España, Argentina y Cuba

 

Copio de nuestro querido colega ¡Tierra!,[i] de La Habana:

En la República Argentina, gobernada por un fraile y bajo el imperio del machete policial, la libertad es un mito. La persecución y expulsiones de trabajadores se presentan en el más cobarde de los silencios al amparo de la infame ley llamada “Ley social”.

En España, bajo el dominio del último vástago de una raza degenerada y del inquisidor-demócrata Canalejas,[ii] se atormenta a los hombres para hacerles aparecer autores de actos que no cometieron.

En la República de Cuba, que Martí quería “fuese el horno donde todos tuviesen derecho a cocer su pan, aún los que no aportasen trigo”, sin formación de causa y en forma inhumana y cruel, por el solo delito de pensar, se arroja del país a obreros dignos y se siembra la miseria en sus hogares.

España, Argentina y Cuba. Digna madre y dignas hijas.

 

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De España llegan noticias alarmantes. Las cárceles de todo el reino están atestadas de trabajadores a quienes el inquisidor Canalejas está sometiendo a torturas para que confiesen supuestos delitos que ni siquiera han intentado cometer. Las sociedades obreras han sido cerradas por la policía y los más activos de sus miembros arrojados a presidio. Solidaridad Obrera,[iii] órgano de la Confederación Nacional del Trabajo, ha sido suprimido por el salvaje Canalejas, a instancias del sifilítico reyezuelo Alfonso XIII. El compañero Herreros,[iv] sigue preso por el delito de pertenecer al grupo editor de nuestro simpático colega Tierra y Libertad,[v] de Barcelona. Los presos a quienes se atribuyen los sucesos registrados en Cullera, en septiembre de 1911,[vi] han sido todos torturados. A todos se les hizo declarar en el sentido que conviene al Gobierno Español, bajo la influencia de castigos que deshonran la cultura del siglo.

Ante el consejo de guerra, han dado a conocer sus tormentos los pobres trabajadores a quienes se trata de hacer responsables de los sucesos de Cullera. Adolfo Salomón[vii] dice:

Me sentaron en una silla, con las manos atadas a la espalda y cadenas en los pies. Entonces me hicieron declarar lo que quisieron; pero no es verdad porque nadie me conoce. Me preguntaron si conocía a los presos y dije que no. El cabo, con vergajo en la mano, me pegó, poniendo todos los disparates que figuran en las declaraciones, y por temor a que siguieran los mártirios, le dije: no pegarme y pongan todo cuanto ustedes quieran.

Fernando García Salamandilla,[viii] hablando casi en valenciano, dice que no le maltrataron, pero habla de las torturas que sufrieron los demás.

El Chato de Cuqueta dice que llegó el Juez y le amenazó con un revólver… e hizo igual con otros, pegándoles.

Salvador Montaner afirma que es inocente, y se sienta después de enseñar su camiseta ensangrentada por los castigos que sufrió.

Vicente Bou escribó, hablando de sus martirios, afirma que atábanle dos dedos a la muñeca y que tiraban produciéndole un terrible dolor. Añade que es inocente, y que lo han hecho decir cosas que no ha visto, martirizándolo. “Me hacían tanto daño, dice que me quejaba llamando a mi madre. Entonces, el cabo me pegaba en la boca.” Crespo Clavel[ix] exclama: “Mentira parece que en el siglo XX un hombre honrado se vea perseguido y acusado”.

Coubí, El Barquillero[x] declara que lo violentaron para declarar en la forma que lo hizo. Manifiesta con ciertos pormenores para dar más aspecto de veracidad a sus palabras, la forma en que lo hizo y los martirios de que fue objeto.

Otros acusados declaran con energía su inocencia.

Esto es lo que ocurre en España, la negra España de los frailes. Los acusados de Cullera son completamente inocentes; pero la Autoridad necesita que haya algunas víctimas para hacer sentir su poder. No se trata de un acto de justicia, sino simplemente de una mera razón de Estado. En España, como en casi todos los pueblos latinos del mundo, la Autoridad va perdiendo su prestigio, y necesita imponerse, aunque para ello sea preciso atropellar la justicia, deshonrar la civilización alcanzada a costa de tantos sacrificios. Pero esos crímenes de la Autoridad no quedarán impunes. ¡Canalejas: acuérdese de Cánovas del Castillo![xi] ¡Angiolillo[xii] no ha muerto! ¡Reyezuelo de España: no impunemente se escarnece la dignidad humana! ¡Mateo Morral[xiii] vive!

