La muerte de Regeneración

Hace una semana que publicamos el artículo titulado “Regeneración muriendo”.[1] En este artículo no habló el despecho, no habló la desilusión, no habló ninguna vil pasión humana. Con sinceridad expusimos el estado de nuestras cuentas: debemos mucho dinero y recibimos muy poco dinero.

Dijimos que Regeneración no podría publicarse más, si en dos semanas no recibíamos una ayuda bastante para salir de nuestros compromisos. Alguna ayuda hemos recibido; pero no la que se necesita. Falta una semana para que cumplamos lo que decimos: suspender la publicación del periódico. Somos pobres y no tenemos crédito. Debemos no solamente lo que aparece en la Sección de Administración que someramente publicamos en la tercera plana del periódico. Debemos las  rentas de nuestras humildes viviendas, debemos al tendero la provisión, debemos al mercader las pobres piezas de ropa que en abonos nos vende. Estamos, pues, expuestos a quedar sin periódico por cerrarnos el crédito la fábrica de papel, la imprenta, la casa que renta máquinas de escribir, la compañía del gas, etc., etc. Lo que concierne a nosotros personalmente, poco nos importa: sabemos trabajar y viviremos con más holgura, con más desahogo de como hemos estado viviendo por atender a la publicación del periódico; pero, ¿la propaganda? ¿La orientación de la lucha que se sigue en México?

Dejamos a la conciencia de nuestros lectores lo anteriormente expuesto. Si creen que no es necesaria la publicación de Regeneración, que dejen de enviar dinero; pero si por el contrario consideran que se necesita este periódico, como nosotros lo creemos, entonces, que no haya una sola persona de las que lo leen que deje de enviar dinero una sola vez pensando que con eso se llega al triunfo. La presente Revolución, por ser una verdadera Revolución no puede terminar en un año ni en dos ni en tres. Desde que reanudamos la campaña que solamente la prisión pudo interrumpir, explicamos que la Revolución no iba a ser cosa de unos cuantos  meses, sino de un buen número de años, porque ella tiene que destruir prejuicios seculares, leyes, costumbres, todo lo viejo, para formar un medio que garantice a todos y cada uno la subsistencia y la libertad.

Así, pues, no hay que conformarse con ayudar una vez. Hay que ayudar sin cansarse. Algunos quisieran que fuera esta una obra de un día. Si todos ayudasen, sería obra de un minuto.

Conque, a ayudar todos.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 70, diciembre 30, 1911.



[1] Véase supra RFM “Regeneración muriendo”, Regeneración núm. 69, diciembre 23, 1911.