La vida de Regeneración

 

Nuestro llamamiento a todos los hombres y a todas las mujeres de buena voluntad para que se nos ayude con el fin de que no muera Regeneración, ha tenido eco entre los inteligentes que comprenden que la vida de este periódico es indispensable para la educación y dignificación de la clase trabajadora. Hemos comenzado a recibir un poco más de dinero, como puede verse en la sección de Administración que aparece en la tercera plana; pero no es eso todo. Es necesario que la ayuda sea constante. Por pequeña que sea la cantidad con que se nos ayude, si se hace con constancia, la vida del periódico quedará definitivamente asegurada.

Para hacer economías, hemos reducido el tiro de Regeneración, pues aunque se comienza a ayudársenos, no podemos sostener el tiro de veintiún mil ejemplares semanarios. Hemos borrado de nuestras listas a todas aquellas personas que a pesar de nuestras reiteradas solicitudes de ayuda, no lo han hecho. De esta semana en adelante tiraremos solamente trece mil ejemplares semanarios. Sentimos tristeza al recortar el tiro del periódico, pues se necesita intensificar todavía más la propaganda, hacer llegar el periódico a todas partes, distribuirlo gratis; pero ¿cómo soportar esos gastos en estos momentos de aguda crisis monetaria?

Si en lo sucesivo se nos ayuda de una manera más liberal y constante, volveremos a aumentar el tiro de Regeneración. Cada uno de nuestros lectores debería preocuparse por hacer que sus amigos y conocidos se suscriban al periódico mandando el pago adelantado.

La vida de Regeneración no está asegurada. Sobre nosotros pesa una enorme deuda que tenemos que pagar para poder seguir publicando el periódico. Así, pues, no hay que dejar de ayudar. Un pequeño sacrificio por parte de cada desheredado conduciría a obtener una buena victoria. Los que luchan en México están exponiendo su vida para beneficio de todos; los que escribimos el periódico estamos expuestos a ser asesinados o conducidos a presidio, ¿por qué no ponen los demás algo de su parte, una moneda enviada cada ocho días, cada quince o cada mes? El dinero se gasta en mil fruslerías, a veces hasta para sostener a los clérigos, cuyo afán es tener a la humanidad en continua esclavitud aconsejando la sumisión y la humildad a los que sufren para que no se rebelen contra sus verdugos, para que se dejen explotar tranquilamente por los bandidos de la burguesía, para que obedezcan sin chistar a la Autoridad. Autoridad, Capital y Clero existen estrechamente unidos ayudándose mutuamente para sostener el sistema capitalista que impera en nuestros días como una llaga maldita de la cual no se ha podido curar la humanidad; pero contra la cual los libertarios conocemos el remedio: la expropiación por medio de la fuerza, no por medio de la política.

Y si se gasta el dinero en cosas nada útiles, ¿por qué dejar morir un periódico que en poco más de un año de existencia ha tenido la virtud de hacer muchos convencidos? ¿Por qué dejar morir el periódico que va encauzando el movimiento mexicano por el camino de la expropiación para que no degenere en movimiento puramente político? La influencia de los ideales del Partido Liberal Mexicano es tan grande en los destinos del pueblo mexicano, que hasta los partidos burgueses más atrasados se han visto obligados a poner en sus programas algo que tienda a mejorar la condición del proletariado. El Gobierno mismo, ante el radicalismo de nuestras exigencias, anda al trote tratando de hacer entender a las masas desheredadas que se preocupa por su bienestar, y lanza proyectos y más proyectos para que tengan tierra… los que puedan comprarla. Nada de comprar, mexicanos. La tierra es nuestra, y no de los bandidos a quienes hay que pagarla. Tomémosla, y si alguien se opone, ¡a colgarlo!

Conque, a ayudar.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 72, 13 de enero de l912