a Flores Magón una carta privada con un simple gasto de un quinto por el timbre y le hubiese ahorrado a la administración de su periódico un gasto tipográfico de muchos dólares.

Nosotros pensamos que la polémica no se practica  como un pasatiempo, como diversión, para dar espacio a dos individuos de ejercitarse en el arte de buscar broncas, sino más bien para educar, para convencer al público acerca de la verdad de las cosas; así que apelamos al buen juicio de los lectores, y especialmente de los lectores de la CRONACA SOVVERSIVA, porque sabemos que si hay lectores sectarios y parciales, también los hay imparciales y justos.

Procuraremos ser francos, y si por desgracia nuestra franqueza les puede parecer demasiado ruda, brutal, por favor tengan en cuenta estas dos circunstancias: una, que nosotros somos indios puros, es decir hijos directos de una raza que, como ya dijo el señor Filippo Perrone en la CRONACA SOVVERSIVA, sigue viviendo una vida de primitivos; de una raza aún salvaje que no ha tenido aún la oportunidad de incorporar a su propio carácter a la última civilización, la cual permite al hombre refinado lanzar sobre el rostro del adversario la calumnia más infame y el insulto más trivial con la gracia más exquisita, que obliga a la víctima a decir, si no quiere correrse el riesgo de parecer un patán: “Ha sido usted tan gentil y tan gracioso al atacarme, que me siento en el deber de agradecérselo”; esa civilización última que permite matar moralmente a un caballero siempre y cuando se le pida perdón de inmediato, y de este modo obligar a la pobre víctima a responder sonriendo: pas de quoi; esa civilización, por último, que cierra un ojo ante el bruto que con una patada colosal de mula hace abortar a su esposa o a su compañera, como se prefiera, con tal de que le permita lucirse en público con un bello vestido, y le revolotee alrededor sonriéndole amorosamente con esa sonrisa refinada que quiere decir: “ya arreglaremos cuentas en casa”.

La otra circunstancia es que Luigi Galleani no se merece ningún respeto de parte de ningún compañero, amigo o adversario, por razones que nos apresuramos a documentar.

Luigi Galleani no es un hombre sincero ni honesto, sino falso en el sentido más real de la palabra. Él es falso en sus relaciones con los compañeros y con los amigos, falso en su combate a los adversarios, falso en el modo como hace propaganda. Documentamos brutalmente, pero con pruebas de hechos que el mismo Luigi Galleani no podrá de ningún modo desmentir ni justificar.

Primer documento.

Luigi Galleani muestra en la CRONACA SOVVERSIVA que profesa amistad por Luigi Molinari, director de la simpática UNIVERSIDAD POPULAR DE MILÁN, viejo compañero que ha pagado su tributo de sufrimientos al Ideal y que hasta este momento no se ha desmentido. Muy probablemente Molinari cree que Galleani es un amigo sincero. Y, en cambio, he aquí lo que ha escrito Galleani a los compañeros de la PROTESTA UMANA de Milán.

“Barre, Vt. 25 de octubre de 1908.

“Mis estimados:

“Tengo aquí desde hace algunos meses veinte dólares, dos cuotas de una suscripción a diez dólares cada una que entre un mismo círculo de amigos se había (…) al periódico y que fracasó cuando el incalificable comportamiento de L. M. dejó paso a la sospecha de que los esfuerzos generosos de los buenos, una vez más, se verían frustrados.

“Y después de la última suscripción al Grido realmente no había necesidad de un segundo golpe bajo, el de Libertad.

“De manera que interrogué a los dos suscriptores, Vittorio Cravello y Ambrogio Bottinelli si no querían devolver a la Protesta semanal, y de inmediato, las cuotas por las suscripciones de ambos; y, habiéndose adherido de buen grado, les mando dos cheques de esta Barre Saving Bank and Trust Co. por dos libras esterlinas cada uno, núm. / 58778 y núm. / 58779, con la súplica de que incorporen al periódico a

“Ambrogio Bottinelli Bougin                                                           10 escudos

“Vittorio Cravella Crolla                                                       10 escudos

“Con mis mejores saludos a todos ustedes y un afectuoso abrazo, siempre suyo:

“L. GALLEANI.”

