El problema yaqui

 

Así llama la prensa burguesa al problema mexicano de la tierra. Con notoria mala fe, la prensa burguesa pretende confinar el Problema Agrario a Morelos y a Sonora; pero los lectores asiduos de Regeneración se habrán podido formar una idea de la agitación agraria, de su extensión, de su importancia, de su trascendencia. No es éste el problema de una sola región, ni de varias regiones, sino el problema de los problemas, el que necesita pronta y eficaz solución; el que tiene en armas a una parte del pueblo mexicano y acariciando un porvenir mejor a otra parte del mismo.

He aquí lo que dice del Problema Agrario en Sonora un rico agricultor de la región, en carta escrita en 12 de abril al ingeniero Alberto Crespo,[i] de la ciudad de México:

Como te ofrecí en mi anterior, que espero recibirías, te escribo estos renglones con impresiones bien dolorosas… Muchos de los agricultores previsores o pusilánimes, rentaron sus tierras al partido, otros cerraron sus labores, a otros se las cerraron sus acreedores… Pasó la revolución (la revuelta de Madero), pero los indios siguieron su obra destructora, pues día a día roban lo que encuentran y lo que buscan, no hay garantías en la propiedad ni en las vidas.

Los agricultores viven en continuo sobresalto, pues difícil sería, y tal vez infructuoso, que el Gobierno diera destacamentos para cada labor o a un grupo de labores que tal vez serían batidos en detalle.

En cuanto a los indios a quienes se quiere pacificar, con el carácter que ellos tienen de raza guerrera, indómita, vengativa, cruel y floja (mentira, pues tanto los burgueses mexicanos como los extranjeros consideran al yaqui como un trabajador inmejorable), continúan en su serie de depredaciones, sin que pueda dicho individuo, poner coto a sus desmanes; asesinatos y robos son la orden del día… Los indios en la revolución pasada (¡es la misma Revolución, señor burgués!), aprendieron mucho: parar el ferrocarril, como sucedió en la estación Ortiz, y el manejo de las armas; antes estaban mal armados, ahora tienen carabinas y rifles treintatreinta, maussers y otras armas de mejor calidad; partidas de indios pasan la línea divisoria en busca de armamento y parque.

Su número es grande: son más de 4 000 teniendo en la sierra y en los ranchos del Jori, Torocopampo, los Coyotes y otros que están en su poder, gran cantidad de ganado, mulas, burros, etc.; la mayor parte andan a caballo de manera que sus correrías son rápidas, pudiendo ser cuando les dé la gana, continuadas.

En la Estación Ortiz, el Gobierno los provisiona de cuanto necesitan, con holgura, además, tienen manos libres en lo ajeno, sin que se les pueda hacer nada por su respetable número, van a las labores, pretenden robar, si alguien se resiste pasa al otro mundo.

Como estimación personal creo que el gobierno no podrá solucionar de una manera eficaz y rápida este asunto, por las múltiples atenciones que ahora tiene; pero sí creo que en el mes de Mayo se quitarán por completo

la careta los indios, robando las hermosas cosechas en perspectiva o infundiendo pánico que hará huir de las labores a los agricultores y peones, viniendo después las lluvias a echar a perder lo que ellos no quieren o no han podido llevarse.

Creo firmemente que para esa época, tendremos que concentrarnos en los pueblos, aspillerar nuestras casas y muriéndonos de hambre vender caras nuestras vidas.

Como complemento te diré que la margen derecha del río, está despoblada por completo; nadie se ocupa de trabajar, ni tan siquiera el corte de leña; los yaquis lo prohibieron; buena cuenta dan del que no acata sus mandatos.

Como se ve, es grave para la burguesía el movimiento de nuestros camaradas yaquis. Estos hermanos nuestros no han depuesto las armas y continúan su lucha por el recobro de las tierras que en distintas épocas se les han arrebatado.

La prensa americana de estos últimos días publica una noticia referente a que algunos yaquis van a ayudar a Orozco. Si nuestros hermanos yaquis hacen tal cosa, quedarán tan burlados como cuando lucharon por Madero. Es necesario que los yaquis comprendan que su salvación no está en que suba al poder Orozco o Vázquez Gómez o cualquier otro bribón. Ningún Gobierno podrá poner en sus manos las tierras de que han sido despojados. Son los yaquis mismos, por su propia mano, los que tienen que hacer esa obra de justicia.

Lean nuestros hermanos yaquis nuestro Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911 y luchen por implantar esos ideales, sin ayudar a ninguno a encumbrarse a la Presidencia de la República.

Los yaquis no deben tener lazos de amistad sino con los nuestros, con los libertarios. A los que quieren Gobierno, que los fusilen. A los que les hablen de las excelencias de Vázquez Gómez, de Orozco o de cualquier otro bribón de esa clase, a fusilarlos.

Nada de enviar comisiones ante ningún Gobierno; nada de confiar la suerte a representantes de ninguna clase. El winchester y el máuser son nuestra razón, hermanos yaquis. No os dejéis embaucar, y tomad sin miedo todo lo que se os ha robado.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 88, 4 de mayo de 1912



[i] Alberto Crespo. Latifundista sonorense.