Por lo que respecta a la situación en la llamada República Argentina, no puede ser peor para los trabajadores inteligentes. Muchos son los compañeros expulsados de aquel país cada mes. La Protesta[xiv] tiene que publicarse clandestinamente. La Federación Obrera Regional Argentina ha sido colocada fuera de la ley y sus miembros perseguidos como fieras. La Acción Obrera,[xv] órgano de la Confederación Obrera Argentina, puede ser en cualquier momento objeto de un asalto policiaco. Los soplones se introducen  con maña en las sociedades obreras para tener al corriente a sus superiores de lo que oyen platicar a los desheredados. Muchos buenos compañeros han muerto en la Tierra del Fuego, a donde fueron deportados por el canalla que ocupa la Presidencia de la República.

Recientes están los atentados cometidos en Cuba en personas de compañeros que no habían cometido otro delito que predicar los ideales libertarios. Para los periodistas burgueses que fueron expulsados, hubo un decreto que revocó la orden de expulsión y ya se encuentran en el seno de sus hogares; pero para los pobres obreros Saavedra,[xvi] Vieytes,[xvii] Chacón,[xviii] Sola Aguiar[xix] y demás, no ha habido tal contraorden y en los hogares de tan dignos compañeros reinan la miseria y la tristeza por la ausencia de los que fueron su sostén.

Razón hay para decir: España, Argentina y Cuba; digna madre y dignas hijas.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 72, 13 de enero de 1912



[i] ¡Tierra!, “Periódico anarquista”, La Habana, Cuba (1902-1915). Editores fundadores: Feliciano Prieto, Arturo Juvanet, Manuel Cendolla, Juan Aller, Manuel Martínez Abello, Rafael Cusidó y Pedro Soteras. Sostenido inicialmente por la Sociedad de Torcedores, este semanario fungió como portavoz de las demandas de los trabajadores españoles y cubanos asentados en Cuba y Florida. Desde 1906 se ocupó con frecuencia de la situación de México y se solidarizó con la causa del PLM a partir del año siguiente. Este apoyo provocó que sus redactores fueran perseguidos, por orden del gobierno mexicano, acusados de “injurias al presidente de México”, en 1908. A partir de 1911 se constituyó como un importante portavoz de la lucha del PLM en los medios anarquistas de habla española. Se le considera el más importante periódico anarquista del Caribe de principios del siglo XX.

[ii] Canalejas y Méndez, José (1854-1912). Político, periodista y literato español. Como miembro del Partido Liberal fue ministro en diversas ocasiones entre 1882 y 1902; presidente del Congreso (1906-1907) y del Congreso de Ministros (1910). Fue asesinado en 1912, siendo jefe de gobierno, por Manuel Pardiñas, anarquista.

[iii] Solidaridad Obrera, “Periódico sindicalista. Órgano de las Sociedades Obreras”, Barcelona (1907-1939). Director fundador: Jaime Bisbe. Redactores: José Casasola, José Grau, Miguel V. Moreno, Enrique Ferrer, Tomás Herreros, Anselmo Lorenzo, Vicente García, entre otros. Semanario de orientación anarcosindicalista desde cuyas columnas se pugnaba por el encauzamiento de las luchas obreras en la península ibérica hacia el sindicalismo revolucionario. Desde su fundación fungió como portavoz de la federación local Solidaridad Obrera, de la que surgiría la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910. Se ocupó de darle difusión a las movilizaciones obreras internacionales, sobre todo las de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Argentina y México. Desde marzo de 1911 empezó a ocuparse de la lucha revolucionaria emprendida por el PLM, abriendo en sus columnas la sección “La Revolución en Méjico”, elaborada a partir de textos tomados de Regeneración; a partir de junio de ese mismo año, y hasta fines de 1912, promovió la colecta de fondos en favor de los revolucionarios mexicanos entre las asociaciones obreras afiliadas a la CNT. Publicación insignia del anarcosindicalismo español, dio nombre a gran cantidad de órganos impresos que se publicaron después de la guerra civil en diversas partes del mundo a iniciativa de exiliados españoles.