 

Y bien, Cravello jura que nunca autorizó a Galleani a que mandara sus diez dólares a la PROTESTA semanal puesto que su impresión, dado que el diario había fracasado, era la de dividir la suma entre los distintos semanales. Galleani quiso jugarle una mala pasada.

Como quiera que sea, no queriendo tomar en cuenta ninguna otra cosa que los únicos documentos que nos proporciona el mismo Galleani, no ponemos de relieve el abuso de confianza de este señor que se apodera de la bolsa de los demás. Simple y sencillamente queremos demostrar a los lectores cuán sincera es la amistad que Luigi Galleani le profesa a L. M., o sea a Libertad, o sea a Luigi Molinari.

***

Segundo documento.

En cuanto murió Ciancabilla, el señor Luigi Galleani publicó en la CRONACA un artículo necrológico en honor del difunto, con la firma de A. Cavallassi, mientras que LA QUESTIONE SOCIALE, por entonces dirigida por el compañero Pedro Esteve, que recientemente había concluido una polémica muy áspera con Ciancabilla, no publicó nada. Como es obvio, los compañeros gritaron en contra de Esteve por no haberle hecho los honores a la hipocresía y admiraron la nobleza de ánimo de Luigi Galleani. Hoy en día, el mismo Galleani reproduce los mejores escritos de Ciancabilla y se prodiga en elogios tanto por los escritos como por su autor. ¡Qué alma noble la de Luigi Galleani! Él nunca se olvida de los buenos compañeros.

Sin embargo, quien piensa de este modo no sabe con cuál infamia refinada Galleani envenenó la existencia de Ciancabilla. He aquí un bocado.

Ciancabilla, si dejamos de lado algunos defectos comunes en todo mortal, poseía también algunas cualidades, especialmente la de ser generoso y sincero. A nosotros nos consta por una carta del mismo Galleani, carta que tenemos sobre la mesa y que dice propiamente así:

“En cuanto a los trámites para la admisión del periódico a los beneficiarios de la suscripción de segunda clase, yo no podría darte ningún consejo dado que no cuento con ninguna experiencia al respecto. Ciancabilla, quien sí cuenta con una experiencia personal sobre el punto, te dirá lo que tienes que hacer y cómo tendrás que liquidar estos enredos y puesto que él se ofrece a llenar el módulo adecuado, no dudes en enviárselo…”

De modo que, cuando Galleani y los compañeros de Barre que querían publicar la CRONACA SOVVERSIVA no sabían cómo obtener la suscripción postal, Ciancabilla, quien también publicaba un periódico, se ofreció generosamente a Galleani para sacarlo de apuros. ¿De qué manera le pagó esto Galleani? Con su típica moneda de siempre: la ingratitud.

Juzguen si no es cierto. En una carta de 1902, Galleani, antes de comenzar las publicaciones de la CRONACA, escribió con su mano desde Montreal a un compañero de Barre:

“Existe una dificultad particularmente grave: La cuestión Ciancabilla:

“¿Ya has pensado en ello?

“Ya desvinculado el nuevo periódico de los compromisos del ambiente de Paterson en el cual ocurrieron y tuvieron lugar los graves conflictos, ¿cuál será frente a él, individuo, la actitud del nuevo periódico?

“Digo a él, individuo, porque a todos aquellos a los que sinceramente pregonan una táctica distinta, el periódico debe mostrarles una tolerancia benigna que facilite y apresure la unidad armónica de la acción; es decir, no tratándose de un periódico sectario, no combatirá con otras armas que no sean la discusión y la serenidad, ni siquiera a las alas más extremas de nuestro ambiente; será, pues, anárquico incluso como ejemplo de educación. Pero frente a él, deplorado ayer y hoy, expulsado de los grupos de Spring Valley, ¿cuál será la actitud del periódico?

“¿Le conviene al nuevo periódico proseguir por una senda de ostracismo prudente o bien será preferible el sistema de la olvidadiza indulgencia?

“¿Vale más contar con la adhesión de las organizaciones y de los centros que disienten de él o con la ayuda que puede venirnos del indulgente olvido de las torpezas de uno?

