Notas al vuelo

 

Parece que al ostión, o sea Manuel Sarabia, el famoso braguetero, ya le está cerrando la bolsa su mujer, pues su organillo socialista no aparece con regularidad, y cuando aparece, al señor ostión se le hace muy gravoso enviar un ejemplar del mamarrachito a Regeneración. Si lo veo es porque alguna mano piadosa le fija una estampilla y me lo envía de cualquier parte. Bueno sería que el braguetero se quedase con el “vuelto” de los mandados para comprar un poco más de papel y enviar el cambio a Regeneración, pues nosotros no dejamos de enviarle nuestro periódico.

 

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Este ostión escribía a su congénere, el pederasta Antonio I. Villarreal, cartas maderistas, cuando Villarreal, fingiéndose compañero, trabajaba secretamente a favor de Madero. En esas cartas era frecuente ver la frase de los inconscientes: “¡Viva Madero!” Pues bien, ahora dice la pobre almeja que él ha sido antimaderista, según se desprende de un pobre engendro que bajo el título “La caída de Madero”, aparece en su papasalillo.

No cabe duda de que del árbol caído todos hacen leña.

 

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Echa rayos y truenos contra la farsa electoral, contra la política, etcétera, pero no hace otra cosa que hablar de democracia y de invitar a los trabajadores a que conquisten la libertad por medio del voto. Eso lo veo en un articulejo que aparece en el mismo número, y que se titula “No por ti ventana…” en que se encuentran frases de este calibre: “El obrero votará por un obrero igual a él, que sienta como él, y que haya sufrido tanto cómo él, que no vestirá larga levita y brillante chistera, que no usará lenguaje florido, pero que tendrá la más preciada joya de que debe ufanarse el hombre, ¡¡la honradez!!”

¿Conque el obrero debe votar por un obrero para que lo represente en la Cámara de Diputados? ¡Valiente majadería! Lo que el obrero debe hacer es no votar; lo que el obrero debe hacer es acabar con parlamentos, con gobiernos, con leyes, con todo lo que huela a imposición y explotación. Un gobierno socialista, por el simple hecho de ser Gobierno, sería tiránico.

 

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En otra parte del papeluchillo, veo que el ostión da gran importancia a las sesiones que en Lyon, Francia, acaba de celebrar el noveno Hardie,[1] representante de los socialistas ingleses, habló con entusiasmo “de las últimas luchas tremendas que el proletariado inglés había sostenido victoriosamente contra los capitalistas”.

¿Victoriosamente? ¡Sí; pero para los capitalistas!

 

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Sigue el ostión soñando con los triunfos del proletariado inglés, y, por lo que sigue, se ve que las últimas derrotas de los trabajadores de Inglaterra se deben a la política: “Explicó, Keir Hardie, cómo esos triunfos los alcanzaron empleando a la vez la acción directa y la política”.

Precisamente por haber empleado la política acaba de ser perdida la huelga de los carboneros en Inglaterra, con lamentables consecuencias para el proletariado, que no ha hecho otra cosa que gastar los millones que tenía en sus cajas de resistencia para obtener una bobería: el salario mínimo, y en todo ese río revuelto, los capitalistas y no los proletarios fueron los gananciosos. He aquí lo que dice nuestro querido colega Tierra y Libertad, de Barcelona:

Mientras los obreros consumían los 55 millones de sus cajas de resistencia, los capitalistas, aprovechando la escasez de combustible, elevan el precio del carbón obteniendo con ello pingües ganancias, que les han recompensado, por adelantado, del aumento que pueda suponer la implantación del salario mínimo.

Proletarios: a emplear la acción directa nada más, ¡muera la política!

 

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En la misma crónica del ostión, me encuentro estas palabras dichas por el socialista político Müller,[2] de Alemania, en el referido Congreso: “ya en la lucha por el derecho electoral para la dieta prusiana, hemos empleado métodos neolatinos, aterrorizando a la burguesía”.

Es decir, se ha empleado la violencia para conseguir esta porquería: el derecho de votar.

Se ha empleado el terror, se han sacrificado proletarios, para que algunos vividores puedan ser elegidos como diputados.

¡Valientes triunfos! ¡Y valiente progreso el del socialismo político!

 

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Hecho un basilisco porque le saco sus trapitos al sol, la almeja quiso contestar pronto a los cargos que le hago; pero, al fin almeja, nada produjeron sus sesos, y se puso en comunicación con Villarreal, el conocido coronel de los 41, para que él le escribiera la contestación que, bajo el nombre de “Contrastes”, aparece en el mismo número del papelucho, habiendo necesitado el pobre pederasta largas semanas de pujidos para dar a luz una larga lombriz que nada prueba, que deja en pie todos los cargos que hice, reduciéndose todo a dar a entender que soy un ingrato y que él es pobre… En efecto: es un pobre diablo.

 

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No es rico, y, sin embargo, en otro mamarracho con pujos de literatura romántica, de la más baratita, y que, con el mismo título de “Contrastes”, publicó en el número 3 del papasalillo; veo que es rico, pues al hablar de uno de tantos viajes por mar, hace un paralelo entre su vida de burgués satisfecho que viaja por placer, y la de la servidumbre del barco palacio. Habla igualmente de un mesero que le servía la comida, y al cual dio una propina al terminar el viaje… ¡los pobres no pueden dar propinas! Habla de la dicha de vivir… ¡los pobres encuentran odiosa la existencia! Habla de que podía moverse por todo el buque… ¡los pasajeros pobres viajan empacados como sardinas!

Nada; que al mequetrefe le encantó el viaje, porque viajó como un burgués.

 

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Para terminar diré que en un rinconcito de la segunda plana del papasal en cuestión, en su número 3, tropiezo con un parrafito deslizado por el ostión en que se habla de la huelga de los carboneros ingleses, y tiene esta exclamación final: “¡Aprended, mexicanos!”.

Lucidos quedarían los trabajadores mexicanos si tomasen lecciones de los huelguistas ingleses que creen en leaders y en componendas con la señora Autoridad. Para consejos de esa clase, no hay que gastar en papel y en tinta.

Compañeros, devolved el papeluchillo indecente de Manuel Sarabia, así como devolvisteis el papeluchillo “Regeneración Burguesa” que garrapateaban el Judas y esbirro Juan Sarabia y el pederasta Antonio I. Villarreal, el que tuvo amoríos con un barbero de Lampazos y se entregaba a caricias sospechosas con el ostión.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 87, 27 de abril de 1912

 



[1] James Keir Hardie (1856-1915). Socialista escocés, dirigente del Partido Laborista Independiente. Fue el primer representante de ese partido en el parlamento británico. Editor del periódico Labour Leader, impulsor de un socialismo moderado. Se opuso a la participación de los trabajadores ingleses en la Primera Guerra Mundial.

[2] Se refiere probablemente a Richard Müller (1881-1943). Tornero y militante socialista alemán, afiliado al Partido Socialdemócrata. Destacado agitador en las movilizaciones obreras contra la Primera Guerra Mundial. Al comienzo de la década de 1920 se adhirió al Partido Comunista Alemán, del que se distanció tras el ascenso de Stalin en la Unión Soviética. Retirado de la política, se convirtió en empresario de la construcción.