[iv] Tomás Herreros Miquel (1877-1937). Anarcosindicalista logroñés. Asiduo colaborador de los periódicos Solidaridad Obrera y Tierra y Libertad (ambos de Barcelona), y temporalmente director de este último. En 1905 estuvo implicado en el affaire Rull, célebre caso de terrorismo policial que pretendía desarticular las movilizaciones ácratas en España. Militante de CNT desde su fundación en 1910. Activo propagandista contra la guerra que España inició en Marruecos en 1909. Durante su gestión al frente de Tierra y Libertad se inició la suscripción en pro de los revolucionarios de México entre los elementos ácratas de la península ibérica. Fue encarcelado en abril de 1911 por insertar en Tierra y Libertad una reseña elogiosa del folleto antimilitarista francés L’enfermilitaire, lo cual, según el juicio de las autoridades españolas, constituía un agravio a las fuerzas armadas. A mediados de ese año fue puesto en libertad provisional, pero lo encarcelaron nuevamente en noviembre, acusado de hacer propaganda antibelicista y de dar difusión a un escrito del anarquista italiano Pietro Gori. Se destacó como prominente propagandista del anarcosindicalismo a lo largo de la década de 1920. Murió durante la guerra civil española. Autor del folleto La política y los obreros, que en 1914 se ofrecía a los lectores en la biblioteca de Regeneración.

[v] Tierra y Libertad, Madrid (1902-1906), Barcelona (1906-1923). Director fundador: Federico Urales (Juan Montseny). Redactores fundadores: Soledad Gustavo (Teresa Mañé), Fermín Salvochea, Federico Urales, Antonio Apolo y Julio Camba. Colaboradores: Tomás Herreros, José Grau, Vicente García, Abelardo Saavedra, Francisco González Sola, entre otros. Semanario anarquista de carácter doctrinario. A partir de 1906 fungió como portavoz y enlace de los grupos ácratas españoles. Desde 1907 se empezó a ocupar de la situación de México manifestando su solidaridad con la causa del PLM. Durante 1910-1911, la difusión de la Revolución Mexicana, y la defensa de su carácter libertario se convirtió en un elemento central de la agenda internacional del semanario. En marzo de 1911 abrió en sus columnas una suscripción en favor de los revolucionarios mexicanos, misma que cosechó resultados alentadores al menos hasta principios de 1912. A partir del inicio de la primera guerra se convirtió en depositario de la ortodoxia ideológica del anarquismo ibérico.

[vi] Refiérese a los disturbios ocurridos entre el 18 y el 20 septiembre de 1911 en la localidad valenciana de Cullera. En el contexto de la huelga general impulsada por la CNT en protesta por la guerra que el estado español libraba en Marruecos, y en solidaridad con la huelga de los carreteros de Bilbao, la Unión Agrícola de Cullera, que con sus cerca de dos mil afiliados se sumó a la huelga pacífica. En respuesta, las autoridades regionales declararon el estado de guerra, y la movilización masiva de la Guardia Civil tensó la situación. La protesta adquirió los tintes de una revuelta popular cuando intervinieron las autoridades judiciales de la comarca para reprimir a los trabajadores. Una enfurecida multitud irrumpió en la sede del Ayuntamiento y en la refriega resultaron muertos el alguacil de Cullera y el juez de la vecina población de Sueca. En respuesta, la población fue ocupada por el ejército y se declaró la suspensión de garantías, con lo que se desencadenó una brutal represión contra la población civil; los detenidos fueron incomunicados y torturados. En diciembre de 1911 se les formó un consejo de guerra a 68 de los detenidos, para la mayoría de los cuales se pedía la pena de muerte. Gracias a la agitación efectuada por los libertarios españoles dentro y fuera de España, a comienzos de 1912 se les conmutó la pena capital por penas de reclusión que oscilaban entre la cadena perpetua y los nueve meses y 24 días. Sólo a Joan Jover Corral, (a) Chato de la Cuqueta, se le mantuvo la condena a muerte. Entre los procesados destacan: Frederic Ausina, Francisco Jimeno, José Ochera, Valeriano Martínez, José Jiménez, Cecilio San Félix, Salvador Gabernez, Joan Gregori, Baptista Ibost, Francesc Colubí, Adolfo Salón, Fernando García, Joan Suñé, Manuel Palero, Antoni Gaset, Vicens Bou y Nemesio Jovenet. A raíz de estos acontecimientos la CNT fue declarada ilegal por el gobierno de José Canalejas, y permaneció prácticamente en la clandestinidad hasta 1915.