“Yo tengo una opinión personal, clara y precisa, al respecto y estoy dispuesto a limitarme a esto; sin embargo, ¿cuál es el ánimo de los compañeros de éste?

“Es necesario disipar todo equívoco y evitar los descontentos posteriores, y por ello me sería de mucha valía hablar más que escribir sobre el asunto.

Explora con mucha cautela el terreno y escríbeme. (Las negritas son del mismo Galleani. N. del C.)

“Sabes, el hombre es bastante astuto. Me escribió para advertirme que en Chicago los compañeros hicieron una fiesta para cooperar con los gastos de traslado de mi familia y que tiene 25 dólares que poner en mis manos y otros 25 que me transferirá en unos días.

“Aun cuando me escribió para felicitarme por la conducta observada por mí y por mis compañeros durante los últimos hechos y a pesar de que me mandó sus mejores deseos de año nuevo, yo todavía no le he respondido.”

El pobre Ciancabilla, a pesar de la miseria en la que se encontraba, organizaba fiestas para los colegas, le escribía como a un hermano, a él, a Galleani que mientras se preparaba para respetarlo en el periódico, por debajo del agua preparaba la hiel para amargar la existencia no larga de su amigo en mal estado de salud.

¿Qué piensa de todo esto nuestra querida Ersilia? ¿Nos equivocamos nosotros al decir que Luigi Galleani es falso en sus relaciones con los amigos y compañeros?

***

Tercer documento.

En una carta escrita en Montreal en 1902, Galleani escribe a un compañero de Barre, Vt.

“Me escriben que Esteve hizo valer la idea de mantener el periódico en Paterson. No sé si esto es cierto, lo único que sé es que él fue siempre contrario al hecho de que el periódico viniera a Barre, que considero a Esteve incapaz de actuar con otros fines que no sean la eficacia y el interés de la propaganda y que, teniendo de él tal criterio pleno y profundo, espero verlo aún por la senda de la razón. Con este propósito, vuelvo a escribirle y esta vez con toda franqueza. Yo quiero, si es posible, intervenir para evitar una nueva escisión entre compañeros y quisiera sobre todo continuar las publicaciones del periódico con el viejo nombre, puesto que nueve años de lucha son para los pobres obreros un orgullo al cual no se debe renunciar y hacer todo lo que esté en mí para que las cosas se hagan en la apariencia, si no en la sustancia, del acuerdo. Si después no resulta, cada quien retoma la libertad de acción y se hará un nuevo periódico. Lo lamento por los flojonazos que quisieran el antagonismo.”

De modo que, mientras tuvo esperanzas de que Esteve, para servir a las exigencias financieras de él, iba a aceptar llevar LA QUESTIONE SOCIALE de Paterson a Barre, Esteve para Galleani era un hombre por encima de cualquier sospecha, y ser redactor de LA QUESTIONE SOCIALE, que era socialista y anarquista, no lo olvidemos, para Galleani no era incoherente; luego, puesto que Esteve no quiso servir a los intereses mezquinos de Galleani e hizo todo para que, por la eficacia y el interés de la propaganda, LA QUESTIONE SOCIALE se quedara en Paterson, donde llevaba nueve años de vida, Esteve se convirtió para Galleani en un Escobar, simplemente en un Escobar (1).

¿Nos hemos equivocado nosotros al decir que Luigi Galleani combate a los compañeros no por las ideas, sino por rencores personales? ¿Es falso o no Galleani en las polémicas con sus adversarios?

***

Cuarto documento.

En una carta más, escrita en diciembre de 1902, Luigi Galleani dice:

“Yo estoy por empezar a trabajar. Es cuestión de unas cuantas semanas. Entraré a una fábrica de tabacos por un salario que en un principio será de cuatro dólares y sólo después de varios meses llegará a seis dólares. Yo no puedo vivir con los nueve dólares de la Q. S. y tengo que adaptarme y lo hago con relativa (…) aumente, dejaré la redacción de la Q. S. que al parecer quieren entregar a alguien más. Por los últimos retardos, me escribió Widmar ciertas amenazas impertinentes que para continuar es necesario… lo que yo tengo, la preocupación por mis hijos fuertes, guapos, sanos y a los que no quiero ver de ningún modo teniendo que luchar contra el frío y el hambre. En otras condiciones, yo habría telegrafiado una sola palabra: ¡Púdranse!”

