La farsa electoral

Cuando el Judas Juan Sarabia salió de San Juan de Ulúa, se enronqueció gritando que la actitud bélica del Partido Liberal Mexicano no tenía ya razón de ser, “porque con la caída de Díaz y el triunfo de la fórmula Sufragio Efectivo-No-Reelección; estaban satisfechas las aspiraciones nacionales.”

La Revolución, otra vez en todo su esplendor, es el mejor mentís al esbirro, y la mejor comprobación de que es otra cosa más substanciosa que una boleta electoral lo que necesita el pueblo mexicano: Pan.

Pero si esto no fuera suficiente para demostrar el asco que aquel pueblo sencillo siente por las prácticas democráticas, y el valor y el arrojo de que se siente animado para adoptar medios prácticos para abolir la miseria  y la injusticia social, véanse los periódicos burgueses de la ciudad de México, de estos últimos días, que hablan de las elecciones municipales. El pueblo no concurrió a las casillas electorales a depositar sus votos. ¿Y para qué había de concurrir, si sabe que las prácticas democráticas no tienen otro objeto más que hacer que el pueblo mismo nombre sus verdugos?

De la ciudad de Puebla se sabe que tres cuartas partes de los ciudadanos no hicieron uso del “derecho” de votar. En la ciudad de México, muchas casillas no pudieron ser instaladas porque no asistieron a los locales ni los pocos ciudadanos que se necesitan para constituir la mesa electoral. Añaden las informaciones que el sufragio fue “tan efectivo”, que los maderistas anduvieron pagando cinco o diez centavos a pobres personas, para que fueran a votar. Se agrega, que no se veía en las casillas, más que la lista de los candidatos oficiales postulados por el llamado Partido Constitucionalista, que es el Partido de Madero. Las listas de los candidatos de los demás partidos políticos, fueron arrancadas por los payasos del sufragio efectivo.

Que jueguen esos niños. Mientras ellos andan entretenidos con sus chanchullos asquerosos, el trabajador empuña el arma y los que no tienen una, se echan a buscarla, para emprender la expropiación al grito de ¡Tierra y Libertad!

A balazos, no con boletas electorales tiene que ganar el proletariado su emancipación.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 68, diciembre 16, 1911.