Regeneración muriendo

Hasta aquí Regeneración ha venido luchando entre la vida y la muerte por falta de dinero. En la Sección de Administración que aparece cada semana en la tercera plana del periódico, pueden verse las entradas y salidas de fondos, entradas que no corresponden a los gastos que hay que hacer en esta oficina. El déficit continúa creciendo, y, nuestros acreedores, cada vez más exigentes, nos amenazan con embargar lo poco que hay en estos pobres cuartos donde trabajamos.

Por lo que respecta a las condiciones de miseria en que vivimos, no tenemos queja qué exponer, puesto que voluntariamente hemos aceptado esta vida de sinsabores y de pobreza para servir a nuestros hermanos los desheredados; pero cuando pensamos en que tal vez la semana próxima no pueda salir Regeneración, sentimos honda tristeza, pues la vida de este periódico es necesaria para que el hermoso movimiento revolucionario de México no degenere en un simple movimiento político, con lo que la obra de emancipación de la clase trabajadora sufriría un retraso de muchos años.

De seguir siendo las entradas de fondos tan escasas, tan mezquinas, tendremos que suspender el periódico porque no queremos echarnos más deudas encima que después nos sería muy difícil pagar. Así, pues, esperamos solamente dos semanas a contar desde esta fecha para que nos ayuden todos los que lean Regeneración. Si al finalizar esas dos semanas no hemos recibido suficiente ayuda, suspenderemos la publicación del periódico.

Nos duele tomar esa resolución; pero francamente ya nos es materialmente imposible publicar el periódico por la falta de ayuda. Hemos hecho todo lo que hemos podido para no suspender la publicación; hemos derrochado paciencia y energía. Personalmente, los que componemos el Grupo, estamos cargados de deudas; renta de casa, provisiones, etc., todo lo debemos y todas las puertas comienzan a cerrársenos. Nuestros gastos han sido reducidos hasta su extremo límite; pero ni de esa manera podemos salvar la aguda crisis financiera que nos aqueja, y como por otra parte, tenemos que pagar a la imprenta, a la fábrica de papel, la renta del local de nuestra oficina y tantos y tantos gastos que se presentan, nos vemos obligados a hablar claro respecto de nuestra situación, para que todo hombre y toda mujer que amen la lucha que sostenemos, nos ayuden cuanto antes, sin reparos de ninguna clase y de la manera más pronta y abundante que puedan.

De diario recibimos cartas entusiastas de todas partes del mundo admirando nuestra propaganda y la acción de los valientes que se baten en los campos de batalla para conquistar Tierra y Libertad para todos, y se nos alienta a no cejar, a no retroceder, a continuar la campaña; pero las frases bonitas no son ni dólares ni fusiles ni parque, y la penuria continúa cada vez más aguda. Nosotros no necesitamos frases de aliento, porque lo que nos sobra es aliento y voluntad; lo que necesitamos es que todos y cada uno de los quieran ver a la burguesía mordiendo el polvo de su derrota y al proletariado de pie gozando de su victoria, se preocupen por el progreso de nuestra causa y envíen dinero mejor que aplausos. Los convencidos no necesitamos estímulo.

Eperamos, pues, dos semanas solamente. Si en ese tiempo no se nos ayuda, Regeneración no volverá a salir. Los periódicos no se hacen con aplausos, sino con dinero.

Por el Grupo:

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 69, diciembre 23, 1911.