Nosotros no nos atrevemos a reprochar nada a Luigi Galleani por el hecho de que se adapta a fungir como redactor de un periódico anarquista –al que con gusto él mandaría al diablo- por no ver a sus hijos teniendo que luchar contra el frío y el hambre. También nosotros tenemos hijos, y sabemos que por ellos a veces pasamos por alto algunas cuestiones de conciencia. Sin embargo, no podemos perdonarle a Galleani que él, precisamente él acuse a los demás porque trabajan en el periódico sólo por el sustento…

¿Y cuáles eran las amenazas impertinentes de Widmar? Nos lo dice otra vez Galleani en otra carta suya enviada desde Montreal.

“Widmar vuelve a lamentarse porque yo no mando manuscritos. ¡Y pensar que yo no siento ni siquiera ganas de escribir…!”

Por lo que parece, Luigi Galleani siempre ha sufrido de pereza crónica. ¡Y como él no tenía ganas de escribir, los compañeros de Paterson tenían que pagarle el salario y no protestar si no querían pasar por impertinentes!

***

Quinto documento.

¿Trabaja para la LA CRONACA SOVVERSIVA sólo para poderles llevar el sustento a sus hijos? No. Galleani mismo, en una de sus cartas, nos dice que trabaja allí también por algo más. Oigan esto:

“Sin embargo, es necesario que yo hable claro. Los compañeros de Barre se hacen ilusiones de que se pueda edificar así como así, como si se tratara de un milagro, un periódico que debe vivir, por necesidad o por principio, aunque sea un poco.”

Es claro como la luz de la mañana que uno no puede ser sincero en la propaganda cuando ésta se hace a cambio de un salario y por principio también un poco en contra de los compañeros que no han querido servirnos.

¿Es o no es falso Luigi Galleani cuando obstaculiza el trabajo de los compañeros de la ERA NUOVA –ayer QUESTIONE SOCIALE- y de todos aquellos que comparten su táctica? ¿Es o no es falso cuando él, bajo un pretexto u otro, calumnia incluso a toda una revolución sólo por contrariar a los compañeros de Paterson y a todos aquellos que están de acuerdo con éstos?

Que lo digan los compañeros, y especialmente los que tienen la confianza más grande en la buena fe de Luigi Galleani.

***

Tenemos aquí sobre la mesa otros documentos, como el informe mecanografiado del proceso de Paterson, en el cual puede verse que esos compañeros tuvieron que sufrir la más grande humillación como anarquistas por la conducta humilde, resignada, renegada del imputado; como otras cartas en las que resulta que las agitaciones más grandes de Galleani no son otra cosa que grandes bluffs vergonzosamente preparados, pero disculpamos de todo esto a Galleani, no porque se lo merezca, sino porque no queremos servir tampoco indirectamente y a ningún costo como instrumento de policía.

Si hay quien dude de la autenticidad de las cartas de Galleani que nosotros hemos reproducido aquí, o si Galleani tuviese la audacia suprema de negarla, nosotros estamos dispuestos a publicar los facsímiles.

Algunas almas cándidas podrán pensar que cierta delicadeza debía habernos sugerido no publicar los documentos puesto que se trata de cartas privadas.

Sin embargo, ¿qué clase de delicadeza quieren ustedes que tengamos con un individuo que calumnia y trata de destruir sólo porque sí a los compañeros que él mismo considera honestos y buenos, como Esteve? ¿Qué clase de delicadeza quieren ustedes que tengamos con un hombre que los apuñala por la espalda mientras le ofrecen sus servicios y se prodigan en ayuda moral y financiera? ¿Qué clase de delicadeza quieren ustedes que tengamos con un ser que no pudiendo someterlos a su capricho les echa en cara, como lo haría una lavandera chismosa, la comida que alguna vez aceptaron de él no para atragantarse, sino para pasar una media hora en su compañía puesto que lo creían un amigo sincero? Algunas delicadezas son sinónimo de culpa.

