Notas al vuelo

 

El día 15 de este mes entrarán a los cuarteles, en toda la República, quince mil infortunados trabajadores; pero les cabrá la satisfacción de que las personas que a ellos los envían son honorables. He aquí lo que dice un periódico a ese respecto: “Se procurará que las juntas encargadas de hacer los sorteos sean honorables, pues estarán formadas por los jefes políticos, el Presidente Municipal, un Juez de primera instancia y dos vecinos caracterizados”.

No puede ser más honorable esa “retahíla” de bandidos. Solo hará falta un fraile para completar el cuadro.

 

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José Ferrel,[i] el mulo aquel que ha sido porfirista, reyista y que hoy es maderista, se tira por todo lo alto contra su desventurado ex amo, el desterrado Porfirio Díaz. Ahora resulta Ferrel con que Díaz fue un tirano, un malvado, un bandido… ¡a quien besó las patas el vaquetón arrastrando la panza por el lodo! Pero hay que convenir en que por aquel entonces, Díaz llenaba de oro el hocico del rufián.

 

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Firmado por un montón de parásitos, o sea los burgueses de la ciudad de México, ha aparecido en la prensa maderista de aquella ciudad una petición al gobierno para que la prensa no publique las noticias de la Revolución, porque dicen los señores chupadores de la sangre de los pobres que la prensa que publica tales noticias, “desprestigia al país y trabaja directamente en perjuicio de los intereses nacionales”. Firman un montón de banqueros, un montón de dueños de fábricas, de minas, de haciendas, etcétera, casi todos extranjeros.

¿Conque se perjudican  los intereses nacionales? Mejor debería decirse que se perjudican los intereses de la burguesía, y precisamente de eso es de lo que se trata, de perjudicar a la burguesía a favor de la clase trabajadora. La prensa burguesa, en este caso especial, trabaja, sin quererlo, a favor de los oprimidos.

 

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Los peones de las grandes haciendas que forman la jurisdicción de Sacramento, del estado de Coahuila, se acercaron al administrador de la negociación pidiendo aumento de salarios. El administrador pidió a los esbirros maderistas de una población cercana que se acercaran a castigar a los huelguistas. Una nube de esbirros cayó sobre los indefensos proletarios, fusiló a cuatro de ellos y arrestó a otros.

¿Puede esperar el proletariado apoyo alguno del Gobierno? ¿Son necesarios los Gobiernos para la felicidad de los pueblos?

 

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En materia de Gobiernos, todos son malos no por otra cosa sino por el hecho puro y simple de ser Gobiernos. Gobierno significa mando por una parte y obediencia por la otra, siendo siempre los ricos y los intelectuales los que mandan, y los pobres los que obedecen.

Algunos se hacen ilusiones. Creen que subiendo al poder un socialista la emancipación de la clase trabajadora es ya solo cosa de una plumada. Los dos Gobiernos socialistas que hay en estos momentos en la República Mexicana demuestran que esos Gobiernos son tan malos como cualquiera otro. Antonio Hidalgo,[ii] un farsante, prometió el oro y el moro a los proletarios del estado de Tlaxcala, y a ello debió su exaltación al poder. Pues bien, el tal Hidalgo, ante la actitud de los obreros de las fábricas del estado y de los peones de las fincas de campo, que estaban ya casi llevando a cabo una huelga general, se entendió con los burgueses haciendo traición a la clase trabajadora, a la que ha hecho desistir de su propósito aconsejándoles, “prudencia”, “calma” y no ejecutar “actos violentos”, con lo que la burguesía se siente contenta de tener un Gobernador “socialista”. ¡Nada de gobiernitos, compañeros, a emplear la acción directa!

El otro gobernantillo socialista es Alberto D. Fuentes,[iii] del estado de Aguascalientes. Este comediante ha prometido velar por los intereses de la clase capitalista y “armonizar” lo que no puede ser armonizable: las relaciones entre trabajadores y patronos.

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Insisto en que la ley es un trapo del suelo del que hacen los tiranos el uso que mejor les acomoda. Las leyes mexicanas prescriben la independencia de la Iglesia y del Estado, pero como la Iglesia ha sido en todos los tiempos el mejor apoyo de los tiranos, Madero echa mano de ella para someter a los yaquis. Veo en El País,[iv] de 25 de diciembre:

Atendiendo a una solicitud del señor gobernador Maytorena, el soberano ha pedido a los padres jesuitas envíen al Yaqui a cuatro misioneros de la referida orden, a fin de que valiéndose del alto prestigio que gozan entre la expresada tribu, procuren por todos los medios posibles, hacerlos ciudadanos SUMISOS al gobierno, asegurando de este modo una paz duradera y definitiva en aquella región.

Eso es lo que necesitan todos los explotadores y todos los tiranos: ciudadanos sumisos, meros borregos.

 

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Un papeluchillo de San Juan, Puerto Rico, llamado Iris de Paz, ha tenido la humorada de ensalzar al enano Madero. La conducta asquerosa del papasalillo indignó a los dignos trabajadores de diferentes talleres de la isla, quienes han protestado contra las adulaciones de que es objeto el asesino de trabajadores mexicanos.

Un aplauso merecen esos dignos compañeros de Puerto Rico.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 71, 6 de enero de 1912



[i] José Ferrel y Félix (1865-1954). Abogado y periodista sonorense. Fundador de El Demócrata (1893-1895). Colaboró en El Correo de la Tarde de Mazatlán, El Pacífico, El Intransigente, El Progreso Latino y El Demócrata Mexicano. Alejado de sus posturas antiporfirianas a partir de 1895, fue diputado federal y candidato del Partido Democrático a la gubernatura de Sinaloa en 1909. Autor de Los de la mutua de elogios (1892) y Reproducciones (1895).

[ii] Antonio Hidalgo Sandoval (1876-1972). Trabajador textil originario de Apizaco, Tlaxcala. En 1906 secundó y difundió el Programa del PLM en la comarca textilera de Tlaxcala. Se desempeñó como organizador obrero en la fábrica San Manuel, en donde fundó la Agrupación Obrera Unión y Trabajo, de orientación mutualista. Durante el conflicto obrero del Valle de Orizaba, en 1907, participó en las negociaciones entre el Gran Círculo de Obreros y la Compañía Industrial de Orizaba. Se unió al maderismo en 1910. El Club Antirreeleccionista de Tlaxcala lo postuló como candidato a gobernador del estado, cargo que ocupó entre 1911 y 1913. Durante su gestión, concitó la desconfianza de los conservadores maderistas debido a sus políticas obreristas y a su cercanía con líderes obreros protestantes, por lo que su gobierno estuvo marcado por los conflictos con los industriales y hacendados de la región, en especial con la Liga de Agricultores que dirigía Ignacio Torres Adalid. Tras el cuartelazo de la Ciudadela fue encarcelado; al salir en libertad, en 1914, se unió al constitucionalismo. En 1917 fue electo senador.

[iii] Alberto D. Fuentes (1873-1953). Maestro. Gobernador maderista de Aguascalientes entre 1912 y hasta el golpe de Victoriano Huerta en febrero de 1913. Se unió a Lucio Blanco y participó en el famoso reparto agrario de la hacienda Los Borregos. Retomó el puesto de gobernador de Aguascalientes en septiembre de 1914, y ocupó este puesto durante las sesiones de la convención que se celebraron la entidad. Como constitucionalista alcanzó el grado de coronel.

[iv] El País, “Pro aris et faciscetare”, México DF (1889-1914). El periódico católico más importante durante el porfiriato. Directores fundadores: Trinidad Sánchez Santos, León Sánchez, José El güero y Antonio Enríquez.