La Bandera Roja en Sonora

La propaganda y la acción de los libertarios mexicanos han impedido que Madero se burle de nuestros hermanos yaquis esta vez.

La actividad de los nuestros ha sido grande en la gran región del Yaqui en estos últimos meses, como que era preciso no perder tiempo en vista de que Madero trataba de engañar a esos hermanos de la misma manera que los engañó Porfirio Díaz. Una comisión de yaquis fue a ver a Madero,[1] y este bandido prometió darles tierras, cuando él sabe perfectamente que las tierras que poseían los yaquis, las mejores de ellas, están en poder de poderosas compañías americanas, se están vendiendo aquí, en Los Ángeles, en una lujosa oficina. Esto lo sabe Madero; pero falso, embustero, desleal como siempre, trató de engañar a los pobres indios con promesas que no podían ser cumplidas.

Mientras esto sucedía, los libertarios no perdimos tiempo. Compañeros activísimos y valientes recorrieron los pueblos de la rica región diciendo la verdad, aconsejando a nuestros hermanos que por ningún motivo se creyeran de promesas, enseñándoles que la justicia está en sus manos y que su rifle es la mejor garantía de su libertad y de las conquistas que vayan obteniendo.

El resultado ha sido espléndido. Regresaron los comisionados que fueron a hablar con Madero, y el que encabezaba la comisión, Sibalaume, no bien pisó tierra de Yaqui, cuando se rebeló lanzando el grito de Tierra y Libertad.

El gobierno envió la General bóero Viljoen a conferenciar con los yaquis; pero el filibustero vuelve a México con cajas destempladas, llevando la nada agradable noticia para sus amos, de que yaquis en número de mil quinientos están sobre las armas, las que no rendirán hasta conquistar con ellas Tierra y Libertad.

Gruesas columnas de estos hermanos, han adoptado la Bandera Roja de los nuestros y se preparan para tomar posesión de todo el Estado de Sonora. En sus incursiones en busca de elementos de guerra y de boca, han llegado hasta las goteras de Hermosillo, la capital del Estado y se han batido cuando los cobardes maderistas y federales se han atrevido a prestarles combate.

¡Adelante, hermanos yaquis!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 61, octubre, 28, 1911.



[1] Véase supra RFM, “No rindáis las armas hermanos yaquis”, Regeneración, núm. 55, septiembre 16, 1911.