Por otro lado, nosotros no publicamos más que aquellas partes que no pueden exponer a Galleani a persecuciones policíacas, y no nos permitimos develar su vida privada. Mientras que Galleani no tiene ningún escrúpulo ni siquiera para penetrar en el hogar doméstico de sus adversarios y echarles encima la calumnia con los epítetos más insultantes; nosotros sólo denunciamos al hombre público, y no nos permitimos meter la nariz en su vida familiar para saber si él y su mujer se aman tiernamente o se odian cordialmente, si se besan a menudo o se abofetean con frecuencia, si se llaman con los adjetivos más dulces o con los epítetos más infamantes. Todo eso no nos concierne.

Ahora bien, establecidas las razones por las cuales no podemos respetar a la persona de Luigi Galleani y no podemos aceptar las manifestaciones de su estima, procedemos a refutar, dirigiéndonos a los lectores, claro está, la última epístola que Galleani dirige a Ricardo Flores Magón.

***

Nuestro caballero empieza diciendo que le parece no justificada por ningún antecedente nuestra conducta hacia él. Ya hemos dicho que nosotros, herederos de una raza que vive aún una vida primitiva, nos encontramos a disgusto en medio de la última civilización.

Galleani, como un rayo en pleno día, nos saluda con una bofetada e inmediatamente nos pide una disculpa, como dictan las buenas maneras; nosotros le respondemos con un puñetazo y le rompemos dos dientes sin el permiso de las buenas maneras: nosotros no conocemos las reglas de los buenos modales.

¿Pero de veras no existe ningún antecedente que justifique nuestro desdén por Galleani? ¿Ninguno? Que los compañeros lean y juzguen.

Hasta el día 3 de junio de 1911 (es decir, mientras Galleani no sabía que Caminita y Cravello formaban parte del Comité revolucionario: nótese bien) Galleani estuvo de acuerdo con nosotros en todo y para todo, y hablando de nuestro trabajo, escribió:

“Hasta ahora, la actividad otorgada al movimiento del Partido Liberal Mexicano es tal que les da a nuestros compañeros la mejor confianza acerca de los objetivos que se propone alcanzar: la expropiación y reparto de la tierra y de los medios de producción.

¿Y por qué ahora dice lo contrario? ¿POR QUÉ MIENTE?

Sin más ni más, Galleani nos lanzó a la cara un comunicado infamante.

Ese comunicado no es mío, grita Pilato. Más aún, yo lo ordené con una reserva previa.

El caballero tiene razón. Pero, entonces ¿por qué no ordenó una segunda edición, y sin reserva?

Ese comunicado no los ofendía a ustedes, agrega Galleani. Sus autores pretendían decir que la revolución la habían creado Cravello y Caminita, los cuales batían tambores para fundar un periódico que les garantizara la papa.

En esto, el caballero se equivoca.

Esas figuras largas y serpenteantes que acababan en punta, y que, en la intención del artista querían significar flamas, expresaban mejor la intención del tabernero, si atendemos lo que asegura el tal Manzoni, autor de una novelita en donde se trata de Los novios.

Nosotros juzgamos los escritos por lo que éstos dicen, no por lo que sus autores quisieran decir. Aquel que no sabe expresarse, que no escriba; si está obligado a escribir, que recurra a personas competentes. Nosotros estamos seguros de que ese comunicado fue interpretado por todos en el sentido en que lo interpretamos nosotros, porque así se tenía que interpretar: es decir, que los miembros de la Junta de Los Ángeles eran unos ladrones y charlatanes.

Si Galleani hubiese sido honesto, cuando recibió ese comunicado para publicarlo, habría reaccionado como toda persona honesta; es decir, así:

“La gente que me manda este comunicado se compone de compañeros de convicciones y abnegaciones raras, pero de compañeros de carne y hueso y, por ello mismo, se pueden equivocar. De modo que, antes de pasarlo a la imprenta, es necesario que yo lo discuta, especialmente tratándose del hecho de que podría hacer daño a la revolución.