[vii] Adolfo Salomón. Trabajador español detenido y torturado en el contexto de la represión a la huelga general que paralizó Barcelona, Valencia y otras regiones de España en septiembre de 1911. La represión se desató a raíz de que un juez y dos acompañantes resultaron muertos en un enfrentamiento con huelguistas en Cullera, Valencia. El presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, ordenó la aprensión del Comité de Huelga Barcelonés y decretó el estado de sitio en toda España. Adolfo Salomón fue uno de los detenidos.

[viii] Fernando García, (a) Salamandilla. Campesino valenciano, procesado judicialmente a raíz de los sucesos de Cullera, en septiembre de 1911. Se le acusó de disparar en la sala del Ayuntamiento durante el motín efectuado en aquella población.

[ix] Refiérese a José Crespo Solanes (a) Clavell (1880-1940). Trabajador agrícola valenciano, militante anarcosindicalista. Participó en el primer congreso de la CNT como delegado de los campesinos de Cullera y Sueca. Procesado tras los sucesos de Cullera, en 1911 fue declarado inocente porque cuando ocurrió la revuelta se encontraba ausente de la población. Murió fusilado al concluir la Guerra Civil Española.

[x] Refiérese probablemente a Francesc Colubí, militante ácrata valenciano procesado judicialmente tras los sucesos de Cullera en septiembre de 1911.

[xi] Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897). Político e historiador español. Presidente del gobierno en varias ocasiones entre 1874 y 1896, considerado como el artífice de la restauración monárquica en España, y figura central del conservadurismo hispánico. Su gestión política se caracterizó por el impulso de la alternancia en el poder entre conservadores y liberales. Se opuso al sufragio universal y se mostró reacio frente a las reivindicaciones obreras. La guerra de Cuba ocupó el centro de la agenda internacional de su última gestión gubernativa. Murió asesinado por el anarquista italiano Michelle Angiolillo en represalia por los fusilamientos de Montjuich.

[xii] Refiérese a Michele Angiolillo, anarquista italiano radicado en Barcelona. El 8 de agosto de 1897, en el balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), asesinó al presidente del gobierno español Antonio Cánovas del Castillo, impulsor de la restauración de la monarquía. El atentado se llevó a cabo en represalia por los procesos de Montjuich y la línea represiva adoptada por el gobierno español frente a la independencia de Cuba. Angiolillo fue juzgado por un tribunal militar que lo condenó a muerte. Fue ejecutado a garrote vil el 20 de agosto de ese mismo año.

[xiii] Mateo Morral (ca. 1880-1906). Anarquista catalán, bibliotecario de la Escuela Moderna de Barcelona y cercano colaborador del pedagogo Francisco Ferrer. El 31 de mayo de 1906, arrojó una bomba al cortejo nupcial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg, a su paso por la calle Mayor de Madrid. El atentado causó decenas de muertos y gran cantidad de heridos, pero dejó ilesos al rey y su consorte. Morral se dio a la fuga, refugiándose en la redacción del periódico librepensador El Motín; días después, a punto de ser aprehendido, se suicidó. Su proximidad con Ferrer ocasionó que este fuera señalado como cómplice del atentado (cargo del que fue absuelto en 1907) y que la Escuela Moderna fuera clausurada. Morral se convirtió, para los anarquistas de habla hispana, en un símbolo de lucha contra la monarquía. El escritor Pío Baroja lo hizo protagonista de su novela La dama errante (1908).

