Un medio fácil de resolver el Problema Agrario

La creciente influencia de la acción y de la propaganda del Partido Liberal Mexicano, acción y propaganda que responden a las necesidades más fuertemente sentidas por los desheredados de México, hace que tanto los políticos como el gobierno simulen preocuparse por resolver el Problema del Hambre.

Ante la acción digna de imitarse de esas muchedumbres proletarias que han estado tomando posesión de la tierra, sin el permiso de sus dueños, como lo confiesa la prensa burguesa, por todas partes surgen proyectos, consejos, estudios relativos a la cuestión agraria. “El pueblo mexicano tiene verdadera sed de tierra,” confiesan los más prominentes políticos y señalan hechos concretos de expropiaciones que demuestran que esta Revolución es de carácter económico bien marcado, por más que algunos teorizantes se empeñen en proclamar que sólo una sociedad de sabios puede hacer la Revolución Social.

Entre tantos proyectos como han salido a luz en la prensa burguesa mexicana, encontramos el del Sr. Alfredo L. González en el periódico La Voz de Juárez,[1] de fecha 12 de este mes. El Sr. González comprende la necesidad de resolver el Problema de Hambre; pero pronto, sin pérdida de tiempo. Tiene razón en ello; pero no la tiene en cuanto a los medios que aconseja para la solución del tremendo Problema.

El Sr. González aboga por una ley que limite la propiedad de la tierra en manos de un solo hombre a determinado número de hectáreas, de manera que los que posean más de ese número, sean obligados a repartirlo entre agricultores pobres, “fijándole un precio equitativo que será pagado a plazos largos.”

Habla también el Sr. González de la repartición de terrenos nacionales en la misma forma, de que el gobierno dedique una buena parte de sus fondos a la construcción de presas, canales y pozos artesianos para el regadío de las tierras, debiendo pagar los agricultores al gobierno, por esas mejoras, cuando ya se haya pagado el precio de la tierra, y que se pague una contribución directa por esas propiedades cuando ya estén libres de todo compromiso. Agrega el articulista que la maquinaria agrícola comprada por los nuevos agricultores en el extranjero, no pagará derechos de importación.

Desde luego diremos que ningún congreso expedirá una ley que lesione en lo más mínimo el derecho de propiedad individual, porque, como lo hemos dicho repetidas veces, no son los pobres, no son los hambrientos los que hacen las leyes, sino señores de levita, personas de la burguesía, que no harán traición a su clase, que no atentarán contra sus propios intereses, atacando el “sagrado” derecho de propiedad. Pero suponiendo que se verificase el milagro, ¿resolvería el proyecto del Sr. González el Problema del Hambre?

Sin vacilar puede contestarse que no. Terrenos pueden ser comprados en cualquier tiempo y a plazos largos; pero solamente pueden ser comprados por los que tienen dinero, que son pocos, quedando la masa entera de la población de México sujeta a la esclavitud del salario de la misma manera que hoy lo está, con excepción de los proletarios que están llevando a cabo la expropiación de la tierra sin esperar a que una ley la decrete.

Conforme al proyecto de Sr. González, el Problema Agrario queda completamente sin solución, desde el momento en que se necesita dinero para conseguir la tierra, pagar las obras de irrigación y los implementos de Agricultura.

La mejor solución es la que presenta el Partido Liberal Mexicano: la toma de posesión de la tierra, desconociendo el derecho de propiedad individual, y la toma de posesión igualmente, de los implementos de agricultura, considerando la tierra y los instrumentos como propiedad común de las poblaciones que efectúen la expropiación. Y eso es lo que se está consiguiendo por medio de la violencia. ¡No hay otro remedio!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 60, octubre 21, 1911.



[1] La Voz de Juárez. México, D. F. (1908-1913). Director: Paulino Martínez. Continuación del periódico homónimo que dirigiera el propio Martínez en Ciudad Juárez en 1907. Simpatizó con el zapatismo.

[1] Véase supra RFM, “La lucha de clases”, Regeneración, núm. 27, marzo 4, 1911; “El negrero Madero”, en Regeneración, núm. 41, junio 10, 1911; “A última hora”, en Regeneración, núm. 47, julio 22, 1911.