La revolución económica en México

Nos gusta que del campo contrario salgan las confesiones sobre el verdadero origen y carácter del movimiento de Insurrección de México. Cuando nosotros declaramos que hay Revolución en México y que esa Revolución es de carácter económico, algunas personas, verdaderos “pozos de sabiduría”, mueven la cabeza y dicen: “el pueblo mexicano es un pueblo de analfabetas; si acaso, ese pueblo se levantará para conquistar estériles libertades políticas.”

Y, cuando nos referimos a nuestros hermanos libertarios que sostienen la Bandera Roja en los campos de batalla de México, vuelven a mover la cabeza esos “pozos de ciencia,” exclamando: “¡mentira, mentira vil!”

En vista de esas dudas, de esos pesimismos y de esa terquedad en no admitir lo que ocurre en México, hemos venido citando los periódicos burgueses que, forzados por las circunstancias, han tenido que declarar en todos los tonos que el proletario mexicano ha entendido que tiene las armas en la mano para salir de la miseria. Por supuesto, que la prensa burguesa se cuida de decir que los revolucionarios están llevando a cabo actos de suprema justicia, calificando de bandidos a esos nobles iniciadores de la Revolución Social, la gran revolución niveladora que dentro de muy poco tiempo incendiará al mundo entero.

Aunque viéndolo todo desde el punto de vista de los intereses de la burguesía, las confesiones que salen del campo contrario, son bastante reveladoras para los lectores inteligentes. Veamos parte de lo que ha declarado el Ministro de Justicia, Lic. Manuel Calero, ante la Cámara de Diputados, en México. Dice el Ministro al referirse a la situación en el Estado de Morelos, situación que es la misma en la que se encuentran muchos otros Estados de lo que se llama República Mexicana: ¿Por qué hasta hoy no ha sido posible purgar al Estado del bandidaje? La respuesta es obvia: en Morelos existe un PROBLEMA SOCIAL DE CARÁCTER AGRARIO, producto de factores seculares, que no es posible solucionar en unos cuantos meses. El movimiento insurreccional que acaba de sacudir (que está sacudiendo, debería decir ese lacayo) a la República, ha provocado —por natural e inevitable consecuencia— una exacerbación de odios de raza (de odios de clase, quiso decir la sanguijuela), de pasiones comprimidas, de anhelos de REIVINDICACIONES AGRARIAS. De aquí que las bandas de foragidos que no tienen más propósitos que el pillaje, encuentren el apoyo de todos aquellos que pueden, al amparo del desorden, satisfacer instintos de venganza (justicia social), viejos resentimientos cuyo origen y desarrollo no es oportuno examinar aquí. Y el indígena que se cree despojado de sus tierras y de sus aguas (¡que se cree, dice el vampiro oficial! ¡Que se ve despojado, debería decir!), y el jornalero que ha sido maltratado por el capataz y todos aquellos cuya cultura rudimentaria no les permite aprovechar los grandes beneficios que produce el reinado del orden y de la paz (los “civilizados” creen que la panacea es la boleta electoral, y que el crimen, practicado de un modo “inteligente,” no es crimen), se aprovechan de la aparición de la banda y la secundan en sus desafueros. Así en un momento dado, una partida de decenas de hombres se transforma en una banda de centenares.”

Por ese tenor sigue hablando el señor Ministro de Justicia, Lic. Manuel Calero, ante la Cámara de Diputados enfurecida al saber que Zapata se encontraba ya a las Puertas de Roma, o sea, a unas cuantas leguas de la ciudad de México, el 26 del mes que acaba de pasar, octubre.

El Imparcial periódico burgués de la ciudad de México, dice con fecha 24 de octubre pasado, que cuando los rebeldes entraron a Xochimilco el 18 del mismo mes, llevaban a la cabeza un gran estandarte con el siguiente lema: “Abajo los monopolios de tierras, montes y aguas.” Y añade: “Desde luego, los que se amoparaban bajo tal mote, se dedicaron a un saqueo completo, llevándose de la población caballos, monturas, armas, dinero y todo lo que pudieron de las tiendas. Uno de ellos lanzó un discurso en que dijo que TODOS LOS HABITANTES DE AHÍ ERAN LIBRES, que los que tuvieran ganados que los soltaran a los cerros; que cada quien tome la porción de tierra que le convenga, para sembrar, y que cualquiera que mostrara oposición a tal cosa…” (cinco balazos lo harían entrar en razón).

El periódico burgués, de la ciudada de México, “El Demócrata Mexicano,” publica en su edición de 21 de este mes una entrevista que uno de sus reproteros tuvo con tres refugiados del Estado de Morelos. Preguntados los refugiados sobre los motivos que hubiera para que los surianos sigan a Emiliano Zapata, replicaron: “Sencillamente porque, como hace días aseguraba el General Andrew Almazán, él y sus partidarios, PREDICAN LAS DOCTRINAS SOCIALISTAS. Los indígenas morelenses (como todos los de la República Mexicana) están ahítos del bárbaro tratamiento que por luengo tiempo han sufrido de parte de los dueños, administradores, empleados, capataces y demás personal de las haciendas, y los odian con aquel rencor propio en nuestros antecesores.”

