Se rindió Bernardo Reyes[i]

 

Convencido del carácter económico de la Revolución Mexicana; convencido de que el proletariado que está sobre las armas ya no lucha por encumbrar presidentes que le hagan el favor de quitarle del pescuezo el yugo capitalista; convencido de que los trabajadores están resueltos a hacerse justicia con su propia mano, Bernardo Reyes ha renunciado a sus ambiciones de mandar y se ha entregado a las autoridades mexicanas de una manera vergonzosa. Ahora, espera en uno de los departamentos de la prisión militar de Santiago Tlatelolco, en la ciudad de México, que Madero lo ponga en libertad.

Reyes, rendido, no significa la Revolución rendida, siendo la mejor prueba de esto que el movimiento revolucionario sigue su marcha por todas partes de México. Nuevos levantamientos estallan en todos los estados y la bola de nieve crece, crece, crece.

La Revolución no ha quedado encerrada con Bernardo Reyes en una celda carcelaria; la Revolución vive y vivirá mientras la tierra sea el patrimonio de unos cuantos y no la propiedad de todos los seres humanos que habitan México.

La prensa maderista ha atronado los espacios con motivo de la rendición de Reyes que, considera, es el golpe de muerte al espíritu revolucionario. Se engañan esos niños de teta. No habrá paz hasta que la tierra y todas las industrias estén en poder del proletariado.

Dentro de poco veremos rendirse a Vázquez Gómez,[ii] y veremos, también, a la Revolución en marcha.

Es que la Revolución tiene un origen formidable: el hambre, y un fin grandioso: la libertad económica de la clase trabajadora. En las mentes de los caudillos puede existir la idea de su encumbramiento personal, pero en los cerebros de los trabajadores no existe más que esta idea: aprovecharse de las circunstancias especiales en que se encuentra el país, para llevar a cabo la expropiación. ¡Adelante!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 71, 6 de enero de 1912



[i] En octubre de 1911 Bernardo Reyes, establecido en San Antonio, Texas, empezó a organizar una insurrección contra el gobierno de Madero; gracias a las gestiones de este ante el gobierno estadunidense, los planes reyistas fueron abortados y su líder encarcelado por violar las leyes de neutralidad de los Estados Unidos. Reyes salió en libertad y en el mes de diciembre cruzó la frontera acompañado por un reducido grupo de partidarios, esperando encontrar apoyo en territorio mexicano. La rebelión reyista fue rápidamente sofocada por las tropas leales al gobierno maderista, y su cabecilla fue enviado a la prisión militar de Santiago Tlatelolco.

[ii] Refiérese a Emilio Vázquez Gomez (1858­1926). Abogado tamaulipeco. Durante 17 años ejerció su profesión en el bufete aludido. Publicó el folleto La reelección indefinida (1888). Presidente del Centro Antirreeleccionista de México (1909). Participó en el derrocamiento de Porfirio Díaz y se opuso a los Tratados de Ciudad Juarez. Secretario de Gobernación (1911). Se alzó en armas contra el gobierno de Francisco I. Madero (1912).