[xiv] La Protesta, “Diario de la mañana. Periódico anarquista”, Buenos Aires (1903-1941). Sucesor de La Protesta Humana (que dirigía Juan Creaghe), se convirtió en publicación diaria a partir de 1904, rasgo poco común en la prensa ácrata. Se le considera como una de las más influyentes publicaciones ácratas en español por su regularidad y su prolongada existencia. Combinó en sus columnas materiales informativos del movimiento ácrata internacional con escritos doctrinarios de intelectuales libertarios; se constituyó asimismo en portavoz de las sociedades obreras argentinas. Entre sus colaboradores destacan: Alberto Ghiraldo, Juan Creaghe, Rodolfo González Pacheco, Diego Abad de Santillán y Eduardo G. Gilimón. Inicialmente miró con entusiasmo la Revolución de México y mostró sus simpatías hacia la causa del PLM, gracias a la influencia ejercida por Creaghe sobre la redacción del diario bonaerense; pero esa actitud empezó a modificarse a mediados 1912 cuando La Protesta intervino en el debate internacional sobre el contenido y los alcances de la Revolución, y secundo las críticas al PLM formuladas por Luigi Galleani y Jean Grave.

[xv] La Acción Obrera, “Diario sindicalista de la mañana”; posteriormente “Periódico sindicalista revolucionario”, Buenos Aires, Argentina (1910-1916). Órgano de la Confederación Obrera Regional Argentina. Se ocupó de la situación de México desde 1910, pero fue a partir de mayo del año siguiente que le dedicó una sección especial titulada “La guerra social en Méjico”, en la que se reprodujeron, hasta 1912, artículos tomados de Regeneración.

[xvi] Abelardo Saavedra del Toro (1860-1938). Pedagogo y propagandista andaluz. Director de La Voz del Terruño (1902-1905) y colaborador de La Revista Blanca y Tierra y Libertad. En 1904, recorre Andalucía exigiendo la amnistía para los presos de “La mano negra”. Colaborador de Francisco Ferrer y Guardia en la redacción de textos para la Escuela Moderna. Exiliado en París y después en Tánger, regresa a Madrid para finalmente viajar a Cuba tras el atentado en contra de Alfonso XIII. Colaborador del antillano ¡Tierra! Formó el Centro de Estudios Sociales, en Cruces, Cuba. En 1912 fue expulsado a España y regresó a la isla en 1913. De nueva cuenta expulsado, pasó el resto de su vida en España. A los 76 participó en el frente de Aragón durante la Guerra Civil. Destacó como orador y conferencista.

[xvii] Refiérese a Antonio Filgueira Vieytes. Organizador obrero gallego radicado en Cuba. Presidió la Agrupación Socialista de La Habana, que, a mediados de 1911, organizó una huelga entre los trabajadores del alcantarillado. La movilización, que concitó el apoyo de los representantes de distintos gremios, fue severamente reprimida por la policía. A causa de estas actividades de agitación fue expulsado de Cuba en agosto de 1911, por órdenes del secretario de Gobernación Gerardo Machado.

[xviii] Refiérese a Severino Chacón. Militante ácrata español establecido en La Habana. Formó parte de la sección cubana de la Liga Internacional para la Educación Racionalista de la Infancia. Fue expulsado de Cuba a causa de su participación en la huelga de los trabajadores del alcantarillado, bajo el cargo de “extranjero pernicioso”, en agosto de 1911.

[xix] Se refiere a Francisco González Sola (1870­1934). Tipógrafo, militante y propagandista ácrata andaluz. Formó parte del grupo 4 de Mayo, que se encargó de la edición del periódico Tierra y Libertad en 1904. Se estableció luego en Barcelona. Hacia 1908 viajó a La Habana, donde se unió a los trabajos del grupo editor de ¡Tierra!, y tomó parte en giras de propaganda donde adquirió fama de elocuente orador. Promotor de la educación racionalista. Entre abril y junio de 1911 participó en actos propagandísticos en pro de la Revolución Mexicana. En septiembre de ese año fue expulsado de Cuba. Continuó con sus labores de agitación ácrata en Sevilla. A fines de la década de 1920 montó un negocio de fotografía en Canarias.