Acción directa

 

De El Diario, de la ciudad de México, copio lo siguiente, ocurrido en El Porvenir, Cantón de Mascota, estado de Jalisco:

Veinte soldados del 2o. Regimiento de Caballería del Estado salieron hace cuatro días para El Porvenir, mineral que está a ocho horas de camino y que se hallaba en desorden por la gente de trabajo.

Aquí, al tenerse noticias de los desórdenes de El Porvenir, se temió que alguna gavilla de bandoleros o revolucionarios fueran los que ocasionaban el desorden; pero ha venido a saberse que el motivo de ello provenía de que una compañía extranjera que explota allí una mina, tenía más de tres meses de no pagar con dinero los jornales, y que los pagos los hacía con unos papeles que llaman vales y que el gerente de la misma compañía descontaba con un 25 por ciento.

Los trabajadores, indignados por ser, además de mal pagados en su trabajo, víctimas de una empresa que en sus negocios camina bien, pues la mina que explotan da 25 kilos de plata por tonelada, convinieron en hacerse pagar su salario con dinero, y para exigirlo así al gerente que, valiéndose de argucias los explotaba, los amagaron con las armas, puesto que ya se habían quejado a las autoridades de San Sebastián sin que se les hiciera aprecio.

El gerente se vio en la necesidad de pagar con dinero, y hecho esto, todo quedó en paz.

Muy bien por lo que respecta a hacer uso de la fuerza contra la burguesía, pero los trabajadores deben comprender que el mismo arrojo y valentía que se necesita para obtener mejor trato y mejor salario de parte de los burgueses es el que se hace necesario para la expropiación de la riqueza social. Vemos que nuestros hermanos de El Porvenir se desesperan un día de ser vilmente explotados y se arman para que se les pague mejor; consiguen su objeto con la mayor facilidad por medio del mejor argumento: el fusil. ¿Por qué no emplear el mismo argumento no ya para obtener mejor salario, sino para acabar con el salario haciendo de propiedad común la mina, la tierra, la fábrica, todo?

No se necesita más que una cosa: desconocer el derecho que se arrogan los ricos de explotar a los pobres; desconocer, en una palabra, el llamado derecho de propiedad individual.

No luchéis más por aumento de salario, trabajadores mexicanos, cuando estáis en presencia de un movimiento que tiene que acabar con el derecho de la propiedad privada. ¡A expropiar!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 87, 27 de abril de 1912