“Esa gente piadosa sostiene haber estado en la Ciudad de México donde hondea la bandera roja; sin embargo, yo sé de buena fuente que esa buena gente sólo ha estado en Tijuana, un pueblo de Baja California que difícilmente se encuentra en un mapa común y corriente. Es muy probable que allá ellos hayan encontrado realmente a algunos vagabundos norteamericanos que acudieron para explotar las energías de los verdaderos revolucionarios, e hicieron bien en regresar, en mi opinión. No obstante, Tijuana no es México, y la prensa burguesa de aquende y de allende la frontera me dice que el P. L. M. está cambiando en todo México la revolución maderista en revolución social. Así que esas buenas y piadosas personas se equivocan confundiendo a Tijuana con México como la rana de las fábulas que veía a todo el mundo en su charco.

“Más aún. El comunicado arroja una pésima luz sobre la honorabilidad de los compañeros de la Junta, y está mal porque esos compañeros han sido hasta ahora, como yo mismo lo he afirmado en la CRONACA, honestos y llenos de abnegación. ¿Se quiere aludir acaso a Cravello y a Caminita que quieren batir tambores para fundar un periódico que les asegure la papa?

“Veamos si la acusación se tiene en pie.

“Cravello no tiene capacidades para asumir la redacción de un periódico. Además, él gana en Silverwood VEINTE DÓLARES a la semana, mientras que el periódico no podría darle más de DIEZ DÓLARES, en el caso de que los tuviera.

“La acusación en contra de Cravello no tiene fundamento. Descartémosla.

“Pasemos a Caminita.

“Es muy probable que éste necesite asegurarse la papa, como me asegura la buena y piadosa gente que firmó este comunicado; sin embargo, hasta ahora él no ha escrito una línea acerca del movimiento mexicano. No es él quien escribe REGENERACIÓN y no podría escribirla por la sencilla razón de que no conoce la lengua española. La ERA NUOVA traduce de REGENERACIÓN, de modo que hasta ahora Caminita no ha batido tambores. La acusación de toda esa buena gente ni siquiera en contra de él es creíble.

“¿Y entonces? Pues entonces tendré que escribirles a esos compañeros: El comunicado de ustedes, con todo la pena del mundo, no tiene ni pies ni cabeza. Corríjanlo y los atenderé de inmediato.”

Así debería haber actuado Galleani si hubiese sido honesto. No obstante, desde que puso un pie en estas tierras de América, publicó sin razonar, un poco para mantener a beneficio de la CRONACA el dinero destinado a la Revolución, un poco por fastidiar a Caminita, a Cravello y a la ERA NUOVA.

Teodori escribió en seguida que lo que se pretendía era hablar de Caminita y Cravello; ¡por Dios! ¡Era demasiado como para que toda la prensa de todos los colores y de todas las lenguas se pusieran a disposición de dos pobres diablos que sólo trataban de asegurarse la papa! Para reparar un error se pretendía recurrir a una paradoja. Galleani no aclaró el equívoco y Teodori se dirigió a un periódico de Kansas.

Es esta paradoja lo que nosotros entendemos como enmienda de Teodori, porque vaya que es una enmienda.

¿Y la carta de Flores Magón era o no una enmienda? ¿Y por qué entonces Galleani no la publicó?

¿Quién miente: nosotros o él?

***

Él actúa con astucia y dice que nosotros somos mentirosos cuando afirmamos que Galleani nos abandonó cuando fuimos arrestados y nuestras familias se quedaron sin sustento. Somos mentirosos porque él nos mandó dinero y nuestro último comprobante tiene la fecha del 11 de septiembre del presente año.

¡Qué astuta es la zorra! Pero con nosotros se rompe los dientes.

La última vez que Galleani habló con nosotros fue, como ya hemos dicho, el 3 de junio. Luego, ya nunca más; y retamos a cualquiera a encontrar un solo número de la CRONACA que hable de nuestra detención del 14 de julio; retamos a cualquiera a encontrar un solo número de la CRONACA que sugiera a los compañeros a mandar una ayuda a nuestras familias mientras nosotros estábamos en la cárcel; retamos a cualquiera a encontrar un solo número de la CRONACA que aconseje a los compañeros acudir en ayuda de los heridos de Mexicali y Tijuana, heridos que hoy han sanado todos a pesar del ostracismo de la CRONACA. Para nosotros, Galleani, después del 3 de junio, no hizo otra cosa que pretender quedarse con diecisiete dólares de un grupo y veinticinco dólares de otro grupo, que habían sido destinados a nosotros.

