Perrone y Galleani

Una misma marrana parió a estos dos miserables. Llevan nombres distintos pero proceden del mismo lodo. Los dos están pagados por Madero, como lo están ciertos leaders del socialismo político, para tener en la esclavitud a un pueblo que está empleando la ACCION DIRECTA, como no se atreverían a hacerlo el vividor Luigi Galleani y el cobardón Filippo Perrone.

Villarreal, el pederasta, está todavía más alto que Perrone y Galleani; porque siquiera aquel degenerado, no se atreve a llamarse libertario.

Ahora me acuerdo que Perrone me dijo que Galleani quería, con cierto número de individuos, ir a suelo mexicano a luchar por Tierra y Libertad. Dije a Perrone que cada hombre era libre de hacer lo que quisiera, y, si se sentía con ánimo  para ir a luchar, que lo hiciera. Perrone, refiriéndose a Galleani, dijo: “sería mejor que no fueran a luchar esos hombres; siento temblor ante el derramamiento de sangre.”

No se qué escribiría ese cobarde a Galleani; pero de lo que estoy seguro, es que Galleani y Perrone estaban de acuerdo con la plutocracia mexicana para sorprender una expedición que de los Estados Unidos fuera a México, para denunciar a la Junta por violación a las leyes de neutralidad.

Libertarios de todos los países: cuidaos de esos dos esbirros. Galleani, para venir a los Estados Unidos, sacrificó los bolsillos de los proletarios sinceros. Perrone, anduvo diciendo que no le atacaría yo, por que le tenía miedo. Lo ataqué cuando el asunto Cravello-Perrone[1] con el propósito de ver que podía hacer ese hijo de marrana en el terreno de los hombres, y prefirió largarse de Los Ángeles, mejor que tener en sus narices los golpes de mis puños.

Una misma marrana, parió a esos dos miserables. ¡Son amigos de Villarreal! Y repito, del pellejo de Galleani y de Perrone, ni siquiera puedo echar medias suelas a mis zapatos. Tal vez ni para papel del excusado me sirva.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 63, noviembre 11, 1911.



[1] El 8 de octubre de 1911, en el Labor Temple de Los Ángeles, durante un mitin de tabacaleros italianos, Filippo Perrone, asalto a Vittorio Cravello, denunciándolo como espía del gobierno. Perrone representaba a los italianos ligados a Luigi Galleani y Cravello a los liberales mexicanos. Regeneración defendió a Cravello.