Preguntados los refugiados sobre las fuerzas de Zapata, dijeron: “Está fraccionado en partidas de mil, quinientos, cien, cincuenta hombres… Estas fracciones se encuentran diseminadas por todo el Estado de Morelos, parte del de Puebla y también en las fronteras de los de Guerrero y Oaxaca. En el de México las hay también (y aún en el Distrito Federal, en las goteras de México). Todas las partidas zapatistas llevan un ESTANDARTE ROJO.” En los estandartes rojos puede leerse, entre otras, esta inscripción: “Viva el Socialismo,” “Abajo la esclavitud.”

Y más adelante: “¿De manera que la situación real en el Estado de Morelos es grave?” preguntó el reportero, contestando los refugiados, los burgueses: “Más de lo que aquí se la suponen, y este mal, por desgracia ES CONTAGIOSO, porque ya cunde a los Estados de antes hemos mencionado.”

En el mismo periódico El Demócrata Mexicano, de 24 de octubre, se encuentra lo siguiente: “Los contendientes están ahí (así se llama en México a los campesinos), los indios, todos lo que en otro tiempo fueron inicuamente despojados de sus terrenos; por otra, las fuerzas del gobierno, que en este caso, ha obrado bajo el influjo de los azucareros, de los grandes hacendados (prueba de que los gobiernos no son otra cosa que los perros que custodian los bienes de los ricos)… de todos los que… vilipendiaron y despojaron a los infelices pobladores del Estado de Morelos.”

Sigue hablando el artículo sobre la ineficacia de los esfuerzos del gobierno para someter a esos rebeldes, algunos de los cuales han sido comprados por el despotismo; pero a pesar de eso, la insurreción aumenta en intensidad, en lugar de disminuir, porque, explica el periódico, “no es dinero lo que los pueblos del Estado buscan, sino algo más caro para ellos…”

Aunque se espanta de los saqueos, dice el mismo periódico en el mismo artículo: “pero es necesario considerar que, dadas las condiciones en que luchan, sólo con saqueos y préstamos forzosos, pueden vivir, y por otra parte, el el criterio de los indios, está arraigada la creencia de que todos los productos de las haciendas deben pertenecerles, por ser ellos los legítimos dueños de las tierras.” Y añade:

“El pueblo de Morelos, em masa, sin atender a la conducta personal de Zapata, ha visto en él a su salvador y por eso lo sigue, pues ha comprendido que SÓLO POR LA FUERZA Y APROVECHANDO LOS MOMENTOS ACTUALES, será como pueda recuperar lo que tantos años reclamó pacificamente.”

El artículo termina así:

“El gobierno, con la diplomacia y la energía de que hace gala, sobornará a jefes y ahogará en sangre los gritos de esa gente que reclama lo suyo, exterminará a Zapata y  arrasará pueblos enteros; pero los hijos o los nietos de los infelices despojados conservarán en sus corazones de indio, el rencor de la impotencia y volverán a levantarse en armas en la primera oportunidad, para reclamar por la fuerza lo que por herencia debería pertenecerles.”

Lo que pasa en Morelos, pasa, como hasta el fastidio se ha hecho constar en Regeneración en otros muchos Estados de la República en que se baten los rebeldes por Tierra y Libertad. Este grito sublime de los nuestros se escucha desde las montañas de Sonora hasta los confines del Territorio de Quintana Roo. En todo México, el Problema Agrario es el más importante.

En Jalisco, los habitantes de Poncitlán están sobre las armas, luchando por Tierra y Libertad. He aquí un despacho enviado al periódico burgués y americano El Paso Morning Times, de El Paso, Tex., con fecha 22 de octubre: “Hoy fueron enviadas tropas a Poncitlán, población de Jalisco, a dominar a los indios que ayer se levantaron en armas. La causa de este levantamiento se debe a que ellos han descubierto el error en que estaban al creer que el gobierno les haría entrega de la tierra.”

Estos dignos habitantes del Estado de Jalisco, no han asistido nunca a las luminosas conferencias, ni han leído nunca los artículos famosos que sobre sabotage se celebran y se escriben por todo el mundo, y, sin embargo, lo emplean como medio de lucha contra el Capital. He aquí lo que dice El Imparcial de 23 de octubre: “Los indios de Poncitlán, que se hallan descontentos también, han cometido numerosas depredaciones en las haciendas, destruyendo las sementeras y causando la pérdida de las siembras.”

Otra muestra de sabotage. Dice El Demócrata Mexicano, de 23 de octubre: “los indios del pueblo de Itzicán, se han insurreccionado y han destruído lienzos y sementeras de un individuo apellidado López.”

Como se ve hay en México un movimiento económico armado, nacido de la convicción arraigada en la clase trabajadora de que por los medios que se llaman legales, no se puede obtener la libertad económica.