El comprobante del 11 de septiembre se refiere precisamente a los diecisiete dólares que Galleani había recibido y que nos mandó ya sea porque los compañeros de Spring Valley lo habían espoleado con el artículo “Rompiendo el hielo”, ya sea porque nosotros lo habíamos acosado con los artículos “Silencio asesino” y “Tal vez sí, tal vez no”, ya sea para prepararse una coartada. ¿Pero, y por qué no nos ha mandado aún los VEINTICINCO dólares de Plainsville? A propósito: vemos en la CRONACA del 7 de octubre veinticinco dólares del grupo de Plainsville a favor del organillo de Galleani. ¿Es posible que sean los veinticinco dólares que antes le habían sido enviados a él para que a su vez nos los enviara a nosotros?

¡Y encima de todo esto, nos llama mentirosos!

***

¿Por qué rechazamos antes del 3 de septiembre las propuestas de Madero, quien aceptaba el rancio programa de 1906, y luego, el 7 de enero, impusimos ese programa a los revolucionarios?

Aclaremos el equívoco.

Cuando Madero se dirigió a la Junta para limar asperezas, por supuesto que no se dirigió a Villareal ni a Sarabia, sino a nosotros. Rechazamos las propuestas de Madero y no encontramos resistencias por parte de los traidores de la Junta porque no habiendo sonado aún la hora decisiva, a éstos no les pareció conveniente quitarse la máscara. Sin embargo, el 7 de enero la Revolución ardía en toda la República, nosotros sentimos más que nunca la necesidad de hacer frente al enemigo común, y no tuvimos más alternativa, para no quedarnos abandonados, que permitir la publicación de las Instrucciones Generales de los Revolucionarios que deseaba el ala maderista. Lo permitimos convencidos de que, una vez que hubiésemos mandado al diablo a Díaz, se irían junto con él las Instrucciones de los Revolucionarios. Lo permitimos, ya lo hemos dicho, pero también el ala maderista que formaba parte de la Junta tuvo que aceptar publicar al mismo tiempo un programa que nos hace honor.

Galleani tuvo a bien decirnos que en el número de REGENERACIÓN del 7 de enero publicamos las instrucciones de los Revolucionarios, pero el gran caballero no quiso recordarnos que en ese mismo número del 7 de enero de REGENERACIÓN, en las sexta y séptima columnas nosotros publicamos lo siguiente:

“Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.

“El Partido Liberal Mexicano NO TRABAJA PARA LLEVAR A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA A NINGÚN HOMBRE. Toca al pueblo nombrar a sus patrones, si así lo quiere.

“El Partido Liberal Mexicano trabaja para conquistar las libertades para el pueblo considerando como base de todas las libertades la libertad económica.

“Como medio para conquistar la libertad económica, el Partido Liberal Mexicano se propone levantarse con las manos armadas en contra de la tiranía política y la tiranía capitalista que oprimen y degradan al pueblo de México; para arrancar la tierra de las manos de los capitalistas que se la han apropiado para devolverla a los millones de seres humanos que componen la nación mexicana sin distinción de sexo…”

Así, pues, a pesar de todos los obstáculos, nosotros reafirmamos siempre nuestros principios incluso en los momentos más críticos con el propósito de continuar la revolución después de la caída de Madero. Y que a tal propósito nos hemos mantenido fieles lo constata el mismo Luigi Galleani, el cual en el número 20 de su CRONACA escribe:

“… nos llega la noticia de que los rebeldes, a pesar del aviso contrario de F. I. Madero, han abierto un fiero combate en contra de la ciudad de Juárez.”

De que nosotros mantuvimos dicho propósito, dan fe la colección de REGENERACIÓN en versión española y las noticias cotidianas que nos trae hoy mismo y la prensa burguesa, la cual nos dice que allí donde los liberales vencen expropian las tierras y se las devuelven a los peones.

¿Por qué, si Galleani tenía el periódico ante sus ojos, no reprodujo la parte que no le da la razón?

