En defensa de los mexicanos

Continuamos hablando de lo mal que se nos quiere a los mexicanos en este país; de los ultrajes de que somos víctimas; de los atentados de que somos objeto, pues no queremos que por más tiempo quede velado por el misterio el sufrimiento de los que no tenemos otra culpa que haber nacido en México.

¡Atrás, mexicano!

El compañero Ladislao Cantú nos dice que el 17 de noviembre, en la noche, pidió alojamiento en el Hotel España, de esta ciudad. Se le vio de arriba abajo, y, después en un momento de reflexión, el posadero le dijo: no hay cuartos. Nuestro compañero replicó que no iba a pedir hospitalidad por favor, y, al efecto, mostró el dinero que había ganado honradamente en los trabajos del túnel. Nada valió. Se le dijo que aquel hotel no era para los mexicanos.

Arrebatando esposas.

Ni siquiera de unirse con una mujer es libre el mexicano en este civilizadísimo país. El compañero Carlos Valadez de El Centro, California, nos avisa que su compañera y dos mujeres más se encuentran presas, porque un tal González, agente de inmigración en Calexico, quiere deportarlas a México sin otra razón que ser mexicanas y… pobres. ¡Ya se sabe que las autoridades solamente sirven para defender a los ricos y perseguir a los pobres!

La esposa del compañero Valadez se encuentra incomunicada, en un calabozo indecente, sujeta a tratamientos salvajes, casi sin alimentación, pues la comida que se da a los pobres prisioneros no la apetecen ni los perros, y, para colmo de desdichas, tiene a su cargo, prisioneros también, a dos pequeños niños, uno de los cuales está sumamente enfermo, sin asistencia médica, sin cuidados de ninguna especie. ¡Y los carceleros no permiten que el compañero Valadez visite a su esposa! ¡Se trata de mexicanos! ¡Los mexicanos no sienten! ¡Los mexicanos son seres inferiores!

¡Ah, ya se llegará el momento de la justicia!

¿Qué vale la vida del mexicano?

El hecho ocurrió en Comanche, Oklahoma, el 17 de noviembre. El mexicano Teodoro Lara tenía un amigo americano, de quien obtuvo prestados un carruaje y caballos para pasear. Se hallaba platicando Lara con otros dos mexicanos cuando llegó un representante de la autoridad pretendiendo arrestarlos sin motivo alguno. Lara se resistió alegando en justicia que no había motivo alguno para que se le molestase, y cuando trataba de marcharse, el policía le disparó dos tiros que lo dejaron muerto en el acto.

Así acabó este pobre mexicano que, con su trabajo honrado, sostenía a su anciana madre que reside en México, y que, tal vez, no sepa todavía la triste suerte que corrió el hijo de sus entrañas que lleno de ilusiones vino a este país para procurarle una vejez más tranquila a fuerza de trabajar y trabajar.

En uno de los bolsillos del difunto, encontraron los esbirros, una carta. Era una carta de la madre donde tal vez le decía que volviera a su lado pronto… La pobre madre se llamaba Dionisia y reside en el Estado de Coahuila. El delito de Lara fue ser mexicano.

Sin culpa.

O mejor dicho, por ser mexicano, se encuentra preso en la cárcel de Fairfield, Tex., Gabriel Vázquez.

Se le acusa de haber matado a un individuo, y por eso se le tiene preso, a pesar de haber demostrado que la noche y a la hora en que se cometió el delito, él se encontraba en el teatro del lugar.

El pobre mexicano no sabe qué hacer. No habla inglés, no tiene dinero, no conoce a nadie y está a merced de la “justicia” texana, tan severa para el mexicano, o mejor tan injusta.

Y los Cónsules mexicanos que no sirven para otra cosa que para policías del tirano de México.

¡Ojo mexicanos!

Hay en este país una infinidad de compañías de seguros de toda clase hacen su agosto entre los mexicanos especialmente. En esta ciudad una compañía de esas que lleva por título: “The Mutual Benefit Aid Association”, y a esta compañía han estado pagando cuotas desde hace cinco años, Manuela G. de Moreno y sus dos hijos, Antonio y José María Moreno. Muy cerca de trecientos dólares han desembolsado estos proletarios, para venir a parar en que, la compañía, no reconoce como socio más que a la madre, dejando fuera de la sociedad, y, por lo mismo fuera de los beneficios, a los hermanos Moreno, a pesar de que no han dejado de pagar una sola cuota.

¿Qué clase de negocio es ese? ¿Podría informarnos la dicha compañía por qué es que habiendo pagado sus cuotas esos mexicanos se les deja fuera de ella y de los beneficios o sombra de beneficios, por mejor decir? Se hace eso con ellos porque son mexicanos, tal vez.

En cuanto a la madre de esos mexicanos, solamente se la hace acreedora a beneficios desde el 24 de enero de 1910, cuando hace cinco años está pagando cuota tras cuota.

Ojo, mexicanos. Es preferible que deis vuestro dinero para conquistar Pan, Tierra y Libertad para todos, que para engordar compañías de las cuales no sacáis ningún provecho.

¡Justicia!

Pero la justicia tendrá que brillar algún día para el mexicano. No siempre hemos de ser los eternos parias despreciados por dondequiera. Un porvenir mejor se espera a nuestra raza, porvenir conquistado por la fuerza. ¡Viva la Bandera Roja!

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 66, diciembre 2, 1911.