Este hermoso movimiento, fue precipitado por la acción y la propaganda de los nuestros, y cuando parecía que ya iba a degenerar en un simple movimiento político con la traición que Madero hizo a la Revolución, vendiéndola a Porfirio Díaz y a su camarilla científica por VEINTE MILLONES DE PESOS, la constancia y la energía de los nuestros en su agitación portentosa, hicieron que el movimiento continuase; pero ya por mejor camino, el de la reivindicación proletaria, el de la expropiación, y, si no desmayamos los libertarios, si radicalizamos más y más la contienda, tal vez muy pronto realicemos el anhelo querido de Pan, Tierra y Libertad para Todos.

¿Qué ser humano, de corazón limpio, no aspira a vivir una vida tranquila, sin amos que le quiten de la mano el pan que acaba de cocer, sin mandones que a título de gobernantes sólo sirven para defender los intereses de los ricos?

Pues bien, todos los que comprendan la grandeza de las aspiraciones de los libertarios, deben contribuir de alguna manera para que el hermoso movimiento que sacude a México, avance con más rapidez. Recibimos ayuda de buenos compañeros, hombres y mujeres. La prensa obrera del mundo, habla a favor de los revolucionarios mexicanos. Pero se necesita todavía más ayuda moral y todavía más ayuda pecuniaria. Regeneración, que es el portavoz de este movimiento redentor, pide a toda la prensa libre del mundo, sin faltar a un solo periódico, que popularice el despertar de esa parte de la humanidad que vive en México a la vida revolucionaria, intensa, grandiosa, para la conquista no ya de palabras, sino de Pan.

Regeneración pide a la prensa libre del mundo, que abra en sus columnas listas de subscripción Pro-Revolucionarios Mexicanos, para impulsar el movimiento económico de aquellos esclavos que, desesperados, piden armas, piden cartuchos para superar en fuerza a los mercenarios de la burguesía que se llaman maderistas, delabarristas, reyistas, vazquistas, etc.

Igual invitación hace Regeneración a todos los hombres y a todas las mujeres que sientan la noble ansia de que pronto se convierta la humanidad entera en una sola clase: la de los productores, sin zánganos de ninguna clase, libre y digna de llamarse HUMANIDAD.

Entre los periódicos que están ocupándose en la Revolución Social Mexicana, citamos los siguientes, sintiendo no mencionar a aquellos que, a pesar de recibir Regeneración, no nos visitan, y, por lo mismo, no sabemos si tratarán algo sobre el movimiento de los trabajadores de México:

Freedom, de Londres, Inglaterra; L’Avvenir, de New Kensington, Pa.; A Aurora, de Porto, Portugal; La Voz del Pueblo,  de Tarrasa, España; Il Libertario, de la Spezia, Italia; El Tirapié, de Montevideo, Uruguay;  La Acción Obrera, de Buenos Aires, Argentina; ¡Tierra!, de la Habana, Cuba; O Sindicalista, de Lisboa, Portugal; Tierra y Libertad, de Barcelona, España; La Picota de Sabadell, España; La Confederación, Buenos Aires, Argentina; L’Alleanza Libertaria, de Roma, Italia; Solidaridad Obrera, de Barcelona, España; Proleta’r, de Bohemia, Austria; Labour Leader,[1] de Londres; Cultura Proletaria, de New York; Der Anarchist, de Leipzig, Alemania; Vida Nuova, de Ponta Delgada, Azores; Volnélisty de New York; Wohlstand Fur Alle, de Viena, Austria; La Comune, de Philadelphia, Pa.; La Protesta, de Buenos Aires, Argentina; La Voz del Obrero, de la Coruña, España; La Protesta, de Lima, Perú; L’Era Nuova, de Paterson, N. J.; Mother Earth,  de New York; A Lanterna, de San Paulo, Brasil; Las Dominicales, Madrid, España; Pacific Ocean, de Los Ángeles, California; Renovación, de San José, Costa Rica; A Guerra Social, de Río Janeiro, Brasil; El Dependiente, de Habana, Cuba; Frel Arbeiter Stimme, de New York; El Trabajo,[2] de Buenos Aires, Argentina; L’Avvenire Anarchico,[3] de Pisa, Italia; The Daily Herald,[4] de Adelaida, Australia, y otros, cuyos números, desgraciadamente se nos han perdido.

¡Solidaridad, compañeros, solidaridad!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 62, noviembre 4, 1911.



[1] Labour Leader. “A weekly record of social and political progress”. Londres, Inglaterra (1891-1921). Órgano del Independent Labour Party.

[2] El Trabajo. “Revista mensual de la Sociedad de Resistencia Obreros del Puerto de la Capital”. Buenos Aires, Argentina (1906-1911). Reprodujo en sus columnas el “Manifiesto a los trabajadores de todo el mundo”, emitido por la JOPLM, y secundó las iniciativas solidarias con la causa magonista impulsadas por el periódico ¡Tierra! (La Habana).

[3] L’Avvenire Anarchico. Pisa, Italia. (1910-1922) Director: Paolo Schicchi. Entró en contacto con la dirigencia del PLM a través de Vittorio Cravello; mantuvo este vínculo hasta 1914, solidarizándose con los magonistas presos en Texas.

[4] The Daily Herald. Adelaide, Australia. (1911-1922). Editor: Henry Kneebone. Periódico sindicalista.