Por necesidad y por el solo afán de molestar. ¡Por qué más!

***

Nosotros creemos que nunca como ahora Luigi Galleani se siente enredado en su propia perfidia y, por consiguiente, nunca como ahora se ha sentido dispuesto a recurrir a todas las armas para triunfar a toda costa.

Hasta el día de ayer, se había prodigado en elogios para nosotros; hoy empieza a insinuar la más pérfida de las calumnias, y acabará por decir de manera clara y contundente que estamos a sueldo del partido científico. ¿Agarran la onda?

Él nos insinúa esto diciendo que hay quien dice que nosotros tenemos ciertos nexos con el partido científico, que por ahí se sospecha que nosotros nos pusimos en contra de Madero cuando éste dejó de soltar la lana, que si esto que si aquello… y otras cosas que por ahora Galleani calla, pero que seguramente está dispuesto a aceptar como oro de veinticuatro quilates si nosotros no nos resignamos a sus especulaciones.

Que Galleani se lo meta bien en la cabeza: un hermano de nuestros Ricardo y Enrique Flores Magón mantiene un periodicucho que dirige Villarreal con la orden imperativa de calumniarnos sin tregua para cansarnos, desanimarnos, hacernos capitular. Nosotros, en cambio, ¡nunca nos habíamos sentido más animados que ahora! Ya puede imaginarse Galleani el miedo que sentimos ante sus amenazas.

Que siga añadiendo calumnias a las calumnias. No nos echará a perder la digestión. Antes bien, advertimos a nuestros lectores que para los documentos arriba publicados en relación a Galleani, nos sentimos autorizados para defendernos más de sus … que no pueden tener… valor.¨

***

Y ahora para acabar, pregunten, lectores, a Luigi Galleani:

1. Si tú sabías que el Partido Liberal Mexicano era todo un arreglo con Madero, ¿por qué hasta el 3 de septiembre pasado nos lo presentaste como un partido comunista revolucionario?

2. ¿Por qué el ostracismo que tú le das con tanto empecinamiento al P. L. M. ahora que Madero ha ganado, no se lo diste cuando Madero aún no era nadie?

3. Si tú sabías que una revolución no se puede importar de contrabando, ¿por qué no nos abriste antes los ojos? Más aún, ¿por qué empujaste a los compañeros que partieron hacia Baja California a combatir en las filas del P. L. M.?

4. Tú que nos vienes a agitar siempre como un turíbulo el Programa de 1906 y las Instrucciones de los Revolucionarios, ¿por qué no nos traduces cada semana los artículos socialistas anarquistas revolucionarios publicados en REGENERACIÓN desde el primer número hasta el actual?

Y también pregúntenle:

¿Es cierto que la prensa burguesa dice cada día que los peones mexicanos siguen en armas y que donde vencen expropian las haciendas y practican el comunismo de las tierras?

Si él les responde que no, díganle que de cualquier modo se vaya al diablo, en lugar de mandar, como quería, y por amor de la papa, a los compañeros de Paterson.

Si les responde que sí, díganle que de todos modos se vaya al diablo, que nosotros no podemos darle una pensión por sus treinta años de pereza, ni permitirle que nomás porque sí combata a todos los compañeros que están de acuerdo con LA ERA NUOVA de Paterson, y arruine el movimiento anarquista que tantos problemas y sacrificios  les ha costado a los mejores compañeros nuestros como Gori, Esteve, Malatesta.

Y si por amor a sus hijos no quiere irse al diablo, que vaya a corregir galeras a la redacción de alguna peste colonial como el PROGRESSO o L’ARALDO, pero que se quite de en medio.

Para evitar que se repita que nosotros no leemos los artículos que se publican en este suplemento, lo firmamos todos.

Ricardo Flores Magón, Enrique Flores Magón, Anselmo Figueroa, Librado Rivera, Antonio de P. Araujo.

 

(1) Para quien no lo supiera, Escobar y Mendoza fue un célebre jesuita español famoso por su máxima: “La pureza de la intención justifica las acciones condenadas por las leyes y por la moral.”

Ricardo Flores Magón

Regeneración N. 15, octubre 21, 1911.